Aska, lo último en Nueva York para foodies

5 pistas para una Navidad foodie en Nueva York (4/5)

Enfrente del Wythe Hotel, está el restaurante del que más se habla últimamente en Nueva York: Aska. Lleva unas pocas semanas en funcionamiento y es prácticamente imposible encontrar reserva (se recomienda hacerlo con mucha antelación). Durante el día, Aska es una mezcla de cafetería y galería de arte, y por la noche surgen mesas y aparecen la comida y los cocktails.

Aska significa algo así como ‘resurgir de las cenizas’ en sueco, e intenta representar la creación de algo nuevo y distinto. Y también da una pista sobre el acento escandinavo en los fogones. La comida corre a cargo de Fredrik Berselius, que estuvo detrás del restaurante efímero Frej el pasado verano (en el mismo local de Aska) y pasó por la cocina de Eleven Madison Park. En la selección de bebidas y diseño de cocktails, el que manda es Eamon Rockey, ex de Atera, uno de los restaurantes más ambiciosos de Nueva York en los últimos años, con mucha inspiración en el Noma de René Redzepi.

Aska dispone de 30 asientos e incluye una opción de menú de degustación de domingo a jueves por 65 dólares. Se ha convertido en el destino de peregrinación de los foodies neoyorquinos, y en los platos se ha visto hasta ahora creaciones como caballa con crema, costillas de cerdo con rutabaga o brócoli con alga y emulsión de mejillón.

Dónde

Aska. 90 Wythe Avenue. Nueva York
www.askanyc.com

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Firma de las fotos de Aska: Eater

Más información sobre pistas gastronómicas en Nueva York:

 

Acerca del autor



"Periodista y gestor cultural. Navarro-onubense. En 2008, llegué a Nueva York para cambiar de aires y aprender cosas nuevas, pero nunca he dejado de juntar letras. Hay dos cosas en la vida que siempre voy a perseguir: escribir y comer lo mejor que pueda. Nueva York es un buen lugar para ambas" ...POR QUÉ NOS GUSTA JAVIER EN GASTROECONOMY: La redacción de un diario económico puede dar para muchas experiencias gastronómicas. En la de Expansión, conocimos a Javier, con el que aprendimos, nos divertimos y compartimos momentos a través de amistades comunes. Nos gusta la valentía que empleó un buen día para marcharse a Nueva York, quizás guiado por la necesidad de alimentar inquietudes culturales más allá del periodismo económico. Su mezcla navarrica y andaluza es un buen punto de partida para este 'foodie' dispuesto a desvelarnos las 'gastrotendencias' neoyorquinas.

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