5 años del cierre de elBulli y del lanzamiento de Gastroeconomy

El 30 de julio de 2011, cerró como restaurante el espacio gastronómico de Ferran Adrià en Cala Montjoi. Fue el día elegido por este portal para nacer. Lo recordamos y hacemos balance.

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El 29 de julio de 2011 por la noche, Roses estaba lleno de caras conocidas del sector gastronómico. En teoría, andaban por allí casi ‘de sorpresa’ o, si quieres, ‘de incógnito’: acudían invitados por Ferran Adrià y Juli Soler, que, al día siguiente (el 30 de julio), echaban el cierre a elBulli como restaurante con una rueda de prensa con los cocineros más influyentes de la gastronomía global. Sentados en el jardín de elBulli, Roca, Aduriz, Achatz, Redzepi, Bottura, Andrés… hacían historia, al lado del artífice del cambio de la gastronomía global (ver aquí reportaje sobre aquella cita).

No se trataba de hablar de ‘sferificaciones’ o espumas, ni siquiera son las técnicas y platos que hoy se siguen copiando, emulando o reeditando en los cinco continentes; sino de un legado basado en una nueva forma de concebir la gastronomía, desde la organización de la cocina, la estructuración de los procesos creativos y la documentación de los platos a (quizás, sobre todo) la relación con el comensal, que, en el contexto de un negocio de alta cocina (y en muchos ‘casual’), jamás ha vuelto a ser lo mismo. Así lo decidieron Adrià y Soler, que marcaron todo lo que ocurrió después. Ese día, decían adiós como restaurante y prometían estrenar elBullifoundation en 2014, convertido en espacio creativo y multidisciplinar.

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Cala Montjoi, cinco años más tarde

30 de julio de 2016, sábado como el mismo día de 2011. Han pasado cinco años del cierre de elBulli. Adrià lidera elBullilab, un espacio de creatividad, pero, sobre todo, de trabajo, en Barcelona, en donde un equipo de 70 a 100 personas (con una minoría de cocineros) se dedica analizar complejos procesos, que solo unos pocos parecen capaces de descifrar y que, sin duda, darán lugar a un nuevo ‘statu quo’ de la gastronomía. Hoy, suena marciano (casi tanto como cuando Adrià y Soler descolocaron al comensal hace veinte años), pero elBullilab suma metros en bibliografía y documentación histórica, trabajos filosóficos y científicos, que implican desentrañar el pasado para entender el futuro de la gastronomía a cualquier nivel. Ya no es alta cocina, es el acto de comer traducido en experiencia y negocio y sus ramificaciones para un sector profesional y un mercado integrado por comensales.

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Olvidado queda el plan de reabrir en 2014 elBulli como fundación (aquí puedes leer sobre la evolución de 2011 a 2013), retrasado después en diversas ocasiones; con objetivos estratégicos como la Bullipedia, que, después ha pasado a ser secundaria, englobada en fabulosas aventuras de mucho mayor calado en la mente de Adrià (como ‘Sapiens’, auténtica metodología para analizar la innovación no solo en cocina, sino en cualquier actividad), que pocos son capaces de descifrar al cien por cien. Y, por el camino de cinco años, quedan sinsabores como el fallecimiento de Juli Soler hace apenas quince meses, tras una dura enfermedad neurodegenerativa, que le impidió seguir en el proyecto de la fundación, en el que ahora trabaja su hija Rita Soler.

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De elBullilab a elBulli 1846

Así que, ahora, el 30 de julio de 2016, Cala Montjoi aguarda la reapertura de elBulli como fundación (¿‘think tank’?), cediendo un protagonismo temporal a elBullilab en Barcelona, para el que Adrià planea su reconversión en archivo de elBulli el 30 de julio de 2017 , con la idea de arrancar el ‘nuevo Bulli’ (elBulli 1846) como centro de innovación en el remodelado espacio de la Costa Brava en enero de 2018. Telefónica, Fundación Atapuerca, Disney, CaixaBank, Dom Pérignon… son algunos de los ‘socios’ o colaboradores que Adrià ha ido sumando por el camino (y que, dada la relevancia del personaje y del proyecto, ¡siguen pareciendo pocos!).

