Nakeima, la barra “hoy tenemos” en versión oriental

Este local del madrileño Barrio de Arguelles registra llenos diarios a los tres meses de su inauguración, bajo un formato de ‘dumpling bar’ y barra de cocina inmediata asiática y como un proyecto de un joven dúo gastroemprendedor.

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Arrancó en octubre de 2013 con el subtítulo de ‘dumpling bar’, definición que, sin duda, se queda corto para retratar el formato de negocio de Nakeima, un proyecto abierto por el cocinero Gonzalo García y el gastroempresario Luis Gómez-Bua. Situado en el Barrio de Arguelles, una zona de Madrid con su herencia castiza e históricamente vinculada a la costumbre del aperitivo, este local funciona como una barra de cocina oriental.

Gastroeconomy_Nakeima4Con apenas tres meses de vida, los promotores de Nakeima gestionan el éxito diario de su proyecto materializado en varios factores: un local lleno que no admite reservas y que, cuando abre sus puertas cada día, se encuentra con clientela esperando en la puerta (haciendo cola en muchos casos); la evidencia de que la infraestructura montada con modestos recursos por este dúo emprendedor se queda corta frente a la demanda y la realidad de que con frecuencia la comida, sin más, se acaba. Así que si visitas Nakeima más allá de las 14.30 a mediodía o de las 21.30 por la noche, es muy posible que esté ‘colgado’ el cartel de ‘no hay entradas, que tengas que esperar o que la despensa esté a punto de terminarse.

Nadie en su sano juicio recomendaría un local en el que cuesta encontrar sitio y en el que uno se arriesga a quedarse sin comer si se decide a visitarlo; menos aún si sólo hay siete taburetes y es muy probable que tengas que comer de pie y en el que es cierto que la comodidad es limitada. Nadie salvo que haya muy buenos motivos para recomendar Nakeima. ¿Cuáles? Primero, una propuesta gastroempresarial planteada con total honestidad por Gonzalo García y Luis Gómez-Bua, dos profesionales que han optado por montar un negocio con una estructura de costes mínima en instalaciones y logística, a cambio de apostar por la calidad de la materia prima y el esmero en las elaboraciones. Sus dueños han remozado con un limitado presupuesto el típico bar del barrio de Arguelles con una barra y un par de plantas para dar a luz un formato contemporáneo, bajo un proyecto que merece todos los respectos.

Gastroeconomy_Nakeima3_Gonzalo Luis y RobertoGastroemprendedores

Gonzalo García y Luis Gómez-Bua (en la imagen, de izquierda a derecha, con Roberto Martínez, miembro del equipo de Nakeima) tienen ambición por hacer bien las cosas, mejorar, impulsar su negocio y crecer. “En cuanto tengamos algo de dinero, compraremos más taburetes; también una cafetera, que hemos evitado para que la gente no piense que somos un bar para tomar un café en el barrio”, comenta Gonzalo García, tras admitir “estar desbordados por una respuesta de la clientela que no esperábamos. Nunca hubiéramos imaginado que íbamos a tener cola en la puerta al abrir el local. Lo importante es hacer bien las cosas día a día”, sostiene.

Y, en sus planes, hay más proyectos: “Convertir la planta de arriba en un restaurante con un par de menús, con un concepto que permita mantener la barra de abajo con otro formato, sin hacerse la competencia mutuamente”, avanza Gómez-Bua, que, ajeno al sector hostelero, quería montar un negocio y la amistad con Gonzalo García le llevó a plantearse entrar en la restauración con el lanzamiento de este proyecto.

Gastroeconomy_Nakeima3¿Más motivos para visitar Nakeima? Bajo esta estructura empresarial basada en la moderación, este local materializa una barra de cocina inmediata oriental, en la que priman la rapidez, el ritmo, la chispa, la amabilidad y la cercanía del equipo, la buena materia prima, la autenticidad, la creatividad necesaria y el equilibrio en la elaboración de los platos, de acuerdo con una regla que rige su funcionamiento: “Hoy tenemos”. Este ‘título’ anuncia desde la pared convertida en pizarra los platos que cada día ofrece Nakeima, donde se suele cambiar la oferta semanalmente. Una pista más: la descripción de su página de Facebook es Freestyle Asian Food!; es decir, “comida asiática de estilo libre”. Nakeima es, sin duda, una de las novedades recientes más interesantes de Madrid.

