Moritz hace historia en El 300 del Born

El espacio gastronómico ubicado dentro del antiguo Mercado del Born, hoy convertido en centro cultural, acaba de arrancar con un formato de horario continuad y una oferta de platos históricos catalanes, diseñada por el chef Jordi Vilà.

Gastroeconomy_El300delBorn_Moritz2Su nombre encierra historia, igual que su carta. El 300 del Born acaba de arrancar como el espacio gastronómico de Moritz (la cervecera barcelonesa) del rehabilitado Mercado del Born, convertido ahora en Born Centro Cultural (Born CC). ¿300? Sí, porque son los años que han pasado desde que esta zona de la Ciudad Condal vivió el conocido como Sitio de Barcelona con el asedio de las tropas de Felipe V (entre 1713 y 1714). En 2013, justo trescientos años después, el Mercado de Born resurge como centro cultural (abierto el pasado 9 de septiembre) y encarga a la cervecera catalana Moritz el lanzamiento de la oferta gastronómica en una zona de esta plaza con acceso directo desde la calle.

Así acaba de arrancar El 300 del Born, en el que Moritz ha querido rendir culto también a la historia a través de su oferta gastronómica, un formato que, además de bien ejecutado y rico, resulta muy interesante para un foodie. ¿Por qué? La carta se presenta en formato papel (como un mantel individual), es llamativamente extensa, contiene un auténtico listado de platos de cocina histórica catalana y se divide en dos bloques: “Entre batalla y batalla” y “A la guerra!”. El responsable del diseño de esta oferta es Jordi Vilà, cocinero con una estrella Michelin en Alkimia, su sede central en la Ciudad Condal, y que es asesor gastronómico de Moritz en sus espacios Fábrica Moritz y Bar Velódromo, en Barcelona.

Gastroeconomy_El300delBorn_Moritz7La oferta, capítulo a capítulo

En realidad, estos capítulos componen por momentos del día una oferta de horario continuado (de 10 de la mañana a 00.00 horas), que arranca con el desayuno para seguir con el aperitivo o vermuteo y las tapas, antes de pasar a platos más contundentes y a la merienda, para así responder a la filosofía de formato ‘non stop’ planteada en El 300 del Born.

Así, el apartado “Entre batalla y batalla” contempla, primero, los desayunos contundentes, con sus ‘Almuerzos (desayunos) para matar el gusano’, que incluyen desde bollería (por ejemplo, ensaimadas), con un precio medio de 2,50 euros, y tostadas con mantequilla y mermelada (unos 2,75 euros); hasta los ‘Almuerzos históricos’ (como el ‘Esmorzar de pacotilla’, con pan con tomate, sardinas y alioli, por 3,90 euros); los desayunos de tenedor (de 6 a 12 euros), los huevos al plato o los bocadillos “clásicos e históricos” (de 3,80 a 5,50 euros). La oferta de “Entre batalla y batalla” se completa con “La hora del vermú”, en clave de aperitivo, las tapas del siglo XVII y las meriendas con chocolatadas (de 4,50 a 7 euros).

Gastroeconomy_El300delBorn_Moritz5En cuanto al segundo apartado de la carta (“A la guerra!”), se trata de un recorrido histórico del recetario catalán, a través de entrantes (como varias versiones de las Bombas de la Barceloneta o las Cocas), platos principales (desde callos a macarrones o ‘rostit’) y postres (como el Pan con chocolate, aceite y sal), además de “El Pan del Born”, servido por Triticum (panadería que cuenta con una tienda dentro de Fábrica Moritz).

La carta funciona a cualquier hora del día. El cliente puede sentarse en mesas altas y bajas en este precioso y amplio espacio, que cuenta con una barra al fondo que actúa, además, como pase de la cocina y en la que hay algunos platillos expuestos, junto con una buena colección de aceitunas, piparras y conservas. El tícket medio para comer en El 300 del Born (situado en la Sala Castellví del Born CC) puede situarse entre 15 y 25 euros.

