28 Ago 2026 Grupo Pescaderías Coruñesas abre Lhardy Café el 7 de septiembre
El nuevo proyecto de la empresa de la familia García Azpíroz ocupará el bajo del Hotel Wellington, en el número 8 de la calle Velázquez. Así, el dueño de Filandón y Desde 1911 continúa creciendo en Madrid, mientras a medio-largo plazo reabrirá —aliado con los dueños de Los 33— su pescadería histórica de la calle Recoletos transformada en el restaurante Evaristo 33 y estrenará Madrid Teatro, con hotel y espacio gastronómico.

“Lugar de encuentro en Madrid”, avanza un reel en Instagram para definir Lhardy Café y en el que anuncia su fecha de apertura: el 7 de septiembre de 2026. Es el nuevo proyecto de Grupo Pescaderías Coruñesas, propiedad de la saga García Azpíroz y, a la vez, es una de las grandes aperturas del otoño —en realidad, de la vuelta de las vacaciones de verano— en Madrid. Lhardy Café ocupa el bajo del Hotel Wellington, en el número 8 de la calle Velázquez en Madrid, en el local que hasta el pasado año funcionó como la cafetería Llave de Oro.
Así, el grupo hostelero con raíces maragatas y anguleras, dueño de restaurantes como O’Pazo, El Pescador, Filandón y Desde 1911, crecerá con una marca emblemática de la gastronomía madrileña que por primera vez estrenará sede en un emplazamiento diferente a su casa original en el número 8 de la Carrera de San Jerónimo. Hay que recordar que, en plena pandemia, la empresa de la familia García Azpíroz rescató el icónico Lhardy de su cierre y probable desaparición —el negocio se encontraba en preconcurso de acreedores—, cuando en la primavera de 2021 compró no solo el restaurante y la tienda de su planta baja, sino el edificio completo que lo alberga en su ubicación a un paso de la Puerta del Sol. La operación precedió en unos meses a la apertura de Desde 1911, convertido en su espacio de ‘fine dining’ con estrella Michelin.
En los últimos cinco años, Coruñesas se ha dedicado a sacar brillo a la joya que era y es Lhardy, tanto restaurando su edificio —un espacio con la máxima protección por ser patrimonio protegido—, como a su oferta —elevando la calidad de la carta y de su emblemático cocido—, así como convirtiendo Lhardy en la marca de su catering.

Así es Lhardy Café
Esa apuesta por un nombre clave en la hostelería madrileña —derivado del apellido de Emilio Lhardy, fundador del negocio en 1839— continúa ahora con la apertura de Lhardy Café el 7 de septiembre en pleno barrio de Salamanca, a pocos metros de El Retiro. El primer paso ha sido eliminar los vinilos adheridos en sus ventanales colocados desde el año pasado y con los que Coruñesas avanzó la llegada de la enseña Lhardy al Hotel Wellington. El segundo, publicar un reel en Instagram mostrando algunas imágenes y anunciando la fecha exacta de inauguración.
¿Cómo será el concepto de negocio de Lhardy Café? Bajo un horario continuado, podría definirse como un bistró-cafetería con tienda. Eso significa en parte un Lhardy puesto al día, pero también recuperar el espíritu con el que el proyecto nació en el siglo XIX bajo un modelo rabiosamente moderno para la época: fue el primer restaurante con menú a la carta, escrito y entregado al comensal, que pocos años después completó con el bautizado como ‘diner Lhardy’, sucesión de platos a la última como el Pavipollo a los berros y “otras delicias de absoluta novedad” en la ciudad.
¿Qué significa hoy modernidad? “Buscamos poner Lhardy poniéndolo en lo que era antes, que era modernidad. No es un sitio moderno, sino la esencia de Lhardy, la modernidad ligada a ese estilo de sitio de encuentro, donde se pueda ir a todas horas, desde el desayuno hasta media mañana, a comer o por la tarde, con oferta a todas horas y con un punto más actual de bistró con un punto neoyorquino y, a la vez, en parte de cafetería inglesa”, reflexionaba hace unos meses Diego García Azpíroz, CEO de Grupo Pescaderías Coruñesas.
Con acceso directo desde la calle Velázquez, Lhardy Café tiene dos alturas: abajo, una tienda y una barra visible desde el comedor de arriba, además de más adelante una terraza en la calle. “Creemos que quedará un proyecto bastante único, muy diferente al Lhardy original, porque es Lhardy, pero es un Lhardy de otra manera y como una prolongación de Lhardy”, añadía García Azpíroz, que ya recalcaba esa idea con la que la empresa ha lanzado vía Instagram la fecha de apertura: “Queremos que sea el lugar de encuentro en Madrid, apoyado por los estándares de cocina altos que tiene nuestro equipo, en la línea de que haya buen producto para sentarse a comer, pero con la modernidad añadida de ofrecer desayuno y merienda”.

