Pescaderías Coruñesas compra Lhardy

El emblemático restaurante madrileño, actualmente en preconcurso, se salvará gracias a Grupo Pescaderías Coruñesas, que ha cerrado un acuerdo de compraventa con los 14 propietarios de Lhardy. La familia García Azpiroz (dueña de El Pescador, O’Pazo y Filandón y la tienda y distribuidora de pescado y marisco) mantendrá la plantilla de 40 empleados, en una transacción que no solo comprende el restaurante y la tienda, sino todo el edificio de la Carrera de San Jerónimo que los alberga. Pendiente de una ‘due diligence’ para cerrar la operación (de la que no se conoce el importe), la operación busca “recuperar el negocio para hacerlo viable” y, en todo caso, evitará el concurso de acreedores de una casa fundada en 1839.

Lhardy seguirá abierto y funcionando, manteniendo el formato que ha despachado desde su fundación en 1839. Grupo Pescaderías Coruñesas y los 14 propietarios del icónico restaurante madrileño han llegado a un acuerdo de compraventa, que permitirá evitar el concurso de acreedores y salvará el negocio, lo que incluye empleados y proveedores, como publica hoy el diario ‘Expansión’.

En el contexto de la ‘crisis Covid’, Lhardy había solicitado el preconcurso de acreedores (como adelantó ‘El Mundo’ el 3 de marzo) como vía para tratar de salvar el negocio y negociar sus deudas, algo que, si no se conseguía, abocaba al restaurante de la Carrera de San Jerónimo al concurso y su cierre. 

Fuentes sectoriales explican que la familia García Azpiroz, propietaria de Grupo Pescaderías Coruñesas (dueño de El Pescador, O’Pazo y Filandón, además de una tienda y distribuidora de pescado y marisco), había comenzado hace meses a mantener conversaciones con los dueños de Lhardy ya antes de que pidiera el preconcurso (figura previa al concurso de acreedores para tratar de negociar y refinanciar la deuda en un plazo de 4 meses desde su solicitud). Tras varias semanas de negociaciones, se acaba de cerrar el acuerdo de compraventa, por un importe que no se ha hecho público y que materializa una operación con varias derivadas.

Para empezar, los dueños de Pescaderías Coruñesas adquieren el edificio entero del número 8 de la Carrera de San Jerónimo, donde se ubica el restaurante Lhardy en su primera planta, la tienda (famosa por su consomé) en el bajo y varias oficinas y pisos (ahora mismo, hay varias plantas sin usar) en sus plantas superiores. La transacción incluye, por supuesto, el restaurante y la tienda, donde mantendrá una plantilla de unos 40 empleados, así como la relación con sus proveedores, de modo que Grupo Pescaderías Coruñesas pasará a gestionarlos (como dueño), con la idea de “mantener su propuesta para que recupere el brillo que ha tenido durante más de un siglo”, comentan fuentes del sector hostelero.

¿Está cerrada al 100% la operación? Está “firmado y cerrado el acuerdo de compraventa”, pendiente de una ‘due diligence’ que está realizando Grupo Pescaderías Coruñesas, cuyo resultado no se espera que interfiera en el éxito del cierre definitivo de la transacción. En todo caso, la familia García Azpiroz tendrá que negociar con los bancos la elevada deuda que Lhardy tenía, que al parecer ya era elevada desde hace años, dentro de una situación financiera que el Covid se encargó de complicar hasta el punto de llegar al preconcurso para tratar de salvar Lhardy. Hay que tener en cuenta que en torno al 60% de sus comensales eran turistas, franja de clientela prácticamente desaparecida en Madrid. Como consecuencia, su facturación había caído un 70%.

El papel como ‘salvador’ de Lhardy corresponderá así a Grupo Pescaderías Coruñesas, que parece que apuesta así por seguir creciendo tanto en hostelería (a sus 3 establecimientos actuales, añadirá el cuarto en otoño con Desde 1911, un espacio gastronómico ubicado al lado de su tienda); como en inversiones inmobiliarias, puesto que la familia García Azpiroz suma así un activo más a una relevante cartera que cuenta con varios inmuebles en la ciudad, como uno situado muy cerca de la sede de Lhardy: el edificio centenario del número 3 de la Plaza de Canalejas, esquina con la Carrera de San Jerónimo (donde, desde hace casi un año, los escaparates están cubiertos por antiguas fotos de Pescaderías Coruñesas, sin que, sin embargo, exista la intención de abrir allí un negocio del grupo). Justo en ese singular edificio, conocido como Casa de Tomás Allende, se celebrará la edición 2021 de Casa Decor.

