Versiones asequibles de la alta cocina

Desde 2008, proliferan los bares de tapas modernizados, barras de autor y neotabernas con el sello de un cocinero de renombre. Es la fórmula ‘prêt-à-porter’ de la gastronomía de vanguardia, que afronta un reto: ofrecer una cocina divertida e informal a buenos precios, pero con platos sabrosos y de calidad. El año 2012 podría ser el año de la consolidación y también de la necesaria revisión de este concepto. Recordamos algunas pistas.

Podría ser una colección de nombres: gastrobares, neotabernas, barras de autor, bares de tapas reinventados, casas de comidas del siglo XXI. Con o sin etiqueta oficial, es una gastrotendencia evidente que arrancó en 2008 y que en 2011 siguió multiplicándose. Es el tapeo reformulado en clave de vanguardia con la firma de un cocinero conocido, bajo un formato de precios más o menos asequible, que puede variar de los 20 a los 25 euros, en locales de ‘look’ moderno, a veces con mesas compartidas y sin mantel, con fórmulas ‘casual’ de cocina y negocio y, a menudo, con sistemas de horario continuado (‘non stop’).

Ya hablamos de ellos hace un par de meses, con un recorrido por los “Diez barras de tapas con nombres y apellidos”

Estos locales constituyen magníficos planes para la agenda de un ‘foodie’ en 2012. Como fórmula de negocio, ¿cuál es su reto para 2012? Demostrar que son conceptos que funcionan, dan bien de comer al cliente a precios razonables y resultan realmente interesantes desde un punto de vista gastronómico.

Lamoraga de Dani García, Mercatbar de Quique Dacosta, Estado Puro de Paco Roncero, Tondeluna de Francis Paniego, Barra Brava de Ángel Palacios, Tapas 24 de Carles Abellan, Tickets de Albert Adrià, Vi-Cool de Sergi Arola, La Cesta de Óscar Velasco y Óleotapas de Vicente Patiño son ejemplos de esta tendencia.

Consulta aquí las direcciones de estos locales:

“Diez barras de tapas con nombres y apellidos”

Información relacionada:

“Cinco planes gastronómicos para 2012”

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Acerca del autor



Estudié Empresariales, pero siempre he trabajado como periodista, título que espero seguirme ganando cada día. Escribir es lo que más me gusta. Antes, sobre economía; y, desde hace quince años, sobre gastronomía, algo que casi me inventé como vía de escape y que, al final, se convirtió en mi trabajo. En abril de 2011, decidí pasar a la vida freelance y, el 30 de julio de ese año, lancé este portal, mientras colaboro en varios medios. Gastroeconomy aspira a ser un proyecto mucho más rentable que su actual sostenibilidad económica. En Instagram, soy @mfguada”.

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