31 Mar 2012 Cómo ser turista en NYC y… comer bien en 10 pistas
Diez direcciones de locales turísticos donde se puede disfrutar de una buena comida, contados por Javier Ansorena desde Nueva York.
Semana Santa. Temporada alta de turistas en Nueva York. Times Square, Central Park, los museos o el puente de Brooklyn son un hervidero de visitantes. Se escucha español (con acento de España) por todos lados. En demasiadas ocasiones, el turista se ve obligado a comer muy mal: porque no hay tiempo o energía para salir del recorrido turístico establecido o porque muchos de los restaurantes que aparecen en las guías son decepcionantes. Para el turista de paladar exigente, aquí van diez locales turísticos, o incrustados en atracciones turísticas, venerados tanto por locales como por foráneos, en los que tu estómago quedará más que satisfecho.
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Burger Joint at Le Parker Meridien Hotel
Esta hamburguesería es uno de los secretos peor guardados de Nueva York. Lo malo no es la comida (la hamburguesa siempre está en el ‘top ten’ de la ciudad), su localización (a medio camino de Times Square y Central Park, y a la vuelta de la esquina del MoMA) o su auténtico ambiente de ‘diner’ americano. Lo malo es que ya le queda poco de secreto, lo conoce todo el mundo. Con todo, sigue siendo una agradable experiencia: entras en la elegante y luminosa recepción del Parker Meridien y, tras unas cortinas se esconde un diminuto restaurante, de luz mortecina, sillones acolchados, paredes pintadas y humo de una plancha donde chisporrotean las hamburguesas. Aunque los gustos varían, la recomendación es pedirla ‘medium rare’, con patatas fritas y una cerveza Samuel Adams. La carne es jugosa, con mucho sabor y aporta la suficiente energía como para repasar la colección permanente del MoMA.
Dónde: 119 West 56th Street (Midtown)
Qué comer: Hamburguesa, patatas fritas y cerveza son unos 15 dólares.
Cuándo ir: Mejor fuera del horario de comida yanqui, porque se suele llenar.
Más información: www.parkermeridien.com
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Un templo de la carne roja. Una visita inexcusable para cualquier amante de los buenos cortes de vacuno. Peter Luger es un fijo en todas las guías en cualquier recorrido gastronómico que se precie. Y eso que el restaurante no lo pone fácil: es complicado encontrar una reserva para los fines de semana, está fuera de Manhattan (aunque se llega muy rápido, aparece nada más cruzar el puente de Williamsburg) y el trato de los camareros puede ser seco y rudo. Pero los problemas desaparecen cuando llega a la mesa un Porter House (chuletón) a medio trinchar. No hay mejor caramelo que uno de esos trozos de carne en la boca. Muy importante: hay que pedirlo ‘rare’ (poco hecho). No teman una carnicería en su plato. El corte de carne envejecida tendrá una cocción uniforme, una textura mantequillosa y un color rojo profundo. En los entrantes, no deben faltar el bacon, los tomates y la crema de espinacas.
Dónde: 178 Broadway, Brooklyn (Williamsburg)
Qué comer: El Porter House poco hecho. Merece más la pena pedirse un chuletón grande (el de dos personas, 88,90 dólares; para tres, 133,35 dólares) mejor que uno individual (41,95 dólares). Y, antes de la carne, compartir bacon (3,95 dólares por loncha), rodajas de tomate (14,95 dólares) y la crema de espinacas (9,95 dólares).
Cuándo ir: Se recomienda hacer siempre reserva y con bastante antelación si se planea ir a cenar en el fin de semana.
