Ruta enogastronómica por La Rioja

Desde el viñedo a la mesa de los restaurantes, el enoturista encuentra una abanico amplio y variado de opciones para visitar La Rioja. Estas son algunas ideas para viajar a esta región a través de diferentes planes.

El vino como eje estratégico del turismo enogastronómico. Es la síntesis de lo que ‘significa’ La Rioja desde el punto de vista turístico: una región que busca atraer visitantes creando experiencias ligadas al terruño, que abarcan desde los viñedos a la mesa, con paradas en bodegas, ‘wine bars’, enotecas o restaurantes.

Para el enoturista, las opciones son amplias y variadas, localizadas en diversas zonas de La Rioja, con opciones para casi todos los bolsillos y con experiencias y planes que permiten acercarse a la identidad gastronómica riojana desde ópticas muy variadas.

Así, las bodegas son visitables en su inmensa mayoría, ofrecen recorridos y catas y disponen de ‘wine bars’ o restaurantes en La Rioja.

Y, a la vez, los restaurantes riojanos se apegan a la tierra con productos de la región y, por supuesto, con el protagonismo de los vinos de la zona en sus cartas, en negocios que o mantienen una oferta tradicional, u optan por la modernidad, incluso por el lado de la alta cocina. No hay que olvidar que La Rioja es la comunidad autónoma con el récord de estrellas Michelin per capita.

En todo caso, el vino ha ido ampliando sus opciones para generar y atraer turismo enogastronómico.

El peso del turismo enogastronómico en La Rioja

Algunos datos ponen en contexto la relevancia del turismo enogastronómico en La Rioja. Con el asesoramiento de KPMG, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja presentó en marzo de 2021 si formulación estratégica para el periodo 2021-2025, con el objetivo de “posicionarse como una de las regiones vitivinícolas mundiales más reconocidas por su calidad, singularidad y sostenibilidad, que logre seducir a los consumidores”.

Entre los ejes de actuación del plan, destacan, aparte de revalorizar la marca y el producto —especialmente en los mercados internacionales—, potenciar el enoturismo. “Potenciar Rioja como destino enoturístico de referencia, estableciendo una relación directa con el consumidor y creando una experiencia única a través del origen, el terruño, su diversidad y la historia, será también un eje fundamental del ‘Plan. D.O.Ca. Rioja’, que espera elevar el volumen de visitantes hasta 1,3 millones en 2025, año para el que prevé contar con una oferta enoturística de referencia internacional en cuanto a calidad y segmentación”, señala el plan elaborado con KPMG, que señala que “conseguir esta meta exigirá optimizar la actividad promocional y de marketing, priorizando acciones encaminadas a reforzar el posicionamiento, el relato y los argumentos asociados a la ‘historia única y diferencial’ de Rioja”.

Experiencias en La Rioja

La Rioja cuenta con un ‘infinito’ programa de visitas turísticas, que plantean un abanico de opciones para conocer no solo su vertiente enoturística, sino la cultura gastronómica local.

Aquí puedes consultar la agenda de actividades enoturísticas, con duraciones y precios que varían en cada caso, pero siempre se puede calcular un tiempo medio de 2 horas que, en el algún caso, se amplía a medio día o una jornada casi completa. Existen opciones incluidas en fechas cercanas del calendario (algunas programadas para Semana Santa) como las organizadas por bodegas en la localidad de Ábalos, en Rioja Alta, donde con visita explicativa del proceso productivo del vino por los propios bodegueros de la familia, cata y paso por su ‘wine shop’; Tobelos, en Briñas, que arranca en el viñedo para finalizar en la bodega; visita entre barricas premium en Bodegas David Moreno, en Badarán, para descubrir “un modo de hacer y entender la viticultura”, a través de un recorrido por los calados; o una visita a orillas del Ebro, a través de Finca Valpiedra, bodega Fuenmayor, que de abril a octubre permite disfrutar de un plan que aúna paseo por la bodega, recorrido por el entorno natural de viñedo en 4×4, cata de los vinos al aire libre y un picnic junto al río Ebro.

Algunas bodegas disponen de restaurante propio donde se puede comer, como Vivanco, una bodega subterránea con una propuesta de “comida casera tradicional y de producto de kilómetro cero” o “cocina del vino”, de modo que los menús se alían con los vinos de la bodega, aparte de tener un gastrobar con pinchos y raciones. 

