Crónica de la cena de Dani García en Pekín

Del 24 al 26 de agosto, Dani García ofreció una cena en el Hotel Raffles de Beijing (Pekín). Formaba parte de la visita de Ferran Adrià con Turespaña dentro del programa ‘I Need Spain’, acompañado por el cocinero malagueño y por Paco Roncero. Una ‘foodie’ gallega que vive en Pekín asistió a una de estas cenas y cuenta su experiencia para GASTROECONOMY.

Vivo en China y me encanta observar los intercambios gastronómicos entre nuestros pueblos. España es cada vez más consciente del increíble potencial de las cocinas chinas; este país es todo un continente y es imposible hablar de una cocina china. Pero como española afincada en Pekín, es un placer constatar también el creciente interés de los chinos por nuestros platos. En Pekín hay varios restaurantes españoles y todos han conseguido ganarse incondicionales adeptos. Da orgullo entrar en cada uno de ellos y ver que la clientela lejos de limitarse a comensales nostálgicos de sabores familiares está repleta de clientes locales.

Hace unos días, tuve la ocasión acompañada de otros 10 compatriotas de probar los manjares que preparaba Dani García en una cena de degustación coorganizada por la Embajada de España y el Hotel Raffles en Pekín.

Llegué expectante, preguntándome por qué creamos tanto revuelo en torno a algo tan trivial como una necesidad básica. Tal vez la imagen que España proyecta cada vez con más fuerza en China, de ser un destino excepcional para los aficionados a la buena comida es algo que no hace justicia a todo el potencial y riqueza de nuestro pequeño gran país que la mayoría de los chinos sólo asocia con corridas de toro y proezas en fútbol. Llegué, observé y probé y todas mis inquietudes se esfumaron. Somos uno de los países con más monumentos catalogados como Patrimonio de la Humanidad, con paisajes hermosísimos e increíblemente variados, pero no es menos cierto que la cocina es un arte sublime que no está al alcance de todos los mortales.

Dani García y su equipo claramente son maestros en ese fascinante arte que nace de una necesidad muy prosaica. Comer es una necesidad que todos deberíamos de poder satisfacer, un derecho que desgraciadamente no todos disfrutan, pero lo que hace Dani García no tiene nada que ver con las cosas rutinarias y con las necesidades diarias que de alguna forma cubrimos 36o días al año (excepto cinco días especiales), ingiriendo alimentos en formas variopintas.

Me sentí como el que visita por primera vez un gran museo y tiene la oportunidad de disfrutar de un buen cuadro, marcando en su vida un punto de inflexión, lo que había antes y lo que hay después de admirar a una obra maestra. La misma avidez por descubrir belleza que nos contagia la experiencia de enamorarnos de un cuadro es lo que yo he sentido tras probar la comida de este chef.

Los ingredientes son simples, el resultado impresionante; hablar de foie, queso de cabra con manzana verde caramelizada suena al mismo tiempo cursi y basto, pero el resultado provocó un silencio en la acalorada conversación que siempre acompaña a una mesa de 10 españoles. Llegamos, observamos, nos deleitamos y se hizo un gran silencio… Tiempo para la reflexión; en nuestros fueros internos todos tal vez preguntándonos por qué no hay más días al año que podamos dedicar no a saciar una necesidad fisiológica, sino a disfrutar de un placer que es muy parecido a la búsqueda de la belleza, algo que dé sentido a nuestras existencias.

Hacer de la necesidad un placer y un arte. Ése parecía el lema, y todos volvimos un poco cabizbajos y tristes por tener que regresar a un mundo gastronómico –el propio–, en el que no hay ni imaginación ni arte. Lo sublime se acababa, pero de alguna forma todos salimos con la esperanza de repetir la experiencia y convertir lo banal en sublime, lo rutinario en excepcional, la ingesta de alimentos en una experiencia metafísica.

Los gestos también absortos de los orientales claramente indicaban el triunfo de Dani García y de su lengua universal de placer y arte. Su ruidosa conversación también había enmudecido, como en una liturgia se hizo un reverente silencio…

Más información sobre el viaje de Ferran Adrià a China: «La huella de Adrià en China»

FUENTE DE LAS FOTOS: Página en Facebook del restaurante Calima (de Dani García, en Marbella).

Acerca del autor



"Me llamo María. Soy una gallega que trabaja en China. Me encanta este país totalmente inabarcable también en su cocina. Personalmente, me interesa mucho la cocina asiática; creo que son maestros en la presentación de los platos. Pekín, como cualquier ciudad grande, tiene una amplísima oferta culinaria y es un lugar muy interesante para conocer cocinas distintas" ...POR QUÉ NOS GUSTA MARÍA EN GASTROECONOMY: Llevamos unos cuantos años cruzándonos con ella en un pueblo de la costa gallega dominado por una playa y un pinar. De forma casual, nos enteramos que vive en Pekín y que había asistido a la cena preparada por Dani García en agosto de 2011. Nos reencontramos, le pedimos que lo contara para este portal y resultó que le gusta mucho escribir y, además, compartir experiencias gastronómicas. Prefiere que sólo la conozcamos como 'María'. Por eso, para GASTROECONOMY, ya es 'Española en Pekín'.

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