Más información: www.peterluger.com
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Recorrer las calles de Chinatown es imprescindible en una visita a Nueva York. También lo es comer en uno de sus restaurantes, pero la oferta es tan extensa, variada y, en ocasiones, ininteligible, que muchos turistas acaban yendo a otro barrio a comer (con demasiada frecuencia, a uno de los italianos sin mucho interés y bastante caros de Little Italy). Una buena opción para los menos atrevidos es Joe’s Shanghai, en Pell Street, un lugar donde se ven más occidentales de lo habitual por esta zona, pero que tiene unos ‘soup dumplings’ de cerdo deliciosos. Se recomienda comerlos con cuidado: la sopa dentro del dumpling está muy caliente y amenaza con escaldar la boca. Otras cosas para probar: los panqueques de cebollino, el pato asado y el pollo General Tso. Si busca un sitio tranquilo, huya de Joe’s Shanghai: es ruidoso, las decenas de camareros te meten prisa y las grandes mesas circulares se comparten con desconocidos.
Dónde: 9 Pell Street (Chinatown)
Qué comer: No hay que salir sin pedir los ‘soup dumplings’ (4,95 dólares)
Cuándo ir: Es difícil no encontrar cola. Lo mejor es apuntarse en la lista y darse una vuelta por el barrio hasta que toque el turno.
Más información: www.joeshanghairestaurants.com
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‘The best pizza in NYC!’. Muchos lugares, demasiados, reclaman el honor de hornear la mejor pizza de la ciudad. En una ciudad con cientos de pizzerías –casi 50 de ellas se llaman Ray’s Pizza o algo similar–, es imposible decir con certeza cuál es la mejor. Pero no hay duda de que la de Joe’s Pizza, en la frontera entre el West Village y Greenwich Village, está realmente muy buena. Tiene una fama bien merecida por la calidad de la masa de la pizza, fina y crujiente. Lleva en el mismo bloque desde 1975, ha aparecido en ‘Spiderman 2’ y es uno de los sitios de pizza favorito de actores y actrices (las paredes están llenas de sus fotos). Es el sitio ideal para una recena rápida después de una juerga por los garitos de jazz y blues de Bleecker Street y alrededores, o para reponer fuerzas tras las interminables caminatas por el West Village.
Dónde: 7 Carmine Street (West Village)
Qué pedir: Cualquiera de sus ‘slices’ (trozos) de pizza (entre 2,75 y 3,50 dólares).
Cuándo ir: El mejor el momento es muy entrada la noche, cuando trabaja Aquiles ‘Álex’ Bisogni, un venezolano que lleva 22 años preparando aquí la pizza en el último turno. Borda el punto justo de crujiente en la masa y es el mejor bálsamo tras una noche agitada.
Más información: www.joespizzanyc.com
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El Highline es un parque inaugurado hace pocos años en la zona Oeste de Manhattan que ha enamorado a los neoyorquinos y que cada vez atrae a más turistas. Es un parque elevado, en lo que era una antigua vía del tren de mercancías que recorría esta parte antaño industrial de Nueva York. Va desde la calle 14 a la 30, y, además de un diseño paisajístico muy atractivo, se disfrutan de las mejores vistas del río Hudson, New Jersey y del contraste entre los viejos edificios industriales de Chelsea y el Meatpacking Distric y las edificaciones modernas. Pero hay un problema: la oferta gastronómica no es muy interesante (un ejemplo de ello es Pastis, muy visitado por los turistas, pero que no ofrece nada especial). Entre las excepciones, está Fatty Crab, un interesante restaurante que fusiona la cocina asiática con la occidental, y que se ha ganado un lugar en todas las guías. A pesar de que es un poco más caro de lo esperado, nunca decepciona.
Dónde: 643 Hudson Street (Meatpacking District)
Qué comer: Los ‘pork buns’ (14 dólares) están buenísimos y la sopa wonton (21 dólares) es insuperable.
Cuándo ir: Después de una buena caminata por el Highline y las galerías de arte de Chelsea. Por la noche, sobre todo, en los fines de semana, siempre se llena.
Más información: www.fattycrab.com/locations
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Uno de los destinos turísticos del West Village es la esquina de las calles Bedford y Grove. Es la llamada ‘casa de Friends’, el edificio que aparece en la conocida serie televisiva. Ése sería todo el interés que tiene el lugar (hay decenas de miles de edificios casi iguales en Nueva York), si no fuera por Little Owl, un coqueto restaurante justo debajo de la conocida imagen de la casa de ladrillo y la escalera de emergencia. Little Owl, un habitual en las listas de los mejores restaurantes de la ciudad, ofrece un ambiente relajado y poco pretencioso (algo que a veces se echa de menos en los mejores restaurantes de Manhattan), una carta sin grandes sorpresas, pero impecable y con mucha atención al producto.