Son solo algunos ejemplos del sinfín de opciones que La Rioja ofrece y que, a veces, superan el lado más puramente gastronómico para abarcar actividades más ‘sui generis’ y originales, como la vinoterapia, tratamiento ofrecido en varios spas de La Rioja, donde el vino demuestra posibilidades más allá de lo gastronómico, a través de aromas y relajación, con varias pistas que se pueden consultar en este LINK.

Por otra parte, si la visita a La Rioja mezcla lo culinario con la ruta de un peregrino, se puede disfrutar del Pasaporte Gastronómico de los Caminos a Santiago, que implica ventajas en establecimientos de restauración y opciones como disfrutar de un ‘Menú Xacobeo’.

Al margen de la ‘colección de actividades’ que pueden encontrarse en diferentes localidades y bodegas de La Rioja, se pueden destacar 3 zonas para explorar desde el punto de vista enogastronómico: Barrio de la Estación de Haro —población más importante de la denominada Rioja Alta—; Ruta del vino de Rioja Oriental y Logroño.

Barrio de la Estación de Haro
Es considerado una especie de ‘Milla de Oro’ del vino de Rioja. No es para menos si se tiene en cuenta que el Barrio de la Estación es el lugar del mundo donde se concentran más bodegas centenarias. Es un caso único en el mundo, “un lugar lleno de simbolismo y que sin duda revolucionó todo el mundo del vino de nuestra denominación de origen”, señalan desde Turismo de La Rioja.

Situado en la localidad de Haro —al noroeste de la comunidad autónoma de La Rioja, cabecera de su comarca homónima y la población más importante de la denominada Rioja Alta—, su origen está directamente ligado a la estación de ferrocarril, en torno a la que se fueron un construyendo bodega en la segunda mitad del siglo XIX, momento en el que empezó a 

dibujarse el Barrio de la Estación. Fue justo cuando caballerías fueron reemplazadas como medio de transporte del vino por el ferrocarril. Pero, a la vez, muchos bodegueros franceses necesitaban viajar a La Rioja para comprar vinos que servían para sustituir las malas cosechas que el oidium (1863) y la filoxera (1867) provocaron en sus viñedos. La consecuencia es que sus centros de exportación se Instalaron en los alrededores de una provisional estación de ferrocarril.

Aunque de aquellos orígenes no queda ningún almacén-bodega de origen francés, sí permanecieron varias bodegas que, además, hoy son consideradas auténticas referencias en el mercado mundial del vino. R. López de Heredia y Landeta fue la primera en instalarse en el ‘barrio’, allá por 1877). Le siguió Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), en en 1879. En 1886, nace A. y J. Gómez Cruzado, fundada por Ángel Gómez de Arteche. La Rioja Alta S.A. se estrena en 1890 y Bodegas Bilbaínas en 1901,

Es decir, en un periodo de 30 años años (1877-1904), se crea el Barrio de la Estación, mientras algunas viñas crecían entre los almacenes de los bodegueros y se sucedían fábricas de productos como aguardiente, jabón o abono. El ‘distrito’ acabo de configurarse con Muga, que, fundada en 1932, mudó su sede del caso urbano de Haro al Barrio de la Estación en 1970; y, en 1987, Roda construyó en él su instalaciones. Son los vecinos actuales de este singular emplazamiento.

“Que los vecinos del barrio sean bodegas centenarias no quiere decir que sean antiguas, pues las bodegas son construcciones que nunca están terminadas, generación tras generación evolucionan y consiguen mezclar su parte más clásica, la más antigua, con la arquitectura más moderna”, sostiene la web de Turismo de La Rioja, que insiste que “una visita al Barrio de la Estación de Haro se convierte en un viaje por el tiempo, donde se puede seguir la evolución del vino y la arquitectura del último siglo”.

En cualquier caso, una visita al Barrio de la Estación de Haro puede durar tanto como cada visitante decida, pues es posible combinar el paso por todas sus bodegas, que organizan visitas guiadas u otras actividades con el vino como eje, mientras disponen de tiendas en las que venden sus referencias y, en muchos casos, cuentan con un ‘wine bar’ para degustar todos los vinos de cada bodega.