Se trata de una zona que, aunque está ahora miso tocada por la caída de la afluencia de público debido al efecto del Covid eme el centro de Madrid, promete reactivarse en un contexto de lujo ya que ya ha arrancado Complejo Canalejas, con la apertura de septiembre del hotel Four Seasons y las residencias de lujo; en otoño, está prevista la apertura de Galería Canalejas, que contará con un ‘Food Hall’ en su sótano.

Próximo pasos

Después de la ‘due diligence’, se cerraría —en plazo de “un mes o unos meses”— formalmente la compra del inmueble con el restaurante y la tienda incluidos, lo que resolvería la situación para los 14 propietarios —pertenecientes a varias familias— del emblemático restaurante. Restaurante y tienda siguen abiertos, pese al preconcurso en el que sigue inmerso Lhardy, ‘palaciego’ espacio que eligió el artista C. Tangana como escenario tanto de un videoclip, como de la presentación en febrero de su último disco.

Parece, pues, que Lhardy se salva y no se suma a la lista de negocios fallidos a raíz de la ‘crisis Covid’. “Nadie saldrá perjudicado, dentro de que ahora hay que recuperar un negocio para hacerlo viable”, prevén fuentes cercanas a la operación. “No es un acuerdo de intenciones; está firmado el acuerdo de compraventa”, añaden. Se salvarán los 40 empleados (de los que una parte seguía en ERTE), los proveedores del restaurante (con deudas pendientes) y su propuesta gastronómica, en la que destaca su famoso cocido madrileño servido en 2 vuelcos, que incluso puede pedir en casa dentro de su servicio de “alta cocina a domicilio”, aparte de su ‘Suflé sorpresa’.

Cierres por Covid

Así se salvaría un negocio en un momento en el que la hostelería es uno de los sectores más afectados por el Covid. Madrid ha perdido negocios como Sanxenxo (Grupo Combarro), Punto MX, 99 KO Sushi Bar, la cafetería Hontanares, el ultramarinos Ferpal o tablaos como Villa Rosa o Casa Patas.

Mientras, el concurso voluntario de Zalacaín parece que desembocará en su inminente venta a uno de los dos oferentes que han presentado oferta: Cool Moon, firma liderada por el inversor Iñaki Arrola (en cuya oferta, la parte de gestión correría a cargo de Grupo Dani García); y Grupo Urrechu, que si se convierte en su nuevo dueño, protagonizaría una movimiento con similitudes en parte al de Pescaderías Coruñesas comprando Lhardy. Es decir, grupos madrileños de resatutación con experiencia que salvan locales emblemáticos en crisis, aunque en Zalacaín la operación sería de compra del restaurante, pero no del inmueble (que seguirá siendo de La Finca), mientras, en Lhardy, los García Azpiroz sí compran todo el edificio donde está el negocio hostelero.

En Barcelona (con cierres como Senyor Parellada), Grupo Iglesias Barciela ha solicitado el concurso voluntario de acreedores, lo que afecta tanto a Rías de Galicia, Espai Kru y Cañota Casa de Tapas, como a elBarri, alianza de la familia Iglesias con Albert Adrià, que se disuelve e implica el cierre de restaurantes como Tickets o Pakta. Estrellas Michelin de diferentes puntos e España ya han bajado persiana, como el mallorquín Zaranda, el onubense Acánthum o el cántabro Annua.

La historia de Lhardy

Madrid, que ha apostado por mantener abierta su hostelería desde su reapertura en junio de 2020 tras el primer estado de alarma, tendría garantizado ahora el futuro de un icono gastronómico que reflotaría un gran grupo de la ciudad, como es Pescaderías Coruñesas.

Inaugurado en 1839 y posicionado como un lugar histórico para la gastronomía española, Lhardy ha acogido durante casi un siglo y medio tertulias literarias, reuniones políticas o comidas de negocios, con una carta de cocina clásica despachada en varios salones, con platos, aparte del cocido, como los Callos a la madrileña ‘Lhardy’, la Perdiz estofada, el Bisque de mariscos con su picadillo, el Entrecotte ‘Maitre d´Hotel’ o el ‘Turnedor Rossini’. Cuenta con varios salones, como El Isabelino, El Sarasate o El Gayarre y El Tamberlick.

En su planta baja, funciona su tienda, que reabrió antes que el restaurante (reactivado en septiembre de 2020 tras el cierre de marzo). Con la reapertura de los negocios tras el primer estado de alarma primero, Lhardy reforzó su servicio de comida a domicilio (desde hace décadas, ya ofrecía platos para llevar, algunos por encargo, por ejemplo, en Navidad).