Gastroeconomy_Nakeima_NigiriCarnivoroSi metemos en una coctelera ideas del ‘streetfood’ asiático y peruano, versiones urbanitas de esta fórmula de comida como StreetXo, la inmediatez y el ritmo de formatos como Abastos 2.0, el juego con los crudos de Espai Kru (espacio dentro de la marisquería Rías de Galicia), una vocación por fusionar lo oriental con lo ibérico con antecedentes en el desaparecido Nodo o en Kabuki, el descaro de ofertas como La Panamericana y la vocación por defender una cultura de barra casi tabernaria, saldrá Nakeima, como un mix de influencias que deja claro que los jóvenes profesionales del gastrosector español pueden tener una salida profesional como emprendedores si le ponen imaginación para idear formatos de negocio interesantes.

Y, por supuesto, algo más: Nakeima da de comer rico, muy rico, sin superficialidad y sin ninguna pretensión. En este formato “Hoy tenemos”, la vocación como ‘dumpling bar’ queda justificada con creaciones como los Dim Sum de rabo de toro (3,8 euros por 2 unidades) o el Siu Mai de setas y gambas (2,8 euros por 2 unidades).

Gastroeconomy_Nakeima_ChiliCrabPero la carta va más allá por dos vías. Una son los nigiris preparados al momento en la barra a la vista del público, como el Ibérico (5,7 euros por 2 unidades), el Carnívoro –con vacío de ternera– (5,2 euros por 2 unidades) o el de Gambas al ajillo (5,4 euros por 2 unidades).

Mientras, desde la pequeña cocina del fondo del local, visible desde la barra por los comensales, salen recetas tibias como el Tataki de Pez Mantequilla (7,8 euros); y platos calientes como los Rollitos de primavera (2 euros por unidad); ‘Un Palo!!!’ o Yakitori de pollo (3,5 euros la unidad), el Chilli Crabs (8,2 euros); ‘Kubak Nakeima’ (6,8 euros) o la Panceta Dong-poh (8,2 euros por unidad), además de algún curry. ¿Para beber? Algunos vinos y Estrella de Galicia (incluida ‘1906’ de grifo).

Se puede comer en la barra o en un par de mesas altas, sentado en taburetes o de pie, por un tícket medio de 20 a 45 euros, en función de la cantidad que se pida. Un dato a tener en cuenta en cuanto al formato de precios: el cobro por unidades de buena parte de la carta.

Gastroeconomy_Nakeima_SiuMaidesetasA través de su página en Facebook, su cuenta en Twitter y su perfil en Instagram, se pueden seguir en las redes sociales las novedades de Nakeima.

Un equipo de cinco personas (incluidos los dos dueños) trabaja en este espacio, en donde en la cocina Gonzalo García se apoya en Roberto Martínez. Ambos fueron compañeros en Nikkei 225, donde trabajaron a las órdenes de Luis Arévalo, chef peruano que, tras dejar el espacio japoperuano el pasado verano, abrirá su propio local en Madrid en un par de meses, bajo el nombre de Kena.

Algo está pasando en Madrid cuando hay proyectos emprendedores en locales como TriCiclo, Nakeima, Montia (El Escorial) o La Candela (Valdemorillo) –todos abiertos en los últimos meses–; y cuando los dueños de uno de estos sitios te hablan con ilusión y admiración de los artífices de los otros, y así sucesivamente entre ellos. ¿Amigos o colegas de profesión? Algo más, sin duda. Es el síntoma claro de un fenómeno muy positivo: la llegada de una nueva generación de jóvenes chefs convertidos en empresarios, al frente de negocios alérgicos a las grandes inversiones y sometidos a la regla de democratizar la vanguardia culinaria para hacerla entendible al cliente y para, sobre todo, dar de comer rico. Es decir, un poco de estilo libre gastronómico en Madrid.

DóndeHorarioRedes sociales

Nakeima. Meléndez Valdés, 54. Madrid. Tel. 620 70 93 99

Cierra domingos y lunes

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Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy.

 

Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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