ERTE total y parcial: opciones para la reapertura de la hostelería

Con la reapertura de la hostelería en fase 1 (terrazas) o 2 (comedores) y, más adelante, en fase 3 (con aforos algo mayores), el hostelero afronta el dilema de si reabrir o no, con variables a tener en cuenta como sacar a una parte o a toda la plantilla del ERTE por causa de fuerza mayor como consecuencia de la reapertura (tras el cierre durante dos o tres meses por la emergencia sanitaria del Covid-19). El Real Decreto-ley 18/2020, de 12 de mayo, introdujo la distinción entre ERTE total o parcial, con diferente  tratamiento a efectos de los costes laborales para los empresarios y, en concreto, de la exención de Seguridad Social. Con la ayuda de KPMG Abogados, detallamos estos casos y resolvemos algunas cuestiones que pueden resultar útiles para los hosteleros que estén barajando opciones para la reapertura de sus negocios.

Tras el parón durante un mínimo de dos a tres meses por la emergencia sanitaria del Covid-19 (salvo bares y restaurantes que optaron por delivery y, en fase 0, take away), un negocio hostelero ha podido y puede decidir su reapertura en fases 1, 2 o 3, en las que está autorizado a reabrir con diferentes limitaciones: un 50% aforo de terraza en fase 1, un 40% aforo de comedor en fase 2 (ampliable si la comunidad autónoma eleva este límite) y un 50% de aforo en comedor (la comunidad puede elevarlo a dos tercios) y un 75% en terraza en fase 3. 

Así, el hostelero puede plantearse su reapertura con menos plazas, una previsión de facturación potencialmente menor (al número de plazas limitado legalmente para garantizar distancia social, se suma la incertidumbre sobre el miedo del cliente a socializar y/o, simplemente, a gastar dinero en consumir) y, por lo tanto, puede que una necesidad de equipos más ajustadas.

Este último punto —la gestión de la plantilla— es uno de los aspectos más delicados para los empresarios de hostelería, ya que reabrir supone sacar a una parte o a toda la plantilla del ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), que, en el sector de la restauración, han sido ERTE por causa de fuerza mayor que pudieron solicitar bares y restaurantes cuya pérdida de actividad tuvo su causa directa en el Covid-19 y en el estado de alarma. La consecuencia de su consideración como ‘fuerza mayor’ es que “el dueño del negocio hostelero dejó de tener costes laborales, ya que ha dejado de pagar salarios y cotización a la Seguridad Social (o únicamente paga el 25% si tiene más de 50 empleados) mientras los contratos de trabajo están suspendidos durante el estado de alarma”, como señala Francisco Fernández Díez, socio del área de Laboral de KPMG Abogados. Se puede leer más en detalle esta Guía sobre ERTE y ERE en la hostelería en este LINK.

La reactivación de los negocios a raíz del plan de desescalada, que va marcando el cambio de fase, ha estado acompañada de una regulación publicada en el BOE el 13 de mayo (Real Decreto-ley 18/2020, de 12 de mayo, de medidas sociales en defensa del empleo), que afecta a los ERTEs y al intento de flexibilizarlos por parte del Gobierno ante la petición del sector empresarial  (que exige una mayor flexibilidad, aparte de su extensión más allá del 30 de junio) y, en concreto, del hostelero.

Esta regulación diferencia entre ERTE total y parcial, con su diferente  tratamiento a efectos de los costes laborales para los empresarios (en concreto, el cambio en la exención de Seguridad Social).

