Divorcio en Kabuki

Ricardo Sanz y José Antonio Aparicio, al frente desde hace 21 años de Kabuki, se separan, reparten negocios y, a partir de ahora, liderarán sus propios grupos hosteleros. Por un lado, el chef crea un grupo con su nombre, que aglutinaría el restaurante del Hotel Wellington (Madrid). Por otro, Aparicio se quedaría con Grupo Kabuki, la marca y el delivery, además de planes para abrir en breve Kabuki Lisboa y, en 2022, un nuevo Kabuki en Madrid y proyectos en París y Miami, mientras ha inaugurado recientemente en Gran Canaria. La separación debe concretarse todavía desde el punto de vista societario y cerrar múltiples flecos, como la renovación o no de contratos de algunos restaurantes en hoteles.

Divorcio en uno de los emblemas de la gastronomía española de las últimas dos décadas. Kabuki se queda sin Ricardo Sanz o Ricardo Sanz se queda sin la marca Kabuki. En la práctica, supone la ruptura entre el chef y su socio, José Antonio Aparicio, que hace 21 años cofundaron el primer restaurante Kabuki; y, además, el reparto de negocios entre ellos, que liderarán grupos hosteleros por separado.

Por un lado, Grupo Kabuki asume “una reestructuración en el accionariado que ha propiciado un reajuste de la estrategia empresarial y de la configuración organizativa” y una “reorganización empresarial en la que su fundador, José Antonio Aparicio, ha pasado a liderar la empresa”. En el organigrama, se convierte en presidente y Pedro Pastor se en CEO. “Ambos liderarán esta nueva andadura en la que se reforzará, más aún si cabe, la profesionalización en base al equipo con el objetivo de ofrecer todo tipo de conceptos y experiencias gastronómicos de cara al futuro”, señaló este grupo hace unos días a través de un comunicado.

Mientras, “el chef Ricardo Sanz, que sigue vinculado al concepto como socio, dejará sus funciones en la gestión operativa y empresarial del grupo con el objetivo de desarrollar un proyecto personal cuyo buque insignia será el actual Kabuki Wellington”, añadía este comunicado, que no indicaba qué restaurantes de los que que hasta ahora formaban parte del grupo de Aparicio y Sanz permanecen dentro de Grupo Kabuki, aunque sí apuntan a aperturas internacionales en ciudades como Lisboa y a un posible nuevo Kabuki en Madrid. 

Grupo Ricardo Sanz

Por su parte, Ricardo Sanz crea su propio grupo gastronómico que lleva su nombre y donde, según un comunicado hecho público el 1 de diciembre, aglutinaría los restaurantes del Hotel Wellington (Madrid), el resort The Ritz-Carlton Abama (Tenerife), Finca Cortesín (Málaga) y Las Cortes Double Tree by Hilton (Madrid). Con Wellington parece que asegurado, lo que, sin embargo, deberá concretarse es la renovación o rescisión de contratos con hoteles donde se ubican algunos de estos restaurantes. En cuanto a los locales de cocina japonesa de Áreas en aeropuertos, aunque el comunicado emitido el 1 de diciembre señalaba que pasaban a Grupo Ricardo Sanz, parece que ese mismo día (1 diciembre) se notificó que no sería así y pasarían a manos de Grupo Kabuki.

Según sus planes, todos los espacios de Grupo Ricardo Sanz cambiarían de nombre y eliminarn la marca Kabuki (propiedad de Aparicio) de su denominación para o bien emplear el nombre ‘Ricardo Sanz’ (caso del espacio del Wellington —que ya luce nueva denominación en su fachada—), o bien la nueva marca ‘Kyoshi’ (en japonés, ‘maestro de maestros’), algo que el cocinero planearía para Double Tree Las Cortes. En todo caso, el chef estrena con su nuevo grupo identidad corporativa para la marca ‘Ricardo Sanz’, diseñada por el artista Abraham Lacalle.

Esta etapa implica la ruptura con el grupo empresarial Kabuki Global Partners, que sigue liderado por su antiguo socio, José Antonio Aparicio. “El objetivo es la independencia de Ricardo Sanz, quien recupera el control de sus restaurantes”, señala un comunicado emitido por el chef.