Por ejemplo, existen opciones como la visitas guiadas para conocer la elaboración del icónico vino Imperial en Bodegas Cvne (duración de 2 horas y un precio de 40 euros), bodega que a su vez “marida vino con arte” en sus instalaciones, a través de una exposición del artista multidisciplinar madrileño Pablo Palazuelo. Gómez Cruzado, presentada como una bodega ‘boutique’ y la más pequeña del Barrio de la Estación, abre sus puertas todos los días de la semana para recibir visitas.

Desde el punto de vista de los restaurantes para comer en la zona, Haro y su entorno cuentan con múltiples opciones, desde el novedoso Nublo, abierto en el verano de 2021 y premiado a los pocos meses con una estrella Michelin; a Los Caños o el clásico Terete, con oferta de cocina tradicional riojana; Café Suizo, que data de 1911, o Los Agustinos, hotel con restaurante, todos en Haro.

Otras pistas a tener en cuenta en Rioja Alta son La Vieja Bodega o Lumbre, en Casalarreina; Los Calaos de Briones o Asador Los Nietos, en Briones; o Villa de Ábalos, en Ábalos.

Ruta del vino de Rioja Oriental
Alfaro, Autol, Quel, Tudelilla, Arnedo, Alcanadre, Grávalos o Aldeanueva de Ebro son algunos de los municipios que pueden formar parte de la ruta del vino en la zona de Rioja Oriental. En este caso, las bodegas y las pistas para comer asumen el protagonismo, pero con varios aliados gastronómicos, que van del aceite a productos emblemáticos como la coliflor de Calahorra.

Configurada ya como marca ‘Ruta del Vino de Rioja Oriental’ (aquí se puede consultar su web), su estrategia para atraer turismo se basa en una suma de “bodegas, restaurantes, enotecas, servicios de catas y visita a viñedos, empresas agroalimentarias y servicios de alojamiento, restauración y ocio”.

En cuanto a las bodegas de Rioja Oriental —entre las que conviven negocios familiares con bodegas modernas, que elaboran tintos, blancos y rosados—, estas son las pistas a considerar en la zona: Ilurce, Viñedos de Alfaro, Faustino Rivero Ulecia, Sendero Royal, Escudero, Nuestra Señora de Vico, Marqués de Reinosa, Casa La Rad, Domeco de Jarauta, Fincas de Azabache, Heraclio Alfaro y Viñedos Real Rubio. La mayoría ofrece visitas guiadas, catas y otras actividades en torno al mundo del vino —pueden consultarse en las webs de las bodegas y siempre conviene reservar—, como ‘El Mundo del Marqués de Reinosa a través de sus vinos monovarietales’, de 2 horas de duración y con un precio de 20 euros. Otra posible visita es el Museo del Vino, en Aldeanueva de Ebro, ‘Ciudad del Vino’ dentro de la asociación ACEVIN.

Las enotecas también permiten acercarse a la cultura del vino para probar diferentes referencias y, sobre todo, comprar productos para después disfrutarlos en casa, con pistas como Ninfeo del Vino, en Alfaro, o La Antigua Vía, en Arnedo.

Mientras, los restaurantes de Rioja Oriental son el complemento de las visitas a las bodegas, con especial atención a platos de verduras de la zona y con opciones como La Alameda de Pipaona, en el valle de Ocón; Casa Javi, en Rincón de Soto; el Parador de Turismo de Calahorra; La Pista, en Arnedillo; El Quizal, en Autol; o Sopitas de Arnedo como una sucesión de antiguos lagares de vino (cada cueva es un pequeño comedor). Se podrían añadir bares de vinos como La Huella, en Arnedillo, o Almicar, en Arnedo.

Y, para completar la ruta, habría que anotar algunos productos que son emblemas de la gastronomía de la zona como Aceite de la Rioja, Peras de Rincón, Champiñón y setas de La Rioja, Coliflor de Calahorra, Cordero chamarito o Queso Camerano.

Existen centros de interpretación sobre vino, verduras, champiñón o aceite y no hay que olvidar actividades de carácter enogastronómico y fiestas tradicionales, como las Jornadas Gastronómicas de la Verdura de Calahorra, el Día del Ajo Asado de Arnedo, las Jornadas de Exaltación de la Pera en Rincón de Soto o la Fiesta del Pan y el Queso en Quel.

