17 Sep 2026 Rasmus Munk cerrará Alchemist cinco meses al año para dedicarse a “la exploración creativa”
El chef danés cambiará a partir de diciembre de 2026 el modelo operativo del restaurante de Copenhague, quinto del mundo según la lista The 50, para abordar una pausa de cinco meses durante los que suspenderá el servicio al público con el objetivo de centrarse en la labor creativa. En este periodo que Rasmus Munk ha bautizado como ‘Intermission’, ofrecerá “recorridos entre bastidores” a los clientes. Cuando reabra entre finales de abril y primeros de mayo de 2027, estrenará menú y experiencia con un nuevo precio. Así, Rasmus Munk se suma al modelo de elBulli, en el que Ferran Adrià cerraba varios meses para dedicarlos a la creatividad del menú degustación de la siguiente temporada.

Cinco meses de cierre al año destinados a “la exploración creativa”, sin servicio al público. Es la principal novedad del “nuevo modelo operativo” que Alchemist estrenará antes de que finalice este año. Rasmus Munk, fundador, socio y jefe de cocina del restaurante danés, ha anunciado “el comienzo de un nuevo capítulo” para Alchemist, que a partir de diciembre de 2026, suspenderá su servicio habitual durante cinco meses al año “para entrar en una fase denominada ‘Intermission’, un periodo consagrado a la investigación, el desarrollo artístico y la experimentación”. Planteado como “pausa o interludio”, en este periodo de cinco meses “todo el equipo se centrará en transformar la experiencia Alchemist antes de su reapertura bajo una nueva faceta”.
Así, en noviembre de 2026 será la última oportunidad para vivir la experiencia de Alchemist bajo su formato actual ——las reservas para ese mes se abren el 21 de septiembre—. Después, llegará el cierre o ‘Intermedio’ de cinco meses sin servicio habitual al público. “Estamos revolucionando por completo nuestra forma de trabajar porque creemos que hay mucho más por explorar. Doy este paso para crear el tiempo y el espacio necesarios, tanto para mí como para mi equipo, para seguir desafiando los límites. Para nosotros, será un periodo de metamorfosis, de reconstruirnos desde nuestro interior”, ha dicho Munk, a través de un comunicado. El nuevo menú fruto de este ‘intermedio’ de cinco meses llegará entre finales de abril y primeros de mayo de 2027 —aún no se decidido la fecha concreta—.
Se mantiene el 100% del equipo
Durante este periodo de cinco meses sin servicio al público, Munk seguirá contando con el 100% de su plantilla. “Lo que más me entusiasma es que todo nuestro equipo formará parte del proceso de desarrollo. Contamos con más de 100 empleados de más de 37 nacionalidades, cada uno de los cuales aporta su propia cultura, recuerdos, técnicas y sabores”, razona el chef, para quien “‘Intermission’ brinda a todos la oportunidad de volcar sus conocimientos en nuestras futuras creaciones. Así pues, no solo estamos experimentando con un nuevo modelo operativo, sino que también estamos impulsando el desarrollo de las personas que lo integran. Cuando la ambición es crear la mejor experiencia del mundo, el tiempo es, sin duda, el ingrediente más importante”.
Tampoco parece que el cierre se deba a una caída de la clientela, ya que el espacio danés suele estar permanentemente lleno. “Alchemist ha mantenido sus reservas completas desde su inauguración, contando con más de un millón de personas en lista de espera [desde su inauguración en el emplazamiento actual en el verano de 2019]”, señalan desde este negocio.
Impacto en el precio del menú
Desde su apertura en 2019 en su sede actual, en una nave industrial en Refshaleøen —que fue almacén de telones del Teatro Real Danés— y con el inversor Lars Seier Christensen — exdirector ejecutivo de Saxo Bank— como socio, Munk basa su propuesta en un concepto bautizado como “Cocina Holística”, según la cual “fusiona gastronomía, arte, performance, tecnología, activismo y ciencia” en una experiencia inmersiva de entre cinco y seis horas en cinco actos, integrada por 30 creaciones comestibles, junto con proyecciones audiovisuales —con mensajes políticos y medioambientales—, instalaciones artísticas y actuaciones en vivo, desarrolladas en diferentes estancias —hasta sumar 50 ‘impresiones’, comestibles o no—, con un domo bajo una cúpula planetaria como comedor central. El menú actual de Alchemist tiene un precio de 750 euros —al cambio—, sin bebidas, con la opción de añadir varios maridajes de modo que la experiencia completa con bebidas puede llegar a costar un máximo de más de dos mil euros.