Grupo Ricardo Sanz implica el arranque de una nueva fase, “marcada por la ruptura con el actual grupo empresarial Kabuki, que pierde a su líder después de haber conseguido para sus restaurantes innumerables reconocimientos durante más de 20 años”, añade el comunicado de Sanz. “Este relanzamiento me aporta el impulso necesario para seguir innovando, y creando nuevas propuestas de vanguardia, que sigan contribuyendo a la evolución de la gastronomía en España”, dice el chef, que hace 21 años abrió con Aparicio la primera sede de Kabuki en Presidente Carmona, dando a luz una personal cocina que llegó a denominarse ‘japo-cañí’ y que, hace 11 años, consiguió la primera estrella Michelin para un restaurante de cocina internacional (para la sede del Hotel Wellington). En su carrera, ha sumado hasta 3 estrellas Michelin (Presidente Carmona, Wellington y Finca Cortesín).

El comunicado de Grupo Ricardo Sanz, hecho público el 1 de diciembre, señala que el cocinero “recupera el control de sus restaurantes tras cesar a su gerente José Antonio Aparicio y, en esta nueva etapa, se plantea como objetivo elevar el nivel de excelencia en todos sus restaurantes, así como dar continuidad a un proyecto consolidado de referencia en la alta cocina japonesa-mediterránea”. Sin embargo, Grupo Kabuki ha aclarado el 3 de diciembre que Sanz no ha cesado a Aparicio porque no alcanza los dos tercios del capital, porcentaje necesario para tener esta potestad (ver más abajo la información).

Según cifras facilitadas por esta nueva compañía, Grupo Ricardo Sanz prevé cerrar el ejercicio 2021 con una facturación de 3 millones de euros. Con “vocación de expansión nacional e internacional”, anuncia planes para buscar nuevas localizaciones.

Planes de Grupo Kabuki

Mientras, el comunicado de Grupo Kabuki del viernes 26 de diciembre señala que “inicialmente, la remodelación del grupo se ha centrado en la culminación de los cambios ya comenzados en el organigrama de personal, en la renovación de la imagen y en el arranque de la expansión nacional e internacional”. Además, asegura que “mantendrá la estructura ejecutiva de los últimos diez años, en la que todos los cocineros de los restaurantes han dado forma e ideas”, aunque ya sin Ricardo Sanz. El equipo de sala y sumillería estará liderado por Víctor Riesgo. Además, el grupo asume una renovación de la imagen corporativa a cargo de Carlota Pereiro (por ejemplo, con un nuevo diseño para un servicio take away —en la imagen de arriba—) y Maurice Sainz se encargará de del “rediseño arquitectónico”.

Parece que un eje clave de la nueva etapa de Grupo Kabuki es “la expansión nacional e internacional”, con una apertura prevista a corto plazo: Kabuki Lisboa, en Four Seasons Hotel Ritz Lisbon, con capacidad para 100 comensales. Para 2022, planean la apertura de un nuevo Kabuki en Madrid y de otros restaurantes del grupo en París (un nuevo espacio en el recién remodelado hub internacional del aeropuerto Charles de Gaulle, junto a un local de Alain Ducasse) y Miami. Además, dentro de este grupo, se incluye Nihao, concepto recientemente abierto en Gran Canaria. Además de quedarse con la marca Kabuki, mantendría el delivery y los centros de producción de sushi (que incluso se vende en supermercados). Parece que dentro de Kabuki Global Partner, seguirían, además de Kabuki, las marcas Kirei, Kuenko, Komori y la citada Nihao.

“Kabuki necesitaba una renovación para no quedarse atrás, tras 20 años como referencia en el sector de la restauración en cocina y sala. Para llevarla a cabo, los que comenzamos este concepto debemos dar un paso atrás y abrir el camino a este equipo joven que, a lo largo de los años, se ha formado con nosotros y tiene tanto el compromiso con la marca como con una visión renovada del concepto acorde con los tiempos”, ha señalado José Antonio Aparicio, a través del comunicado hecho público por Grupo Kabuki.

Separación societaria

Estos parecen los planes que los cofundadores de Kabuki tienen para separarse y que deberían concretarse desde el punto de vista societario, mientras quedan muchos flecos sueltos como quién se queda con Kabuki Presidente Carmona o, más todavía, si puede llegar a plantearse por parte de Sanz una demanda contra Aparicio por administración desleal, entre otras razones.