Mientras, en el sector, los ‘grandes apellidos’ que se sentaron con Adrià y Soler en la histórica rueda de prensa son hoy más ‘brillantes’ que hace cinco años: Bottura es número uno de ‘50 Best’, tras tomar el relevo en el puesto número uno del globo a Roca y Redzepi, al tiempo que Aduriz, Achatz o Albert Adrià (líder de una especie de nueva era ‘bulliniana’ ejecutada en el Paralelo barcelonés, convertido en auténtico ‘distrito Adrià’, a través de elBarri) han multiplicado relevancia y capacidad de influencia. Y, cinco años después, la gastronomía parece ya asumida como capítulo clave en la sociedad del siglo XXI, más allá del acto de comer, mientras la locura del terrible adjetivo ‘foodie’ se multiplica, a veces, sin sentido.

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Gastroeconomy arranca

Rebobinamos para volver a la misma noche del 29 de julio de 2011: cena en Rafa’s con tres amigos que me acompañaron a Roses y que el sábado 30 de julio fueron el apoyo logístico real del arranque de Gastroeconomy (GRACIAS). Después, en el hotel, últimos retoques a un proyecto que creía nacer con las ideas claras (no era así, pero menos mal), pocos recursos, dudas sobre su viabilidad económica y, sobre todo, la inocente ignorancia de lo que encierra un sector precioso, pero también complejo. A las tantas de la madrugada, envío de email ‘anunciando’ el nacimiento de Gastroeconomy; a las 9.30, llegada a Cala Montjoi, con la ilusión de contarle a algún compañero lo que, salvo algunos amigos, familia y muy pocos cocineros (absolutamente, GRACIAS a quienes creyeron en ello y me animaron en mi inconsciencia) sabían: “Hoy, lanzo mi portal”. Y, entre otras respuestas (positivas, en su mayoría), alguna de este tipo: “¿Un portal? ¿Y quién tiene las llaves?”. Respuesta: “Yo”. Por entonces, había fiebre bloguera, bajo un fenómeno que no entendía y sigo sin entender.

Con Gastroeconomy, la idea era crear un portal de información, no un blog, para unir gastronomía como sector y como objeto de ocio, gastronomía y economía, tendencias en torno a lo que ocurre sectorialmente, novedades y entrevistas. Y, entonces, para que el proyecto fuera mínimamente creíble, parecía que tenía que firmar mucha gente y publicar muchos temas, aunque fueran ‘menores’ (por ejemplo, notas de prensa recibidas a diario). Dada la inseguridad con la que Gastroeconomy arrancaba, cuanto más, mejor. De aquello queda poco: mejor menos temas y todos propios. Y queda algo: la defensa de reportajes y textos extensos (¡como este!), con tamaños y formatos, que hace cinco años me recomendaron de forma mayoritaria evitar (“Nadie lee temas largos en Internet”). Falso: se lee lo interesante y fiable, da igual si es breve o kilométrico, mientras Internet, sin la esclavitud de una maqueta con un espacio limitado en papel, es la oportunidad para que un periodista elabore temas en profundidad.

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Filosofía

La ignorancia y la inconsciencia son aliados clave para afrontar proyectos, sean razonables o descabellados. Gastroeconomy no era descabellado; estaba pensado y estudiado, solo que, cinco años después, es más grande en tráfico y marca y más pequeño en ambición por diferentes motivos. Uno es la necesidad de compatibilizarlo con mi vida como periodista ‘freelance’, que concede visibilidad, oportunidades y recursos económicos; y otro es la complejidad de que ética y rentabilidad económica convivan con cierto sentido. Por desgracia, todavía hay lectores que, cuando leen un artículo en un periódico, en una revista o en un portal de información como Gastroeconomy, piensan que todo es pagado (eso se llama publirreportaje y es otra fórmula de información muy diferente a un reportaje propio). Y eso, por mucho que lloriqueemos sobre la crisis de los medios de comunicación, es la gran derrota del periodismo. Es nuestra derrota como periodistas.

Además, en la era de las redes sociales, algunos followers y anunciantes piensan, también por desgracia, que una foto subida a Instagram, un tweet o un post en Facebook es un formato pagado/patrocinado, que todo lo que sale publicado tiene precio, sea un tema propio, una noticia rápida o un plato recién disfrutado. Quizás, por eso, nos llegan emails pidiéndonos presupuesto para instagramear, tuitear o hablar de un restaurante o una marca, bajo una estrategia que rechazamos y que consideramos que, antes o después, se volverá en contra de los anunciantes que decidan optar por ella (juramos que hay muchos lectores y ‘followers’ inteligentes, que solo van a leer información que no consideren ‘comprada’; las marcas nunca deberían pueden subestimar a esos usuarios).

