¿Qué es el ‘jackfruit’? Una fruta récord

Aquí estoy, a punto de contaros cómo me atreví a probar una fruta llamada jackfruit y que creo que, a menos que hayáis viajado al trópico y, especialmente, a Asia, no os sonará de nada.

Éste es mi caso: me encanta el mundo asiático; bueno, más bien esa visión romántica que te creas en la cabeza y que cuando llegas a la realidad es muy diferente. Por circunstancias de la vida, ahora estoy trabajando con una empresa de Bangladesh, y muchos diréis… Me suena, pero ¿dónde está? Pues donde Dios perdió la chancla, en una esquinita de la India. Y es que, hasta no hace mucho, era parte de ella.

¿Por qué os cuento esto? Porque resulta ser uno de los países más pobres del mundo, donde la industria textil, la de las megaproducciones baratas, coloca sus productos, tiene mano de obra muy abundante y muy barata.

Aquí trabajo yo y, aunque paso bastante tiempo en este país, he de confesar que hasta ahora le he dado pocas oportunidades a la comida, me asusta ponerme mala, pero es más miedo que otra cosa, porque al final como de todo y aún sigo viva. Con lo que más me atrevo es con la fruta, que es increíble.

Cuando vas de un lado a otro del país, te sorprende la cantidad de mercadillos locales que encuentras llenos de comida, sobre todo, verduras y frutas. Me da rabia verla y no atreverme, porque la verdad es que todo tiene una pinta muy interesante. Más si vienes de nuestro lado del mundo, donde es bien difícil encontrar fruta o verdura que sepa a algo. Aquí todo es natural y lo que más me impresiona es que no se fuerza la máquina, las cosas se comen cuando es la temporada, no hay almacenes, ni cámaras frigoríficas donde se pueda guardar algo recién cogido sin madurar y esperar. Podría verse como una gran desventaja, pero yo lo veo como una gran suerte: sabes que lo que comes va a tener todo su sabor y propiedades. Estamos tan acostumbrados a comer tomates muy bonitos pero sin sabor o manzanas rojas brillantes en las que lejanamente podemos reconocer ese sabor de las que comíamos de pequeños de casa del abuelo….

Me pregunto: ¿quién tendría la brillante idea de comer esto por primera vez? Claro que también podría preguntarme a quién se le ocurriría que un percebe se podía comer

Aquí nada es bonito y, cuando digo nada, es nada, todo es tal cual, sin tratamientos, con lo que las frutas y verduras son todas irregulares , feas y sucias… Pero con un sabor increíble!!!!

De las más feas que hay aquí… me decidí por el jackfruit, que es, además, la fruta nacional. Es la fruta más grande del mundo, puede llegar a medir 90 centímetros y pesar entre 30 y 50 kilos. Con una puede comer una familia grande y hasta celebrar una fiesta. Y alcanza esas dimensiones sin fertilizantes raros, ni estar genéticamente programadas, como digo yo.

Por fuera, su aspecto es bastante feo: es verde, tiene una piel rugosa llena de pequeñas protuberancias y. cuando está madura, se vuelve de color marrón. Por dentro, es como una chirimoya gigante. Para que os hagáis una idea, está llena de gajos, cada uno con su hueso o semilla, que hay que sacar con la mano. Es una sensación de lo más rara; como tiene muchísimo latex, te quedas pegajoso. También llama la atención el olor: cuando está madura y la abres, tiene un olor un poco peculiar, todo el mundo dice que bastante desagradable; pues sí, es verdad, raro al menos!!!

En este punto, me pregunto: ¿quién tendría la brillante idea de comer esto por primera vez? Claro que también podría preguntarme a quién se le ocurriría que un percebe se podía comer, con ese aspecto que tiene… Pues yo lo hice, en ambos casos.

Con esta apariencia exterior tan fea, sus frutos son amarillos, brillantes, suaves y redonditos. Su sabor es difícil de definir; es como estos nuevos chicles multisabor que nunca sabes de qué son… pues este sabor está entre la piña, el plátano y a mí también me recuerda un poco al mango que, por cierto, aquí está delicioso. Esta fruta se puede tomar como yo lo hice, de postre; aunque la gente de Bangladesh la fríe cuando está verde como los bananos, o la añade al curry y también la mezcla con harina y hace una especie de bollitos. Las semillas secadas y fritas se comen y, si se cuecen, quedan como las castañas cocidas del carnaval gallego. Las machacan, añaden azúcar y no se qué más, supongo que harina, y las dejan secar en plan galleta; es decir, máximo rendimiento, es como nuestro cerdito español, todo se aprovecha. Total que más que una fruta es un alimento muy calórico, con muchas posibilidades, sobre todo, para un país tan pobre donde aparte del arroz y las verduras no hay mucha posibilidad de grandes lujos en la dieta.

Acerca del autor

"Soy diseñadora y vivo en un caótico cambio constante. Ahora, me gano la vida intentando vender diseños a megaempresas o a quien nos los quiera comprar, y descubriendo que detrás del "glamour del mundo de la moda", hay un lado muy, muy oscuro que poca gente ve. Estoy dispuesta a meterme en cualquier lío o proyecto nuevo y divertido, y más si hablamos de uno de los mayores placeres de la vida para mí: la comida" ...POR QUÉ NOS GUSTA DELIA EN GASTROECONOMY: Con Delia nos encontramos comiendo hamburguesas de Raza Nostra en una 'gastrovelada' femenina del mayo madrileño. Es una contadora de anécdotas del mundo de la moda y una inquieta viajera a la que le obligaremos a probar platos y productos con los que nunca se hubiera atrevido. No le gana nadie a energía, optimismo y ganas de avanzar y de no parar, requisitos imprescindibles para colaborar o ayudar en GASTROECONOMY.