¿Qué ocurrirá con el menú cuando Alchemist reabra pasados cinco meses? Los comensales se encontrarán con un “menú totalmente renovado, instalaciones artísticas reimaginadas y nuevas proyecciones inmersivas”. Su precio, que todavía no se ha hecho público, estará directamente relacionado con cómo Munk plantea la financiación de este cambio de modelo operativo: el menú llevará incluidas siempre las bebidas con un precio cerrado, sin que por ahora se conozca la cifra, pero sí los argumentos del chef.
“A partir de la próxima etapa, Alchemist introducirá un precio cerrado para la experiencia completa, que incluirá aperitivo, maridaje de bebidas y café o té. El objetivo no es encarecer la experiencia gastronómica en Alchemist. Para la mayoría de nuestros comensales, el coste total de la experiencia permanecerá prácticamente invariable. Más del 70% ya elige una de nuestras siete opciones de maridaje. Establecer un precio cerrado para la experiencia completa nos permite planificar nuestro calendario anual en torno a este nuevo periodo creativo”, afirma Munk.
Es decir, cierre de 5 meses, nuevo menú, nuevo precio y casi una reencarnación anual. “No quiero que Alchemist simplemente reabra. Quiero que se perciba como un estreno, un nuevo capítulo con una nueva expresión. Nuestra ambición es que cada encarnación nos lleve a lugares inexplorados y resulte más audaz, relevante y ambiciosa que la anterior», razona Munk.

‘Modelo Bulli’
Alchemist se suma así a un modelo que fue tendencia hace años y que ahora algunos restaurantes todavía mantienen. Hace un par de décadas, se multiplicó a raíz de una práctica decidida por Ferran Adrià en elBulli, que hasta 1987 solo cerraba dos meses al año (del 15 de enero al 15 de marzo) el espacio de Cala Montjoi y, desde ese año, amplió a cinco meses —de octubre a marzo, aproximadamente— su periodo de cierre, que convirtió en tiempo dedicado a la creatividad de los platos que componían el menú degustación de la siguiente temporada.
Con el tiempo, incluso ese periodo sin servicio al público, creció hasta los seis meses dedicados por completo a la creatividad y la investigación, desarrollada por cierto en elBullitaller en Barcelona —algo que fue otra aportación de Adrià, que decidió independizar el I+D del día a día del servicio del restaurante—. Ese modelo, según el cual los chefs ‘se retiran a sus cuarteles de invierno’ para crear, se extendió a un buen número de espacios de alta cocina españoles e internacionales, que en muchos casos aprovechan la temporada baja de menor afluencia de pública para echar el cierre temporal y dedicarse a la creatividad. Por ejemplo, Mugaritz funciona unos seis meses al año, Aponiente unos ocho y Quique Dacosta Restaurante en torno a diez. Con todo, en el mercado español de fine dining, quizás la tendencia reciente se ha centrado más bien en acortar los meses de cierre para mantener más tiempo abierto los restaurantes —¿y así facturar?—.
En todo caso, Rasmus Munk, que homenajeó a elBulli en febrero de 2024 y que siempre ha admitido que Adrià y su enfoque han sido inspiración en su carrera, se suma ahora al modelo de cerrar cinco meses al año para dedicarse a lo que él llama “exploración creativa”, que sustenta en sus propios argumentos. “Los restaurantes suelen construirse en torno a la idea de un servicio continuo; simplemente hay que crear mientras se opera. Sin embargo, a menudo, he observado con cierta envidia los mundos del arte, el teatro y la música. En estos ámbitos existe el entendimiento de que una labor creativa ambiciosa requiere periodos dedicados a la exploración antes de llegar al público. Quiero trasladar esa misma filosofía a la gastronomía. En lugar de crear constantemente entre servicios, nos hemos dado cinco meses para profundizar”, razona el chef danés.
Planes para los 5 meses de cierre
En el periodo creativo de cinco meses, Munk está estableciendo planes para su plantilla. Así, prevé que el equipo de cocina “ponga a prueba cientos de ideas nuevas”. Mientras, el equipo de sala se dedicará a “explorar, por ejemplo, cómo la psicología, la coreografía, la performance y la narrativa pueden desafiar las nociones tradicionales del servicio”.
