The Hall, el nuevo proyecto de Benjamín Calles

Este multiespacio, que ocupa el antiguo local de NoDo es una de las aperturas del invierno 2014 en Madrid. Horario ‘non stop’, diferentes cartas en función de la hora del día y cierta vuelta a lo clásico configuran este cosmopolita formato de negocio.

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En el currículum de Benjamín Calles, figura un hito en la historia gastronómica de Madrid: la apertura en 1998 de NoDo, espacio con el que la cocina moderna de fusión ‘nació’ en la capital. Un apunte: sin duda, hay que considerar que el origen real de este ‘movimiento’ –¿o tendencia?– está en algún gran chef como Abraham García, de Viridiana, uno de los indudables artífices de la gastronomía que ‘viaja’ y une sabores, culturas y recetas sin complejos. Con este apunte como punto de partida, NoDo fue el espacio ‘ultramoderno’ que oficializó y extendió esa apuesta por una gastronomía viajera, en la que los guiños orientales se comprometían en el plato con la cultura cien por cien ibérica.

Gastroeconomy_TheHall_Madrid4Así que, en un ambiente de aires neoyorquinos en interiorismo y atmósfera, Madrid ganó en modernidad gracias a NoDo. Aquello fue el resultado de la alianza de Benjamín Calles, un gastroempresario con visión para adelantarse a las tendencias urbanitas, y Alberto Chicote, un gran cocinero que, desde hace un año y medio, protagoniza un auténtico fenómeno mediático gracias a sus apariciones televisivas (‘Pesadilla en la cocina’, ‘TopChef’).

En 2006, llegó el segundo proyecto de este dúo en Madrid, Pandelujo, una casa de comidas reeditada (mientras también funcionaba el concepto de cocina italiana Paper Moon). La alianza entre empresario y cocinero funcionó hasta marzo de 2012, momento en el que se rompió. “Después de quince años de fructífero trabajo, tras haber obtenido éxitos sin precedentes con NoDo y con Pandelujo, el ‘matrimonio’ Benjamin Calles y Alberto Chicote toma caminos diferentes”, anunció entonces un comunicado.

Gastroeconomy_TheHall_Madrid2El nuevo concepto

Poco más de un año después, el 25 de abril de 2013, Benjamín Calles convocó a clientela y amigos para dar el último adiós a NoDo, bajo una original fórmula: una ‘Demolition Party’, fiesta en la que el objetivo era eso mismo, demoler NoDo (http://www.restaurantenodo.es/). Así arrancaba oficialmente una nueva etapa: la preparación de su próximo proyecto destinado a ocupar el local de NoDo.

Ese proyecto se llama The Hall y abrió el pasado enero. “Imagina la entrada de un hotel actual, elegante y vanguardista, pero cálido y desenfadado al mismo tiempo”, es el arranque de la autopresentación de este concepto. ¿Casa de comidas? ¿Bistró? ¿Multiespacio ‘casual’? ¿Café donde comer y merendar? ¿Coctelería con cocina? Probablemente, todo en uno, ya que este nuevo local materializa un multiformato ideado para cubrir las ‘nuevas’ necesidades de una clientela, que, probablemente, busca más que nunca versatilidad a la hora de comer, cierta informalidad, buen servicio y sabores reconocibles. Por si queda alguna duda de que el ‘gastromercado’ que celebró NoDo hace dieciséis años tiene poco que ver con el actual, al tiempo que ha cambiado el ‘retrato’ robot del comensal, la página web de The Hall lanza este mensaje a su potencial cliente: “Encuentra tu lugar preferido y disfruta a cualquier hora de nuestra gastronomía o simplemente toma un café mientras lees la prensa diaria descargada en tu tablet. ¡El espacio lo eliges tú!”.

En todo caso, en este cosmopolita formato de negocio, se puede desayunar, picar algo entre horas, comer, merendar, cenar, tomar una copa por la tarde o por la noche… Es decir, funciona un formato de horario ‘non stop’ sujeto a diferentes registros, que muda la oferta según la hora y que destina determinados rincones de The Hall para ciertas funciones (por ejemplo, la barra de la entrada para desayunos, comidas informales o un cóctel).

Gastroeconomy_TheHall_Madrid3La carta

¿En el plato? Una carta de apariencia moderna recrea, en realidad, una oferta clásica, estructurada en varios apartados, que parecen aspirar a gustar a un amplio espectro de público (según la carta vigente en la tercera semana de enero, cuando Gastroeconomy lo visitó, y que estaba en proceso de cambio): Entradas (Consomé con ravioli de ave, 8 euros; o Croquetas tigre, 12), Pescados (Merluza rebozada con pimentón de La Vera, 14 euros) y Carnes (Escalope empanado como en Milán, 15), como grandes bloques, acompañados de secciones destinadas a Cuchara (Garbanzos fritos con cigalitas, 13 euros) y Pastas y Arroces (‘Linguini’ con ragú de ternera, 11 euros), además de varias Guarniciones, como las Patatas suflé (4,50 euros).