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Modelo de financiación

Explicamos así nuestro rudimentario modelo de generación de ingresos: “La financiación para el lanzamiento y el mantenimiento del portal es propia e independiente de cualquier empresa del sector gastronómico/hostelero y de cualquier grupo de medios. El modelo de monetización se basa en acuerdos de patrocinio en Gastroeconomy, traducidos en la presencia del sponsor a través de un banner en una o varias secciones del portal, por un periodo de tiempo determinado, sin que ese anunciante tenga capacidad para influir en los contenidos”. Y, hace un año en nuestro cuarto aniversario, lo argumentábamos así: “Gastroeconomy es un proyecto empresarial, un proyecto periodístico, que es sostenible desde finales de 2012 y, ahora mismo, rentable, gracias a la prudencia en su gestión y al apoyo de anunciantes y patrocinadores, que, con su presencia a través de banners anuales, mensuales o trimestrales, avalan nuestra apuesta, sin entrar a determinar nuestros contenidos. Eso nos sirve para aclarar dos puntos: uno, Gastroeconomy no acepta posts patrocinados; no escribe sobre restaurantes, negocios o cocineros, a cambio de una contraprestación económica (tampoco acepta publicidad vía banners por parte de restaurantes), sino que siempre se basa en temas propios elegidos bajo nuestro criterio; y, dos, cuando puntualmente publicamos alguna información relacionada con un patrocinador o cuando éste publica una información elaborada y firmada por él, es porque consideramos que se alinea con nuestra filosofía y es interesante para nuestro lector”.

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Balance

Así seguimos. Cinco años pasan rápido, pero también dan margen para conseguir un montón de cosas. Hacer crecer un proyecto; avanzar por un camino que, a ratos, estaba clarísimo y, a ratos, está plagado de dudas (incluidas las relacionadas con el modelo económico para sostener un site de información); o hartarnos del prefijo ‘gastro’ y de la palabra ‘foodie’, que formó parte del subtítulo de este portal y que sigue buscando un sinónimo que suene menos ‘cool’ y más realista. Y, en efecto, también han sido cinco años de cabezonería y terquedad (seguro que, a veces, errónea), de negarse a aceptar cosas con las que no comulgamos, de insistir en no rendirnos ante lo frívolo y, al final, de seguir el camino en el que creemos desde la microrredacción de Gastroeconomy. Por supuesto, como necesaria autocrítica, seguro que Gastroeconomy debería publicar más reportajes y con más frecuencia para cumplir con sus lectores y avanzar en la idea de publicar algunos posts traducidos al inglés, objetivos para los que, probablemente, ¿es imprescindible crecer?, aunque sea moderadamente.

Pero también ha dado tiempo a crear una marca, de la que se fía una cifra de tráfico (lectores), que hace cinco años no era imaginable (de 80.000 a 145.000 usuarios únicos al mes, según diferentes momentos del año, y con un récord de 152.638 lectores en febrero de 2015); y a evitar la frivolidad en los contenidos de la información publicada y de nuestra actividad en redes sociales para favorecer el objetivo de informar y analizar, algo que parecen avalar 63.622 ‘followers’ en Twitter, 15.451 en Facebook y 42.900 en Instagram.

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Reconocimientos

Ese es el gran premio: ver que Gastroeconomy es una marca, que os gusta y que nos dais vuestro voto de confianza. Pero, en los últimos meses, también ha habido otro tipo reconocimientos. El principal es el otorgado por un gran medio a un micromedio: ‘Elle’ y su revista ‘Elle Gourmet’ nos dieron a principios del pasado julio un premio como ‘Mejor Comunicadora 2.0’ por la labor desarrollada en este portal. “Es la mejor celebración del quinto cumpleaños de Gastroeconomy. Ojalá la información en papel sobreviva muchísimos años y que, mientras tanto, veamos la información online y 2.0 como un buen complemento y como una oportunidad para hacer buen periodismo”, dijimos entonces. Y, contra todo pronóstico, el pasado abril, fuimos doblemente finalistas en los Premios Nacionales de Gastronomía 2015 (concedidos por la Real Academia de Gastronomía) a la Mejor Labor Periodística (que ganó Carlos Herrera) y a la Mejor Publicación Periódica Digital (otorgado a Salsa de Chiles).