Además, los viajes de investigación que Munk lleva años realizando intercalándolos con el servicio del restaurante pasarán a desarrollarse durante estos meses, con la idea de “permitir al equipo profundizar en culturas gastronómicas de todo el mundo”.
A su vez, en este periodo de ‘Intermission’, Alchemist invitará a expertos destacados del sector de la restauración y otros campos “más inesperados”, con la idea de que “aporten nuevas perspectivas al proceso creativo”. Por último, The ‘Alchemist studio team’ “explorará la próxima generación de tecnología inmersiva e interactiva para crear nuevas formas de relación entre los comensales y su entorno”.
Además, ‘Intermission’ también incluirá un programa de eventos especiales en Alchemist, cuyos detalles se anunciarán este otoño.
Por otro lado, hay que recordar que Alchemist lanzó Spora en el otoño de 2023 como centro de innovación alimentaria, cuyo objetivo es desarrollar productos nutritivos, sostenibles y sabrosos, aprovechando la creatividad de Rasmus Munk y su equipo. Además, el chef ha estado implicado en el diseño de comida para viajes en el espacio.
Recorridos para clientes en el backstage de Alchemist
‘Intermission’ no solo tendrá impacto para el equipo, ya que Alchemist prevé abrir sus puertas en ese paréntesis de 5 meses para “ofrecer recorridos entre bastidores por su universo inmersivo”, de modo que que “los visitantes [clientes] podrán descubrir las visiones, las historias y el proceso creativo detrás de la experiencia, explorar los espacios gastronómicos inmersivos y degustar sabores y bebidas de temporadas anteriores de Alchemist”.
Así, Munk busca acercar su proyecto a un espectro de público más amplio, más allá de los comensales que pagan su menú, aunque no detalla por ahora el precio de los recorridos. Y, pese al elevado precio del menú en Alchemist en los últimos años —uno de los más caros del mundo—, el cocinero defiende que así trata de abarcar más público. “Me gustaría que la experiencia en Alchemist fuera accesible para más personas, tanto en términos de precio, como de disponibilidad de plazas”, sostiene.
Esa visión la liga directamente con su deseo de “consolidar la gastronomía como una forma de arte con entidad propia”, con lo que con este nuevo modelo parece querer caminar en ese sentido. Es algo que el pasado enero Munk defendió de manera mas abierta que nunca, en un foro organizado por Alchemist, donde consiguió que el Ministerio de Cultura de Dinamarca afírmara que estudia “la posibilidad de reconocer oficialmente la gastronomía como una forma de arte”.“Espero que algún día la gastronomía sea reconocida y apoyada como una disciplina artística, lo que ayudaría a democratizar el acceso a experiencias como la nuestra, tal como hace nuestra sociedad con la ópera, el teatro y los museos”. Un debate que, en cambio, en el caso español ya se considera una cuestión del pasado.
Según Munk, “hasta entonces, ‘Intermission’ nos brinda la oportunidad de abrir nuestras puertas y compartir nuestras ideas, creatividad y conocimientos con un público mucho más amplio”, sostiene el chef, para quien este formato de pausa de 5 meses “es un paso en la dirección correcta y espero que también sirva de inspiración para que otros restaurantes cuestionen las ideas algo anticuadas sobre lo que es y lo que debería ser un restaurante. Quizás, en el futuro, los chefs y los profesionales de la restauración vean su trabajo como un proceso creativo y artístico, y comprendan que estar en servicio continuo no es la única forma posible de gestionar un restaurante”.
Entre
Entre las mejores mesas del mundo
Con dos estrellas Michelin, Alchemist está posicionado entre los mejores restaurantes del mundo, con un quinto puesto en la lista The 50 Best en 2025, mientras The Best Chef Awards nombró a Rasmus Munk Mejor Cocinero del Mundo en 2024 y 2025 y la lista OAD (Opinionated About Dining) ‘Mejor Restaurante de Europa’ entre 2021 y 2025.
¿Puede afectar en algo el cambio de modelo operativo anunciado hoy por Alchemist a su permanencia en el Top 50 de The 50? “No tiene por qué; seriemos abriendo como siempre entre siete y ocho meses al año”, señalan fuentes de Alchemist, cuyos planes nada tienen que ver con otra decisión mucho más radical y no del todo comprensible: el cierre de Table de Bruno Verjus por considera que su modelo de alta cocina “está muerto”’.




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