Precisamente, la sociedad propietaria de este restaurante, Peripuy S.L., tenía prevista la celebración de una junta general extraordinaria el viernes 3 de diciembre para tratar asuntos como las implicaciones para esta sociedad de que “su administrador único, José Antonio Aparicio, pueda ser demandado por administración desleal y vaciamiento de la empresa Kabuki Wellington S.L.”, “haya tomado el control de la marca Kabuki, ocultándolo a parte de los socio e impidiendo que esa marca pueda ser utilizada por Ricardo Sanz” y “la ruptura del contrato verbal, en vigor desde hace más de 15 años, por el que se contrataba el asesoramiento de Ricardo Sanz con el riesgo de perder el uso de su imagen y de sus recetas que están debidamente protegidas por la Ley de Propiedad Intelectual”. Otros puntos del orden del día de la junta general plantean el cese de Aparicio como administrador y el posible cambio de nombre comercial de Kabuki Presidente Carmona.

Con información actualizada el viernes 3 de diciembre, desde Grupo Kabuki y Peripuy S.L. señalan que «a petición del socio Ricardo Sanz (que posee un 10,56% del capital social de Peripuy) y con el orden del día por él solicitado, se ha celebrado el 3 de diciembre de 2021 una Junta de accionistas de la empresa Peripuy SL (propietaria del restaurante Kabuki de Avda. de Presidente Carmona)». En esta junta, se han adoptado varios acuerdos, aprobados por el 89,44% del capital. Uno es que la sede de Presidente Carmona mantendrá la marca Kabuki para su explotación (lo que implicaría que este restaurante queda controlado por Aparicio y sus socios) y, además, se confirma como administrador único a Aparicio. En todo caso, se pide a Ricardo Sanz que «se retracte de su afirmación de que es el fundador de Kabuki ya que la fundación del grupo coincide con la constitución de Peripuy SL, realizada en enero del año 2000 por Javier Pérez Mochales y José Antonio Aparicio Puig, auténticos fundadores de Kabuki, Ricardo Sanz fue contratado como cocinero meses después y no es hasta 2004 cuando por primera vez aparece en la constitución de una empresa del grupo». A Sanz también se le solicita «que se retracte de su afirmación de que cesó a D. José Antonio Aparicio como administrador único de Kabuki Wellington SL, en primer lugar porque ni podía ni puede hacerlo legalmente ya que con el porcentaje de capital social que posee D. José Antonio Aparicio, hace imposible para el resto de los socios alcanzar el 66,66 %, que según los estatutos es necesario para cesar al administrador y en segundo lugar porque José Antonio Aparicio cesó voluntariamente como administrador en la junta de accionistas celebrada el 30 de junio de 2021″.

En este divorcio entre Sanz y sus socios, hay que tener en cuenta que existen tres sociedades que deberán reordenarse. Tanto Aparicio como Sanz son socios en las tres sociedades: Kabuki Global Partner, Kabuki Wellington y Peripuy (propietaria del local de Presidente Carmona). “Estamos en un periodo de transición”, reconoce Aparicio. Entre otros motivos, porque algunos de los restaurantes del grupo se basan en acuerdos con hoteles, que deben ser renovados o no próximamente, como las sedes de Doulbe Tree Las Cortes o Finca Cortesín.

Historia del grupo

Ricardo Sanz, tras regentar una hamburguesería y un bar de tapas, trabajó en Tokio Taro (uno de los primeros japoneses de Madrid, donde se convirtió en discípulo de Masao Kikuchi, su maestro). José Antonio Aparicio le contrató para hacer cargo de del primer Kabuki, abierto por Aparicio y Javier Pérez en 2000, en la Plaza de Presidente Carmona. Un estudio de mercado previo señaló la fórmula de un restaurante japonés como un potencial nicho en el mercado hostelero de Madrid.

Sanz fue autor de una nueva cocina japoibérica, al incorporar como ingredientes de una colección de ‘nigiris’ un castizo huevo frito, una papa canaria o cerdo ibérico, al tiempo que dominaba el arte del corte del pescado. Con un estilo archicopiado, Kabuki creció hasta convergirse en un grupo empresarial con negocios en varios puntos geográficos, estrellas Michelin, catering, ‘delivery’ y seguras marcas como Kirei.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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