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Recuerdos

Y ya. Eso es más o menos lo que ha pasado en cinco años, bonitos, sacrificados, llenos de dudas y, a ratos, algo duros. Pero increíbles. Seguimos. De nuevo, 30 de julio (una de las pocas fechas en las que escribo en primera persona –no me gusta– para elaborar el texto más personal del año o caigo en el pecado del ego de publicar en este site dos fotos mías, una de ellas con Ferran Adrià). Esta vez, es 30 de julio de 2016 y esperamos seguir escribiendo muchos más años en un portal propio lo que queremos y creemos que os gusta.

El 30 de julio de 2011, la wifi de elBulli se llamaba ‘marquetta’, la señora Schilling que, con su marido, abrió un chiringuito en Cala Montjoi a principios de los años sesenta, primer germen de un cambio histórico en la gastronomía mundial, fraguado después entre los ochenta y noventa. Es uno de los recuerdos de ese día (contado aquí por Gastroeconomy de una forma que ahora vemos naif). Otro es que, cuando montamos el vídeo con las imágenes de ese día para publicarlo en Gastroeconomy, lo acompañamos de “Sympathy for the devil”, de “Beggars Banquet”, disco grabado por The Rolling Stones, una de las bandas favoritas de Ferran Adrià, en 1968, y escribimos entonces: “Aquel año, elBulli llevaba cinco años funcionando como un minigolf-chiringuito regentado por el matrimonio Schilling”. Otro: cuando aquella mañana del 30 de julio de 2011, al ver a los periodistas sentados escribiendo con sus ordenadores, Ferran dijo: “La terraza de elBulli convertida en sala de prensa”. Uno más: “I wish that I could see you soon”, de Herman Düne, sonó por la noche (era la banda sonora del anuncio del verano 2011 de Damm, rodado en elBulli) en la fiesta organizada en Cala Montjoi, en la que pinchó Juli Soler con el equipo de Luz de Gas. Y el último recuerdo del reincidente 30 de julio fue la frase de Winston Churchil, citada esa mañana por José Andrés en Cala Montjoi: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. Nos la quedamos.

De verdad, GRACIAS a todas las personas que, en estos cinco años, me han ayudado de muchas formas en este proyecto y, por supuesto, MUCHAS GRACIAS a todos los que leen y creen en Gastroeconomy. Prometemos publicar más y mejor, sin perder el entusiasmo. O, al menos, intentarlo.

Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy y Jaume Andreu para Gastroeconomy.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

4 Comentarios
  • Pesi
    Publicado a las 23:29h, 30 julio Responder

    Felicidades por estos estupendos 5 años. Enhorabuena por los premios. Son muy merecidos. Muchas gracias por todo lo que nos aportas en los conocimientos de la gastronomía. Sigue asi

  • Asandmor
    Publicado a las 17:25h, 31 julio Responder

    Hace unos meses conocí de cerca al alma de Gastroeconomy. Tras nuestras conversaciones en un largo vuelo rumbo a Madrid Fusion Manila y las ecperiencias vividas, cambió mi percepción de la alta cocina y del arte y la ciencia de wsta actividad que, además de un negocio, es parte intrínseca de la creatividad humana. Mucho aprendí entonces y, por eso y sólo por eso, quiero reconocérselo con estas palabras. Enhorabuena por estos cinco años y que sean muchos más

  • José Luis Conde Miranda
    Publicado a las 14:40h, 01 agosto Responder

    Muchas felicidades por el trabajo de estos cinco años que les han posicionado entre los mejores portales de gastronomía de España.Enhorabuena

  • Pedro J. Avila
    Publicado a las 00:44h, 05 agosto Responder

    Muchas felicidades y larga vida le deseamos a una gran comunicadora y su proyecto Gastroeconomy.

    Un éxito muy merecido el que ha alcanzado marta, al lograr posicionar un portal de información gastronómica, basado en los valores fundamentales del periodismo, especialmente en la parte etica.

    Un fuerte abrazo para todos los que hacen posible la publicación de un medio de comunicacion honesto, distinguido y muy profesional.

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