Así, se plantean varias cuestiones principales, que Francisco Fernández Díez, socio del área de Laboral de KPMG Abogados, resuelve (sus explicaciones se publican entrecomilladas):

  • ¿Debe pasar el negocio hostelero de ERTE por causa de fuerza mayor total a parcial si opta por reabrir? “Depende de la necesidad concreta de desafectación que tenga el negocio. El ERTE parcial se produce al desafectar a parte de los afectados o desafectar parcialmente a los afectados, es decir, que presten servicios temporalmente con una jornada inferior a la que tenían antes del ERTE”, explica el socio de KPMG Abogados.
  • ¿Estaría, por lo tanto, obligado a pasar a ERTE parcial si reabre el negocio sacando del ERTE solo a una parte de su plantilla o, por otra parte, si el hostelero decide no reabrir todavía (aunque la fase actual le permita abrir terraza o local con aforos reducidos) y mantiene a toda la plantilla en el ERTE? “En el primer supuesto, sería ERTE parcial y, en el segundo supuesto, se mantiene el ERTE total como se solicitó al inicio”.
  • Sobre el segundo supuesto del párrafo anterior, en una respuesta del 27 de mayo a una consulta sobre el Real Decreto-ley 18/2020, en relación a “ERTES Covid-19. Fuerza mayor total o parcial”, la Dirección General de Trabajo ha aclarado que, en el caso de que no se desafecten trabajadores del ERTE y no se reanude la actividad, se mantendrá como ERTE de fuerza mayor total hasta el 30 de junio, manteniendo el 100% de exenciones en las cuotas de los seguros sociales de los trabajadores. Es decir, por el hecho de que el paso de fase permita reabrir con aforos limitados, el hostelero no está obligado ni a reanudar la actividad, ni pasa de ERTE de fuerza mayor total a parcial. Por lo tanto, solo cuando el negocio hostelero haya reincorporado a trabajadores pasará a estar en situación de ERTE de fuerza mayor parcial.
  • Al reabrir y pasar a ERTE parcial, el hostelero pasa a asumir el pago del salario a los empleados que se incorporen, pero tendría exención de Seguridad Social (Art. 4.2 del RD 12 mayo del BOE adjunto), lo que supone un cierto alivio en sus costes laborales para afrontar la reapertura del negocio; a la vez, habría un cambio en la exención de Seguridad Social para los empleados que siguieran dentro del ERTE. “La desafectación incluso parcial de parte de los empleados suspendidos provoca cambios en la exención de Seguridad Social que se venía disfrutando en el ERTE total para toda la plantilla. Así, cuando la empresa tiene menos de 50 empleados [ver en el recuadro de abajo exenciones para empresas de más de 50 empleados]:
  • Para los empleados que se incorporan, estará exento el pago para el hostelero del 85% de la Seguridad Social en mayo y del 70% en junio.
  • Para los empleados que no se reincorporen, exención del 60% en mayo y del 45% en junio.
  • Para estos últimos, ¿el Estado seguiría haciéndose cargo del pago del salario? “Los trabajadores que siguen afectados, total o parcialmente, siguen cobrando la prestación por desempleo por la parte no desafectada [del ERTE]”, aclara el socio de KPMG.
  • Es decir, reabrir el bar o restaurante sacando a una parte de la plantilla del ERTE no implica que el empresario tenga que asumir el pago de toda la Seguridad Social del resto de la plantilla que sigue en ERTE, sino que tendrá que pagar una parte de este gasto social tanto de los trabajadores que sigan en ERTE, como de los que queden desafectados, con las exenciones citadas antes.
  • En el caso de los negocios hosteleros que decidan seguir cerrados, pueden mantener el ERTE total (sin costes laborales para el empresario) hasta el 30 de junio, fecha que sectores como la hostelería piden extender.
  • Si, finalmente, no se extiende la opción de ERTE por causa de fuerza mayor más allá del 30 de junio y el hostelero no reabre todavía o no lo hace con la totalidad de su plantilla, existen otras opciones para gestionar el mantenimiento total o parcial de los empleados, como el ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas y productivas (ERTE ETOP), con mayores costes para el empresario (al no implicar la exención de la Seguridad Social). En último caso, si el hostelero sufre un parón en su negocio que lo hace insostenible, no ve opción de hacer ERTE ETOP y, finalmente, el Gobierno no extendiera la opción del ERTE por causa de fuerza mayor más allá del estado de alarma, la opción podría ser hacer un ERE (despido colectivo) o despidos individuales. Repasamos todos estos supuestos, con la ayuda de KPMG Abogados, en este LINK.