La carta
Planteada para tener “oferta a todas horas”, la carta podría incluir el consomé servido en el samovar —el vídeo publicado en Instagram lo muestra—, una réplica del croquetero y “habrá guiños como los callos de Lhardy, aparte de una parte con algo de marisco, nuestro salmón ahumado de Coruñesas al corte, una cecina prémium, un buen sándwich o ensaladas preparadas delante del cliente”. En cambio, el plan hace unos meses era que su famoso cocido no estuviera dentro de la oferta. “El objetivo es recuperar esa parte de toda la vida y añadir una parte un poquito más actual para Lhardy sea también el sitio donde quiere ir gente de cualquier edad”, avanzaba García Azpiroz.
Importancia al café de especialidad, cócteles, panadería y bollería conforman la propuesta, en la que hace unos meses barajaban dar “mucha importancia al tema del suflé [un postre icónico de Lhardy]; puede que de forma que se pueda hacer al momento con diferentes sabores e, incluso, el cliente pueda llevárselo”.
El lado líquido será relevante en Lhardy Café. Con la idea de “abordar el mundo del vino de una manera un poco diferente”, regirá una carta de vinos “similar a la que Lhardy tenía en sus orígenes, ya que le hacían vinos de Borgoña, Burdeos o Jerez, con etiqueta ‘Lhardy’; incluso conseguir volver a hacer ‘cuvées’ de las mejores zonas de vinos para que solo se puedan tomar allí, para nada con la idea de vinos de la casa, sino de mucha calidad que solo se hagan para nosotros”.
Proyectos de la saga hostelera
Lhardy Café llega en un momento de crecimiento para la saga García Azpiroz. Por un lado, a medio-largo plazo, abrirá Madrid Teatro, suma de tres edificios de su propiedad —la familia es dueña de un gran patrimonio inmobiliario— en el entorno de la Plaza de Canalejas, para “crear un complejo hotelero con teatro propio, donde, además, tendrá cabida una gran oferta gastronómica”.
Por otro lado, en los próximos meses se desarrollarán las obras para restaurar la tienda histórica de Pescaderías Coruñesas en la calle Recoletos, con el objetivo de convertirla en un restaurante llamado Evaristo 33, bajo un proyecto en el que los García Azpiroz se aliarán con los dueños de Los 33, Sara Aznar y Nacho Ventosa —que, por su parte, abren este mes la sede madrileña de la taquería mexicana La Once Mil—.
Además, Diego García Azpiroz impulsa Granja de los Monjes, finca cerca de Ponferrada con huerta —cuyos productos llegan a los restaurantes del grupo y se venden en un invernadero de Filandón convertido en tienda— y viñedos donde aspira a hacer “el mejor vino blanco de España” con Raúl Pérez, uno de los mejores enólogos del mundo, con el que ya han presentado el rosado ‘Trapera’, elaborado en Bodega Margón (Pajares de los Oteros), proyecto vinícola leonés adquirido por la familia de Coruñesas.

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