Museo Thyssen, a través de su recorrido gastronómico

‘Estar bueno’, la cena más importante de la Historia, el Manifiesto de la Cocina Futurista, La Taberna del Santopaladar, el ‘Aerobanquete’, la evolución del estatus de cocinero o el origen del concepto de restaurante, del ‘fast food’, del milhojas o de la expresión ‘venderse por un plato de lentejas’. Si te interesan estas cuestiones, tienes la oportunidad de profundizar en ellas a través del recorrido temático por una veintena de obras de la colección permanente del Museo Thyssen Bornemisza, en Madrid. En el marco del Gastrofestival, esta visita guiada se celebra desde hoy en tres fechas (los sábados 31 de enero y 7 y 14 de febrero, a las 12 de la mañana), con la opción de realizarla por tu cuenta en cualquier momento del año.

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“Toda la historia de la humanidad

testimonia que la felicidad del hombre

pecador hambriento— depende considerablemente

de cuándo comió la manzana,

de la comida

(Lord Byron)

“La alimentación no es sólo fuente de sustento, sino también vehículo de culto, manifestación de riqueza, ritual social y placer convival que pone en juego a la totalidad de los sentidos y nutre el espíritu. Un conocido dicho sostiene que ‘comemos más por los ojos que por la boca’ pues el arte culinario, que es creatividad y color a semejanza de la pintura, atrae a la vista. Como en un laboratorio de alquimia, entre redomas, tarros, pinceles y espátulas, el cocinero y el artista han transformado sus materias primas —azafrán, bayas, aceite de nuez o de linaza, caseína, cola de pescado, vi­nagre y yema de huevo— en una creación que, en virtud de la oposición entre lo crudo y lo cocido, marca el tránsito de la naturaleza a la cultura”.

Es el arranque del hilo conductor que alía la gastronomía y la pintura en uno de los principales museos de Madrid. La colección permanente del Museo Thyssen Bornemisza incluye una veintena de obras con temática gastronómica, que se podrán conocer en un recorrido temático guiado puesto en marcha en el contexto del Gastrofestival. Este evento, que se celebra en la capital desde hoy, está concebido como la versión popular y callejera, en paralelo a Madrid Fusión, el congreso gastronómico que arranca el lunes 2 de febrero. Como en años anteriores dentro del Gastrofestival, Thyssen ofrecerá durante tres sábados (31 de enero y 7 y 14 de febrero), a las 12 de la mañana, una visita especial por sus obras vinculadas a la gastronomía.

Se trata de una forma de “conocer mercados, cocineros, restaurantes o los más diversos productos alimenticios representados en nuestros cuadros a lo largo de la historia”. La visita termina en la cafetería del museo, con una tapa creada ‘ad hoc’ e inspirada en el recorrido.

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Evolución histórica

Como una idea original de Blanca Ugarte y con adaptación de Teresa de la Vega, la visita suma arte y cocina para, en realidad, funcionar como un interesantísimo recorrido histórico sobre costumbres relacionadas con la comida, diferentes alimentos, el papel de los cocineros, la evolución del concepto de restaurante y el porqué del origen etimológico de algunos vocablos relacionados con la gastronomía. Y mil detalles y anécdotas que pueden encantar a cualquier aficionado o profesional de la gastronomía.

Así, sabremos que decir que alguien ‘está bueno’ no es algo vulgar, sino que está presente en todas las culturas y tiene que ver con relacionar los alimentos con diferentes partes del cuerpo humano. Que Christoph Amberger, autor de varios tratados sobre contabilidad en el siglo XVI, hizo ‘dieta para la Dieta’. O que la evolución de diferentes obras sobre ‘La Última Cena’, la más famosa de todas las cenas de la Historia, muestra cómo el comensal se fue individualizando. Que el pan fue un producto vinculado a la condición de esclavo, pero también el primer alimento en libertad de esos mismos esclavos. ¿Sabes quién fue el inventor del milhojas? Es algo que se le atribuye a Claudio de Lorena, que, dada su condición humilde, combinaba la pintura y la pastelería en el siglo XVII.

