Rocambolesc abre en el Mercado de San Miguel

El formato de heladería de Ale Rivas y Jordi Roca crece con su quinto local en España, mientras, este otoño, estrenará un nuevo obrador de 800 metros cuadrados en Gerona. Este nuevo espacio en Madrid (que es el segundo de Rocambolesc en la capital) forma parte del proceso de renovación del Mercado de San Miguel, sobre suyo detalle puedes leer en este link.

Es el único concepto de negocio con el que la familia Roca está dispuesta a crecer: una heladería creada a partir de la idea de usar un carrito ambulante, que finalmente se convirtió en el final del menú de El Celler de Can Roca (triple estrella Michelin y segundo mejor restaurante del mundo en la lista ‘The World’s 50 Best Restaurants’), como vehículo para portar los ‘petit fours’, y que, en cambio, inspiró un formato de local. Así nació Rocambolesc, formato que gestionan en primera persona Ale Rivas y Jordi Roca, el menor de la saga casado con esta pastelera mexicana convertida ahora en heladera.

La primera sede de Rocambolesc abrió en Gerona en la primavera de 2012. Hoy, suma 5 ubicaciones: aparte de la casa madre, una en Barcelona (en La Rambla, en el Gran Teatro del Liceo; otra en El Corte Inglés de Alicante; y dos en Madrid, una en el área Gourmet Experience de estos grandes almacenes en Serrano y, como novedad más reciente, un espacio en el Mercado de San Miguel.

Nueva sede en el Mercado de San Miguel

Ayer, se estrenó, de hecho, esta sede en esta plaza gastronómica madrileña, que se encuentra inmersa en un proceso de transformación y renovación de su oferta, a través del que se están sustituyendo puestos existentes por otros nuevos. El cambio ya ha supuesto la llegada de Arzábal, con una barra de bebidas, tapas y bocadillería, aparte de un puesto como croquetería y un ‘carrito’ de cerveza; Paella, formato de arroces de Rodrigo de la Calle (una estrella Michelin en El Invernadero); y, desde ayer, Rocambolesc. Aquí puedes leer más sobre el proyecto de transformación del Mercado de San Miguel.

Oferta de Rocambolesc

La heladería de los Roca ocupa la suma de varios puestos en el mismo pasillo lateral que Paella y en un espacio asomado por una cristalera a la calle. Cuenta con la misma oferta que el resto de los locales: helados (de 3,25 a 4,95), con 6 sabores que varían en función de la temporada y varios ‘toppings’ como aderezo, servidos en tarrina y cucurucho (para llevar, hay recipientes de medio litro); polos (de 4,50 a 5,50 euros) envasados, como la ‘Roca Tocha’ (inspirada en la prominente nariz de Jordi Roca) y o ‘Helado Oscuro’ (homenaje a ‘Star Wars’); y el ‘Panet’ (5 euros), un brioche relleno de helado y sellado en una especie de sandwichera; aparte de ‘cookies’ y algunas cajas de bombones. “Siempre mantenemos la misma oferta en todos los locales de Rocambolesc”, explica Ale Rivas, que estrena aquí uno de los mostradores más largos de la heladería, solo parecido al de la sede de Alicante.

Crecimiento con nuevo obrador

Con un equipo de hasta 38-40 empleados (en temporada alta de verano y en todos sus establecimientos), Rocambolesc comenzó a fabricar sus helados en Can Roca para pasar a un obrador propio en Gerona, que este otoño se mudará a nueva ubicación.

El objetivo es ganar tamaño hasta 800 metros cuadrados, lo que permitirá incrementar la producción de helado y, en el futuro, apoyar la actividad de Casa Cacao (por ejemplo, en la producción de tabletas de chocolate), que abrirá en 2019. Se trata de un multiconcepto que arrancará en la suma de Gerona, como la suma de un hotel boutique de 15 habitaciones (dirigido por Anna Payet, casada con Joan Roca) y un obrador de chocolate con cacaos de diferentes orígenes, tienda y espacio de degustación, con Jordi Roca al frente.

Más información sobre Rocambolesc aquí.

Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy.

Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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