Dónde: 90 Bedford Street (West Village)
Qué comer: Tienen merecida fama los canapés de albóndiga (15 dólares) y la chuleta de cerdo con alubia al parmesano y diente de león (26 dólares). Los especiales del día suelen ser pescado, y siempre es recomendable.
Cuándo ir: Para cenar, es recomendable reservar con bastante antelación. Siempre hay algunas mesas reservadas para clientes sin reserva, pero el tiempo de espera puede ser eterno.
Más información: www.thelittleowlnyc.com
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El ‘deli’ judío es un local puramente neoyorquino. En ellos, se puede disfrutar de sus bagels de salmón y crema de queso, embutidos como el pastrami o el roastbeef, o dulces como los babka de chocolates. Son muy conocidos Katz’s (famoso por su bocadillo de pastrami y por una escena en ‘Cuando Harry encontró a Sally’), Russ & Daughters (que tiene los mejores pescados ahumados de la ciudad) y el reciente Mile End (un deli joven que recupera los bagels y las carnes ahumadas caseros al estilo Montreal). Neoyorquinos y turistas comparten devoción por Zabar’s, una institución en el Upper West Side desde 1935, donde se puede encontrar todo tipo de productos y siempre de la mejor calidad. Una de sus estrellas es el salmón, y una buena opción es pedirlo en un bagel con queso, tomate y cebolla y disfrutarlo después de un paseo en el cercano Central Park. Un hijo de los fundadores de Zabar’s creó E.A.T., una sucursal al otro lado del parque, en el Upper East Side, muy próximo al Metropolitan Museum, el Guggenheim y la Frick Collection.
Dónde: 2245 Broadway (Upper West Side) y 1064 Madison Avenue (Upper East Side)
Qué comer: El bagel con salmón ahumada de Nueva Escocia y crema de queso (4,95 dólares), más conocido como ‘lox on bagel’, siempre es un acierto.
Cuándo ir: Antes o después de un paseo por Central Park o por los museos de la Quinta Avenida.
Más información: www.zabars.com y www.elizabar.com
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Harlem tiene muchos atractivos para los turistas: las misas ‘gospel’, los locales de jazz y blues y, cada vez más, sus tesoros gastronómicos. El más conocido y tradicional es Sylvia’s, toda una institución en este barrio, que cumple medio siglo de vida este año. Su fundadora, Sylvia Woods, ofrece los platos más conocidos del ‘soul food’, la comida de la población afroamericana del sur de Estados Unidos. Sylvia recogió las recetas del pollo frito, la berza rehogada o el pan de maíz directamente de su abuela, en su infancia en Carolina de Sur. Hoy, Sylvia’s es un restaurante plenamente turístico, pero la comida es tan auténtica como en 1962 y, a pesar del éxito y de lo que ha crecido, sigue siendo un establecimiento familiar. Sylvia, a sus 86 años, ya no cocina, pero todavía hoy se puede ver a sus hijas y nietas atendiendo a los clientes.
Dónde: 328 Malcolm X Boulevard (Harlem)
Qué comer: Combo de pollo frito y costillas de cerdo (23,95 dólares), gambas fritas (21,95 dólares) y guarniciones de berza rehogada y boniatos caramelizados.
Cuándo ir: Cualquier momento es ideal para un pollo frito bien hecho, pero se suele aprovechar la visita a una misa ‘gospel’ o a un club de jazz.
