08 Nov 2026 El mexicano Lucio Usobiaga, de Arca Tierra, ganador del Basque Culinary World Prize en 2026
El emprendedor mexicano es el impulsor de Arca Tierra, red de cultivo y colaboración basado en el sistema agrícola de las chinampas de Xochimilco, un método de producción y construcción de tierras de origen mesoamericano, con la idea de “proyectarlo hacia el futuro”. Es el ganador en 2026 del Basque Culinary World Prize (BCWP), premio otorgado por el Gobierno Vasco y Basque Culinary Center (BCC), dotado con 100.000 euros y conocido como el ‘Nobel de la gastronomía’.
Lucio
Usobiaga visualizó un futuro agrícola para Xochimilco, al sur de Ciudad de México, basado en las raíces históricas y ancestrales. Y justo de esa reflexión nació Arca Tierra, red de cultivo y colaboración que proyecta hacia el futuro el sistema agrícola de las chinampas de esta zona. Las chinampas constituyen un método de producción y construcción de tierras de origen mesoamericano. Convencido de que “un territorio solo sobrevive si quienes lo trabajan consiguen ganarse la vida con él”, con Arca Tierra ha sido capaz de reunir a unas 50 familias productoras que se forman y generan ingresos abasteciendo a 60 restaurantes y 300 hogares. Por esta labora visionaria y tan enraizada en el territorio, ha sido proclamado hoy ganador del Basque Culinary World Prize 2026.
Creado por el Gobierno Vasco y Basque Culinary Center en 2016 y con dotación económica de 100.000 euros (deben destinarse a un proyecto elegido por el ganador), BCWP es un premio global que cumple su edición número once y que busca “distinguir el trabajo de personas transformadoras allí donde la gastronomía es capaz de constituir un motor de cambio.
Formado en Filosofía, Lucio Usobiaga también ha hecho de las chinampas un aula abierta donde “miles de personas aprenden de quienes custodian ese saber ancestral”. Según la organización, “su trayectoria parte de una pregunta: ¿cómo mantener vivo un territorio si quienes lo cultivan no pueden vivir de su trabajo? La reflexión surgió al llegar a Xochimilco, al sur de Ciudad de México, y conocer sus chinampas, un sistema agrícola milenario amenazado por el deterioro ambiental, la expansión urbana, la baja rentabilidad y la falta de relevo generacional”.

Así, este emprendedor cambió la carrera académica para aprender junto a los chinamperos, lo que le dio acceso al conocimiento ancestral y le hizo ver que este “pasaba por conectarlo con nuevas oportunidades económicas y otros ámbitos de conocimiento”. Así, en 2011, cofundó Yolcan “para tender puentes entre la agricultura chinampera, nuevos mercados y la gastronomía”. Surgió una evolución que dio lugar en 2020 a Arca Tierra, una red que integra producción y comercialización agroecológica, restauración, formación y hospitalidad, con el objetivo de conservar las chinampas y la premisa de que para ello es “necesario mantenerlas productivas y garantizar que quienes las trabajan puedan vivir de ellas”.
Los datos de Arca Tierra avalan el éxito del proyecto: cultivo de seis hectáreas y trabajo con cerca de 50 familias productoras de Xochimilco, Puebla, Hidalgo y el Estado de México, lo que permite abastecer a unos 60 restaurantes y 300 suscripciones activas para recibir sus productos. En 2025, cerca de 16.000 personas visitaron las chinampas a través de sus experiencias in situ. A su vez, vía la Iniciativa Agroecológica Xochimilco (IAX), impulsa además proyectos de restauración, investigación y formación que conectan a productores, científicos, cocineros y consumidores. En 2024 Usobiagaabrió también Baldío, restaurante desarrollado junto a Douglas McMaster.

“Estoy muy feliz y profundamente conmovido de recibir este reconocimiento en la undécima edición de BCWP. Con este premio, Basque Culinary Center y el Gobierno Vasco han abierto caminos y han impulsado la gastronomía social, y desde Arca Tierra, en Xochimilco, compartimos esa visión: creemos en tender puentes entre la agricultura campesina y los movimientos de cocineros, entendiendo que la gastronomía es, en esencia, un regreso a la tierra. Las y los agricultores cuidan del agua, del aire y del suelo al mismo tiempo que nos ofrecen alimentos ricos y nutritivos. Son guardianes de la tierra y, de alguna manera, la reserva espiritual del planeta. Recibo este premio con enorme gratitud y con la certeza de que abre nuevas posibilidades para seguir construyendo juntos”, ha dicho Usobiaga, que tiene raíces vascas.

El jurado, presidido por Joan Roca, reúne a algunas de las figuras más influyentes de la gastronomía actual: miembros del Consejo Internacional de Basque Culinary Center —Manu Buffara (Brasil), Michel Bras (Francia), Trine Hahnemann (Dinamarca), Elena Reygadas (México), Josh Niland (Australia), y Narda Lepes (Argentina)— y varios invitados especiales. La deliberación ha tenido lugar en Foz de Iguazú (Brasil). “Lucio Usobiaga nos conecta con la base de nuestra alimentación y con quienes hacen posible el cultivo de la tierra”, ha dicho Joan Roca. “La gastronomía exige personas inspiradoras y valientes, con proyectos que responden a los grandes retos de nuestro tiempo como los que distinguimos con BCWP”, ha añadido Joxe Mari Aizega, director general de Basque Culinary Center.
El fallo del premio se acaba de hacer público en el encuentro ‘Gastronomia, Identidade e Transformação’, celebrado en Curitiba con Manu Buffara como anfitriona. “Para mí, es un orgullo inmenso recibir en Paraná a personas que están transformando el mundo a través de la gastronomía. Este encuentro nos recuerda que la cocina va mucho más allá de los restaurantes: es cultura, identidad, educación, inclusión y una herramienta poderosa de transformación social”, ha dicho la chef brasileña.
El jurado también ha reconocido la labor de Edson Leite y Adelia Rodrigues, e GastronomiaPeriférica (Brasil), que forma en cocina a personas de la periferia de São Paulo para que conviertan su talento en empleo y autonomía, con una mención especial; y al francés Jaques Pepin, por más de siete décadas dedicadas a acercar la cocina cotidiana a millones de personas en todo el mundo, con el nuevo BCWP Cooking Legacy. Se trata de reconocimiento honorífico creado por el jurado “para profesionales que, de forma sostenida, ayudan a que la cocina cotidiana siga con vida, facilitando el acceso y el vínculo con el conocimiento culinario que se necesita para que cualquiera se capaz de alimentarse por sí mismo. Después de once años de BCWP, esta distinción intenta reconocer el poder transformador que subyace en el propio hecho de cocinar por nosotros mismos”.
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