Gastroeconomy_TheHall_Madrid1¿Lo más interesante? O, al menos, lo más curioso es el apartado ‘Un poco de historia’, con un ‘gran éxito’ de la gastronomía española reciente: Tataki de atún con ajoblanco (en la imagen de la derecha), apoyado en una explicación: “En 1998, creamos este plato. Una receta única que fusionó por primera vez las cocinas japonesa y mediterránea. Una revolución en los fogones que traspasó fronteras”. Aquella creación de Alberto Chicote se recupera hoy en la carta de The Hall como un auténtico ‘plato vintage’. Además, una sección se reserva a un par de platos calificados como ‘Kilómetro Cero’ (que trata de ejemplificar la anunciada filosofía defendida en el restaurante centrada en el uso de productos ecológicos y de proveedores locales), como los Canelones de perdiz estofada a la toledana (14,50 euros).

La carta también da un lugar destacado al ‘Sunday Roast Beef’. Este plato disponible sólo los domingos es una receta británica elaborada en este caso como “finas lonchas de ‘buey’ asado en su jugo con patatas asadas y Yorkshire pudding” (15 euros). ¿De postre? Sigue la vuelta a lo clásico, con opciones como el ‘Crêpe suzette’. “Nuestros platos vienen sin manual de instrucciones. Comida sin complejos para disfrutar a cualquier hora del día. Una cocina rica y honesta con platos internacionales y recetas que nos gustan y nos diferencian, sin olvidar lo nuestro”, argumentan en The Hall.

Gastroeconomy_TheHall_Madrid12La cocina funciona de 9 de la mañana a 2 de la madrugada; la carta de vinos suma unas 120 referencias (además, varias opciones por copas) y funciona una apuesta por la coctelería. Una curiosidad: The Hall sirve agua ‘con su marca’, obtenida de un “sistema de filtrado sostenible”. El tícket medio para comer o cenar se sitúa entre 35 y 50 euros.

Entre horas, funciona una carta algo más reducida, que puede contemplar opciones como la Sopa de cebolla (5 euros), los ‘Fish & Chips’ con pimentón de la Vera (9,50), el ‘Steak tartar’ natural o vuelta y vuelta (10), las Migas con chistorra (5) o las Patatas suflé (5), aparte de varias ensaladas y un apetecible apartado de Sándwiches, con opciones como el de ‘Roastbeef’ (6 euros), el Bikini gallego con lacon y queso cheddar (4) o el ‘Pulled Pork’, con hebras de cerdo barbacoa (5,50).

Al frente de la sala, está María José Monterrubio, una reconocida profesional con experiencia en espacios como el desaparecido Chantarella, distinguida en 2007 con el Premio Nacional de Gastronomía como mejor jefa de sala y que, hasta hace unos meses, lideró su propio negocio en el restaurante Villa Sabores, en Madrid (http://www.gastroeconomy.com/2012/07/menu-del-dia-en-villa-sabores/).

Gastroeconomy_TheHall_Madrid13Varios espacios

Con un interiorismo firmado por el catalán Alfons Tost, el local ocupado durante años por NoDo se reconvierte en la suma de varios espacios, casi distinguidos por colores: una barra central de mármol situada a la entrada (lobby) y dominada por el color verde; un comedor con mesas altas y bajas (una junto a una chimenea); el coqueto rincón de color rosa ‘Suite Rosé’; y un patio convertido en terraza interior. Muebles de diseño, juegos de luces y piezas curiosas como la escultura de un mono dan forma al concepto, concebido, además, como un espacio para trabajar o hacer negocios con conexión wifi.

Bajo la citada vocación por flexibilizar la relación con el cliente, The Hall se ‘guarda’ la mitad de su capacidad para tener disponibilidad frente a clientes sin reserva. “Simplemente ven cuando quieras”, anuncian. ¿Más pistas? En todas las cartas, se indica el hashtag con el que puedes subir tus fotos a la red social Instagram, donde The Hall tiene cuenta (http://instagram.com/thehallmadrid): #thehallmenu.

DóndeWebPrecio medioHorario

The Hall. Velázquez, 150. Madrid. Tel. 91 564 40 44

De 35 a 50 euros (comida o cena)

Abre todos los días, de 9 de la mañana a 2 de la madrugada

Fotos: MFG-Gastroeconomy y Página de The Hall en Facebook.

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Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

2 Comentarios
  • Soledad Flores
    Publicado a las 18:36h, 05 septiembre Responder

    Buenas tardes. ¿Sigue abierto el restaurante The Hall? De ser así, podría darme su página o mail.
    Muchas gracias y un atento saludo
    Soledad

    • Marta Fernández Guadaño
      Publicado a las 19:17h, 06 septiembre Responder

      Buenas tardes Soledad. No, está cerrado. saludos

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