Más información: www.sylviasrestaurant.com
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Este invento de comida rápida del chef Danny Meyer tuvo su primera localización en el quiosco de Madison Square Park, inaugurado en 2004. Desde ese momento, se convirtió en un favorito de turistas y neoyorquinos. El éxito de sus hamburguesas y batidos ha sido proporcional a las colas que se forman en esta céntrica plaza de Nueva York, presidida por el edificio Flatiron. En los últimos años, Meyer ha expandido la red de Shake Shack a varios puntos de la ciudad. Uno de los más interesantes está en los alrededores de Wall Street. En primer lugar, porque la oferta gastronómica en el centro financiero mundial no es demasiado atractiva. En segundo lugar, porque la calidad de las hamburguesas es la misma y las colas no son tan exageradas. Y, por último, porque está incrustada en el edificio de Goldman Sachs en Battery Park y se puede disfrutar del efecto ‘democratizador’ de una hamburguesa: inversores y turistas hacen la misma cola, se codean en las mismas mesas y saborean la misma carne picada a la plancha. Por ejemplo, el mes pasado, el alcalde Michael Bloomberg compartió unas ShackBurgers y patatas fritas con Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs, para consolarle por el último escándalo del banco de inversión.
Dónde: 215 Murray Street (Distrito financiero)
Qué comer: La ShackBurger sencilla no es del todo satisfactoria; mejor pedirla doble (7,10 dólares) y patatas fritas (2,65 dólares). Para los más curiosos, la Shack Stack, que mezcla una hamburguesa normal con una vegetariana (8,60 dólares).
Cuándo ir: Después de visitar Wall Street, para compartir mesa con quienes manejan el poder financiero global. También se puede andar un par de bloques y disfrutar de la hamburguesa en los parques a la orilla del río Hudson.
Más información: www.shakeshack.com
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Fanelli’s es un oasis gastronómico entre tanta tienda y puesto callejero en el centro del Soho. Nada que ver con la sofisticación de las tiendas de las grandes firmas en las calles Prince, Mercer, Greene o Wooster. Fanelli’s es un lugar de la vieja escuela, con una barra larga de madera donde tomar una cerveza o un cóctel (sus ‘Bloody Mary’ son famosos) y un comedor familiar donde disfrutar de una hamburguesa perfecta, un delicioso New England Clam Chowder (crema de almejas) o un plato de ‘fish and chips’. En funcionamiento desde mediados del siglo XIX, Fanelli’s es una institución neoyorquina donde se mezclan los parroquianos con turistas cargados de bolsas. Un lugar perfecto para respirar el Nueva York añejo y comer ‘pub food’ de calidad.
Dónde: 94 Prince Street (Soho)
Qué comer: Cualquiera de sus sándwiches (entre 9 y 13 dólares), crema de marisco (5,50 dólares), ‘fish & chips’ (13,50 dólares) o una cazuela de mejillones en salsa (14,50) son buenas opciones.
Cuándo ir: Es un refugio perfecto en las jornadas agotadoras de compras en el Soho y Nolita. Mejor para comer o almorzar que para cenar.
Más información: www.menupages.com/restaurants/fanelli-cafe
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FIRMA DE LAS FOTOS: JAVIER ANSORENA (EXCEPTO LAS IMÁGENES DE PETER LUGER, SYLVIAS, ZABAR Y FANELLI’S)





























































Valeska
Publicado a las 12:47h, 17 abrilHemos visitado NYC unos cuantos esta Semana Santa!! Echadle un vistazo a nuestro post en http://www.paladarytomar.com ¡Quizás coincidimos sin saberlo en Burger Joint! Saludos
Irene Aguilar
Publicado a las 23:34h, 04 junioHe probado Burger Joint, curioso, divertido …y muy buen hamburguesa
Donde comer en New York | wggnlz923curso
Publicado a las 13:24h, 08 junio[…] Donde comer en New York […]
Alicia Montalbán
Publicado a las 11:45h, 15 octubre¿Sabeis si es fácil encontrar productos sin lactosa? Soy intolerante y quisiera saber si me tengo que llevar los productos desde casa o allí podré comprarlos.
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