 

Por otra parte, estas son dos cuestiones más, que responden desde Hostelería de Madrid:

¿Qué ocurre si, tras haber iniciado el cobro de la prestación por cese de actividad, el autónomo reanuda la actividad?

Si se reanuda la actividad durante alguna de las fases de desescalada: tanto si el motivo es suspensión de actividad como si es reducción de facturación, el autónomo percibirá la prestación hasta el último día del mes de finalización del estado de alarma.

No hay que confundir la suspensión de la actividad por la declaración del estado de alarma, con otros casos de suspensión voluntaria de la misma por no considerar el autónomo posible mantener la actividad, supuestos en los que, si ya se ha reconocido la prestación, debe anularse y devolver lo recibido indebidamente

Si el autónomo va a reincorporarse a la actividad y está cobrando el cese ¿Tiene que presentar algún documento o comunicación?

No, no tiene que comunicar nada.

PUNTOS MÁS DESTACABLES SOBRE ERTE PARCIAL

Texto literal de algunos de los puntos más destacables del Real Decreto-ley 18/2020, de 12 de mayo, de medidas sociales en defensa del empleo.

Art. 1.2. Se encontrarán en situación de fuerza mayor parcial derivada del Covid-19, aquellas empresas y entidades que cuenten con un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) autorizado en base al artículo 22 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, desde el momento en el que las causas reflejadas en dicho precepto permitan la recuperación parcial de su actividad, hasta el 30 de junio de 2020.

Estas empresas y entidades deberán proceder a reincorporar a las personas trabajadoras afectadas por medidas de regulación temporal de empleo, en la medida necesaria para el desarrollo de su actividad, primando los ajustes en términos de reducción de jornada.

Artículo 4. Medidas extraordinarias en materia de cotización vinculadas a las medidas reguladas en el artículo 1.

2. Las empresas y entidades a las que se refiere el apartado 2 del artículo 1 [ERTE por causa de fuerza mayor parcial] quedarán exoneradas del abono de la aportación empresarial a la cotización a la Seguridad Social y por conceptos de recaudación conjunta, en los porcentajes y condiciones que se indican a continuación:

a) Respecto de las personas trabajadoras que reinicien su actividad a partir de la fecha de efectos de la renuncia y de los periodos y porcentajes de jornada trabajados desde ese reinicio, la exención alcanzará el 85 % de la aportación empresarial devengada en mayo de 2020 y el 70 % de la aportación empresarial devengada en junio de 2020, cuando la empresa hubiera tenido menos de cincuenta trabajadores o asimilados a los mismos en situación de alta en la Seguridad Social a 29 de febrero de 2020. Si en esa fecha la empresa hubiera tenido cincuenta o más trabajadores o asimilados a los mismos en situación de alta, la exención alcanzará el 60 % de la aportación empresarial devengada en mayo de 2020 y el 45 % de la aportación empresarial devengada en junio de 2020.

b) Respecto de las personas trabajadoras de estas empresas que continúen con sus actividades suspendidas a partir de la fecha de efectos de la renuncia y de los periodos y porcentajes de jornada afectados por la suspensión, la exención alcanzará el 60 % de la aportación empresarial devengada en mayo de 2020 y el 45 % de la aportación empresarial devengada en junio de 2020, cuando la empresa hubiera tenido menos de cincuenta trabajadores o asimilados a los mismos en situación de alta en la Seguridad Social a 29 de febrero de 2020. Si en esa fecha la empresa hubiera tenido cincuenta o más trabajadores, o asimilados a los mismos, en situación de alta, la exención alcanzará el 45 % de la aportación empresarial devengada en mayo de 2020 y el 30 % de la aportación empresarial devengada en junio de 2020. En este caso, la exoneración se aplicará al abono de la aportación empresarial prevista en el artículo 273.2 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, así como del relativo a las cuotas por conceptos de recaudación conjunta.

Fuente de la foto: Tienda de Jaime Beriestain en Barcelona.

Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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