Declarada zona de Reserva de la Biosfera y Red Natura 2000, las rutas por los viñedos se puede completar con otras zonas que permiten rutas de senderismo, bicicleta o a caballo. Esta zona forma parte, además, del Camino de Santiago, puesto que la Ruta Jacobea del Ebro entra en La Rioja a través de Alfaro para enlazar en Logroño con el Camino Francés.

Logroño
Un buen plan para explorar la enogastronomía riojana es instalarse en Logroño, como punto de partida para después moverse por diferentes zonas dentro de la región. Y, además, la capital ofrece en sí misma bastantes opciones de visitar bodegas dentro de la localidad o a las afueras, como Bodegas Campo Viejo (a solo 5 kilómetros del centro), Bodegas Franco-Españolas, Olarra, Ontañón, Arizcuren(con bodega urbana en la ciudad), Marqués de Murrieta (con sus viñedos Finca Ygay la bodega fundacional del siglo XIX, a apenas 7 kilómetros de Logroño), Altanza, Valoria, LAN u Ojuel (pequeña Bodega en producción ecológica), entre otras.

Dentro de la ciudad, hay muchas pistas ligadas al mundo del vino, incluso para adentrarse el universo vinícola de La Rioja, se puede optar por un curso de iniciación a la cata impartido por El Educador en Vinos, basado en un recorrido por varios bares de la calle Laurel para aprender a catar 5 vinos diferentes con 5 pinchos, “para aprender no sólo de la cata de vinos, sino también de los sabores o alimentos con los que pueden maridar”.

También se puede visitar un ‘wine bar’ moderno como Wine Fandango. Para comer, el apego al terruño en la carta de platos y vinos se nota en pistas clásicas como Asador Ardanza o Txebiko y modernas como Juan Carlos Ferrando, Aitor Esnal o Tondeluna, gastrobar de Francis Paniego.

En los alrededores de Logroño, habría que apuntar restaurantes como Alameda, en Fuenmayor, con su cocina tradicional riojana y su especialidad en parrilla; y, por supuesto, Venta Moncalvillo, con una estrella Michelin como reconocimiento al trabajo de la familia Echapresto, en Daroca de Rioja, donde en 2021 abrió un segundo concepto, Cocina de Madre. A 15 kilómetros de Logroño, una pista para dormir es Finca de los Arandinos, moderno hotel-bodega que lleva funcionando una década en Entrena. En Navarrete, una novedad es Hotel–Bodega FyA by Carlos Bujanda, abierto en el verano de 2021.

Fuente de las fotos: La Rioja Turismo (autores de las fotos: Sergio Espinosa, Daniel Acevedo y James Sturcke.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

2 Comentarios
  • Luis
    Publicado a las 03:59h, 24 abril Responder

    Excelente, complementa y amplía la información que tenemos de La Rioja. Solo les faltó comentar del tipo de urbanización y arquitectura de la región, de sus castillos, rutas de senderismo y lugares de aventura. Podrían haber rutas de enosenderismo (algo como acoplar glamping con el vino) mejorar con pequeñas obras de infraestructura el Camino de Santiago (protecciones en lugares empinados, áreas de descanso y miradores anexos a los munmentos que se pasan, etcétera) en fin, gracias por hacerme más fácil La Rioja

  • Luis Alberto Castillo
    Publicado a las 04:49h, 24 abril Responder

    Hola, gracias por la información, que enriquece el conocimiento de La Rioja, aunque creo podrían agregar detalles sobre la urbanística de los pueblos de la región, así como de la arquitectura, los monumentos y vestigios históricos (puentes, castillos, ermitas y otros) podrían diseñar rutas enosenderistas (no se si exista el término) enoglamping y mejorara El Camino de Santiago con plazoletas en las áreas que contienen la información de la ruta, estatuas y miradores. Renovar los señalamientos de la ruta (algunos ya desaparecieron o está muy deteriorados) Pedirle a los señores bodegueros que actualicen o mejoren sus blogs o páginas web, ampliandolas hacia las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, etcétera. Gracias por su atención, hago mis comentarios desde Tepic, Nayarit, México.

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