Hay que reconocer el papel fundamental que ha jugado en la historia de la gastronomía española. “Lhardy es el primer restaurante español creado tal y como hoy se concibe la restauración pública. El precio fijo, las minutas por escrito o las mesas separadas han sido normas incorporadas por el propio Emilio Lhardy al comercio hostelero de la primera mitad del siglo XIX. Y sólo cabría recordar, en beneficio de esta tesis, que el fenómeno social del restaurante nace en Francia (cincuenta años antes de la fundación de Lhardy), cuando como consecuencia de la Revolución cae la nobleza en desgracia y tanto cocineros como sirvientes tienen que buscar una aplicación burguesa a su destreza”, señala la web del restaurante, cercano a la Puerta del Sol. “Con el ornato de esta bella fachada definida por el gusto del Segundo Imperio que vuelve ahora a cautivarnos, Lhardy ha sabido conservar celosamente el ambiente cortesano y aristocrático del Madrid del siglo XX y los comienzos del XXI al mismo tiempo que las mejores fórmulas de la cocina europea”, añaden.

La trayectoria de ‘Coruñesas’

Por su parte, Grupo Pescaderías Coruñesas fue fundado por el empresario maragato Evaristo García, a partir del negocio de venta de pescado y marisco arrancado por su padre. Como sociedad anónima, Pescaderías Coruñesas nació en 1911; fue comprado en 1956 por el leonés Norberto García, perteneciente a una saga de arrieros maragatos. Del negocio se hizo cargo con 23 años su hijo Evaristo (que de adolescente había trabajado atendiendo pedidos telefónicos en La Astorgana, pescadería madrileña propiedad entonces de su familia). Fue él quien posicionó la enseña como una tienda de producto del mar de altísima calidad, con una auténtica boutique de pescado y marisco en la calle Recoletos, desde donde se mudó a Juan Montalvo. Aparte de venta directa al público e impulso a su plataforma online (donde, además, venden recetas elaboradas como su Salpicón de marisco, auténtico ‘hit’ del grupo), ‘Coruñesas’ —como es conocido— es proveedor de un amplísimo listado de restaurantes no solo madrileños.

A la vez, Evaristo García diversificó y entró en hostelería con la compra de El Pescador en 1975 y O’Pazo en 1981. En sus ‘casas’, se mantienen ‘grandes éxitos’ como el ‘Lenguado Evaristo’, homenaje al empresario. En el otoño de 2011, sus hijos abrieron Filandón. Casado con Juliana Azpiroz (hija de Raimundo Azpiroz, fundador de Angulas Aguinaga), el padre de esta saga hostelera, fallecido en febrero de 2020, había ido delegando desde años atrás la gestión del grupo en sus 4 hijos: Norberto (fallecido en 2017), Marta, Diego y Paloma.

El conglomerado madrileño, como suma de los restaurantes y del negocio de venta de pescado y marisco, registró una facturación de 28 millones de euros en 2020, año en el que tuvo una caída de más del 26% debido a la pandemia (frente a los 38 millones de euros aproximadamente del año anterior). El número total de empleados es de unos 300.

Recientemente, Grupo Pescaderías Coruñesas ha fichado a Abel Valverde, jefe de sala del biestrellado Santceloni, cuyo espacio será ocupado en breve por Leña, ‘steak house’ de Dani García, mientras Hesperia anunció que quiere reubicarlo en otra zona del hotel). El prestigioso ‘maître’ se está encargando tanto de preparar la apertura de Desde 1911, establecimiento gastronómico junto a la tienda Pescaderías Coruñesas, en un edificio de origen industrial, con espacio para eventos; como de actualizar el servicio de sala de todo el grupo, lo que podría alcanzar a Lhardy.

Por cierto, una curiosidad: igual que los García Azpiroz compabilizan la doble vertiente de hostelería y venta de productos gourmet, ramas en las que coinciden con Lhardy, que —a menor escala— siempre ha mantenido el restaurante y la tienda de ‘delicatessen’.

La incorporación del emblemático restaurante al grupo propietario de O’Pazo, El Pescador y Filandón no solo es una buenísima noticia para la hostelería madrileña, sino que tendrá como resultado con bastante probabilidad un Lhardy revitalizado que aportará una dosis adicional de energía al mercado local y español.

Fuente de las fotos: los restaurantes.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

No hay comentarios

Publicar un comentario