Un consejo… No dejes de dar la vuelta a la carta para ver su otra cara: encontrarás referencias históricas (con números indicados en platos concretos) a costumbres gastronómicas y platos, pero también a personajes clave de aquel Sitio de Barcelona hace tres siglos. Alguno se ha ganado incluso algún plato, como las Patatas Felipe V, también conocidas como Patatas bravas del Born, que son, sin duda, un imprescindible de la propuesta de El 300 del Born. A un precio de 3,75 euros, se sirven con un pequeño cuenco de aceite con pimentón que refuerzan el poder picante del platillo.

Gastroeconomy_El300delBorn_Moritz8Un apunte: nos encanta que en las cartas haya referencias históricas (como en El 300 del Born) o glosarios de términos para ayudar al cliente no sólo a descifrar la oferta gastronómica, sino también a comprender sus raíces y a profundizar en la cultura culinaria. Un par de ejemplos: Dinner, el espacio del chef Heston Blumenthal (The Fat Duck), en el Hotel Mandarin Oriental de Londres basa su oferta en una reedición de recetas históricas británicas, cuya fecha y origen indica en la carta; y Punto MX (el espacio mexicano situado en Madrid y liderado por el cocinero Roberto Ruiz), que entrega un glosario de términos sobre cocina y productos mexicanos junto con su listado de platos.

Otra pista: en El 300 del Born, se puede encontrar, además, ‘Barcelona Born 17.14’, una nueva cerveza lanzada por Moritz (de nuevo, con la referencia histórica al año 1714 y que también se refiere a un porcentaje de azúcar del mosto).

DóndeHorario

El 300 del Born. Born Centro Cultural (antiguo Mercado del Born). Plaza Comercial. Barrio del Born. Barcelona. Tel. 93 310 24 28

Abre de martes a domingo, de 10 de la mañana a 00.00 horas. Cierra los lunes

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Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

7 Comentarios
  • Javier
    Publicado a las 18:21h, 26 octubre Responder

    Carta muy interesante, espacio y locación acertados, pero desgraciadamente el peor servicio; tienen un problema grave de actitud, motivación y servicio.

  • Tendencias en gestión gastronomica | Konekta Social Media
    Publicado a las 10:48h, 18 diciembre Responder

    […] taberna catalana con la privacidad de dos espacios especiales como reclamo (uno recién abierto) y El 300 del Born recurre a un recetario histórico para idear su oferta; y, en Santiago, Abastos 2.0 encuentra su […]

  • lisa
    Publicado a las 17:36h, 05 enero Responder

    Javier, totalmente de acuerdo contigo. Servicio pésimo, falta de ganas de trabajar, y actitud muy antipática. Es una lástima porque te quita las ganas de volver!

  • Gustavo
    Publicado a las 21:57h, 15 febrero Responder

    Todo genial. Debe de depender del turno. Hoy hemos empezado a cenar a las 21. Servicio excelente y rapido. Carta genial y divertida.

  • Ana
    Publicado a las 12:20h, 03 marzo Responder

    Me encantó, pero lamentablemente también opino que el servicio debería mejorar. Nos hicieron esperar muchísimo y solo había 3 mesas, una de ellas ya servida.
    En cambio, la comida era exquisita y el lugar encantador.
    Volveré confiando en que cambien costumbres en el servicio.

  • Francisco
    Publicado a las 15:13h, 10 marzo Responder

    Es evidente que a nosotros no nos tocó el mismo servicio, fue adecuado
    En cuanto al sitio me pareció muy bueno
    La carta esplendida, seguro que volveré, ya lo he recomendado
    Ah, la cerveza estupenda

  • Jordi
    Publicado a las 10:39h, 21 agosto Responder

    O es cuestion de turnos o ya han solucionado el tema.
    En mi caso, un laborable a media tarde, fui atendido por un camarero especialmente motivado, agradable y servicial. No solo merendamos sino que le hicimos un autentico interrogatorio sobre las posibilidades del restaurante y su historia. Quedamos encantados con el trato y la amabilidad recibidos, muy por encima de lo habitual.

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