¿El origen de la expresión ‘venderse por un plato de lentejas’? Una obra como ‘Esaú vendiendo su primogenitura’, pintada en 1627 por el holandés Hendrickter Brugghen, representa un relato del Génesis: Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú por un plato de lentejas. Hay algo más: esta obra muestra cómo la comida es concebida como “un lugar de encuentro social” y “se convierte en hecho cultural, en el que el intelecto es evocado”, como explican en el recorrido temático del Museo Thyssen.

Los limones… fueron objeto de obsesión para los pintores, que competían por pintar su mejor monda. Y, en ese virtuosismo que daba lugar a trampantojos, hay algo más; el limón se erige en símbolo de templanza, ya que, según se pensaba hace cinco siglos, contrarrestaba los efectos del alcohol. Una obra para conocer más detalles sobre estas tesis es ‘Bodegón con pastel de frutas y diversos objetos’ (1634), de Willem Claesz Heda.

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El formato de negocio

¿De dónde surge el concepto de restaurante? Venid a mí, estómagos cansados, que yo os restauraré”, pudo ser la frase que diera lugar a este formato de negocio y que puso ser el eslogan utilizado por un mesonero francés llamado Boulanger en el siglo XVIII. Por aquella época, Chardin firmó obras como ‘Bodegón con gato y pescado’ y ‘Bodegón con gato y raya’. En todo caso, surge una idea: cuando la cocina se desarrollaba en el contexto de los palacios y las cortes, no había ningún concepto de rentabilidad, ya que no estaba concebida como un negocio. Es la Revolución Francesa lo que cambia este planteamiento y exige considerar la cocina como negocio, bajo el formato de un restaurante.

Además, en el recorrido por el Thyssen, se puede conocer a Hércules, el cocinero de George Washington, en un retrato firmado (en 1795-1797) por Gilbert Stuart, en el que se reivindica el estatuts como cocinero, pese a ser un esclavo al que el primer presidente de Estados Unidos acabó concediendo legalmente la libertad, aunque este chef se había fugado unos años antes.

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Era moderna

En el siglo XX, los colores de una obra italiana recuerdan la publicación en 1930 del Manifiesto de la Cocina Futurista, que implicaba una rebelión frente a la pasta. Por aquella época, Turín vivió la inauguración de La Taberna del Santopaladar, un restaurante experimental con platos como el ‘Antipasto intuitivo’, el ‘Pollo Fiat’ o el ‘Carneplástico’; mientras se desarrollaban experiencias como el ‘Aerobanquete’, en el que “diversos perfumes llegaban a la mesa por medio de un ventilador para anunciar cada plato, cuya degustación se favorecía mediante la poesía y la música. En cuanto al tacto, era preciso tocar retales de seda y terciopelo o trozos de lija para participar en una ex­periencia estética multisensorial”. Sí, era el arranque del siglo XX, no finales y la ‘era Adrià’.

Como última parada del recorrido, una imagen de Nedick’s (1970), obra de Richard Estes, cadena nacida en Nueva York en 1920, que inventa el concepto de ‘fast food’ (comida rápida).

Con todo, el último capítulo real de esta visita gastronómica es la cafetería del Museo Thyssen Bornemisza (gestionada por Antiguo Concepto Catering), donde aguarda una tapa creada para la ocasión: ‘Caballa curada en sal y cítricos, sobre pan de vino y confitura de tomate seco e higo’, en donde el equipo de cocina le explicarán su vinculación con varias obras de la visita gastronómica.

En la web del Museo, se puede descargar el documento (en PDF) con este recorrido temático por la obra relacionada con la gastronomía, por lo que si no puedes asistir uno de los tres sábados en los que el Gastrofestival ofrece esta visita, una opción es acudir al Museo por tu cuenta apoyado en esa documentación.

DóndeFechasPrecioWebEntradas

Museo Thyssen Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid

Sábados 31 de enero y 7 y 14 de febrero de 2015, a las 12.00

16 euros

Compra de entradas

Tel. 902 760 511

En taquilla

Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy.

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Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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