Atrio desde una óptica arquitectónica

En el blog Arquitectura Gastronómica, Elena Guim inicia una ruta arquitectónica por restaurantes. La primera parada es Atrio, en Cáceres, un proyecto de Mansilla + Tuñón Arquitectos que ganó el Premio FAD 2011 de Arquitectura en julio

Los arquitectos Luis M. Mansilla y Emilio Tuñón (Mansilla + Tuñón Arquitectos) ganaron el Premio FAD 2011 de Arquitectura (ex aequo) por este proyecto el pasado mes de julio.

El acta del jurado destaca: “Una sugerente reinterpretación de la estructura espacial tradicional de las casas de la ciudad proporciona al proyecto una gran riqueza perceptiva y permite establecer una simple y sabia relación con el clima. Se palpa la intensidad dedicada al diseño de cada secuencia espacial, y su atmósfera queda grabada en la memoria”.

Situado en el casco histórico de Cáceres, frente a la Plaza de San Mateo, el hotel Relais Châteaux y restaurante Atrio armoniza en su contexto urbano haciendo compatible, con gran sensibilidad arquitectónica, el respeto por las preexistencias con una actitud contemporánea; del mismo modo que los propietarios Toño Pérez y José Polo, que cuentan con dos estrellas Michelin, ofrecen una cocina actual que rinde homenaje a los productos extremeños.

El proyecto resultante, tras un largo proceso de gestación que permitió a los arquitectos repensar su propuesta, presenta una arquitectura serena, equilibrada y discreta, que respeta la protección de carácter ambiental, conservando alturas, volúmenes y texturas de los edificios existentes.

La estrategia de este proyecto de rehabilitación se centra en combinar conservación y contemporaneidad. Los cerramientos nuevos y los existentes conviven armoniosamente debido al uso de diferentes materiales y grados de opacidad. Mientras que en el exterior se conservan las fachadas de mampostería realizando pequeñas intervenciones –abriendo nuevos huecos y tapiando los existentes y recuperando las texturas de los muros– dando como resultado un contenedor pétreo que poco permite adivinar los nuevos usos que contiene; es en el patio interior donde se realiza la gran intervención arquitectónica, adoptando la tipología tradicional de organización de los cascos históricos alrededor de un patio abierto, que ilumina el restaurante y los pasillos de acceso a las habitaciones.

La estrategia de este proyecto de rehabilitación se centra en combinar conservación y contemporaneidad

El programa se organiza en planta baja, dos plantas piso y un sótano en el que se encuentra la “joya de la casa”: la bodega, un espacio circular de madera que contiene 35.000 botellas de vino y en la que destaca una capilla que guarda una única colección de Château d’Yquem.

En la planta baja, se distribuyen la cocina, la recepción del hotel, el restaurante y el bar, entre los que se sitúa un pequeño patio cuadrado que organiza las circulaciones internas e ilumina los espacios.

El restaurante es un espacio mágico, donde se aprecia la importancia otorgada a la iluminación. Si durante el día se ilumina con la luz tamizada a través de los ventanales del patio, por la noche se recrean diferentes ambientes gracias a unos discretos carriles de iluminación situados en el artesonado de madera de roble que conforma el falso techo, que a su vez cumple funciones acústicas y evita la visión directa de las instalaciones.

Las dieciséis mesas con las que cuenta el restaurante se distribuyen de forma espaciada, todas son redondas, excepto una rectangular para grupos ubicada en un semi-privado; y se abren al patio interior.

Este espacio abierto interior es la gran apuesta del proyecto y hacia el que se abren tanto el restaurante como los pasillos de las habitaciones situadas en las dos plantas superiores. Las fachadas interiores del patio contrastan claramente con la opacidad del cerramiento pétreo exterior ya que sus pilares de hormigón blanco generan un ritmo vibrante de luces y sombras, buscando el diálogo entre la luz y la materia.

En la última planta se ubica una terraza –desde la que se puede disfrutar de las vistas del casco histórico de Cáceres– un solárium y dos pequeñas albercas. Y cerrando el conjunto, entre la terraza y el solárium una pérgola que une las dos edificaciones.

La importancia que Mansilla + Tuñón dan a los revestimientos se hace patente tanto en el tratamiento que dan a las fachadas, totalmente diferenciadas gracias a los materiales utilizados, como en la combinación de los materiales utilizados en el interior.

Mientras que en las fachadas exteriores se deja constancia del paso del tiempo, de “lo antiguo”, con un trabajo exquisito en los muros de mampostería; en las fachadas interiores se reivindica “lo moderno” con el uso repetitivo de los pilares monocromos de hormigón blanco que generan una fachada rítmica que tamiza la entrada de luz natural hacia el interior.

El programa se organiza en planta baja, dos plantas piso y un sótano en el que se encuentra la “joya de la casa”: la bodega, un espacio circular de madera que contiene 35.000 botellas de vino

En el interior, la consonancia de los materiales utilizados, granito negro en los pavimentos, madera de roble lacada en blanco en las paredes y madera de roble maciza en el artesonado del restaurante y en el revestimiento interior de los pilares, genera una sensación de serenidad y orden.

La concordancia de estos materiales, sus brillos y reflejos al ser bañados por la luz natural, crean una atmosfera mágica perfecta para el disfrute de los comensales.

La exquisitez de la arquitectura y de la gastronomía que se ofrece se ve completada por el mobiliario escogido, que presenta piezas de diseño danés como las sillas de Nanna Ditzel y Hans Wegner, sofás de Erik Jorgensen y lámparas de Arne Jacobsen; y por la colección de arte contemporáneo de los propietarios que se expone en las paredes, pudiéndose apreciar obras de artistas como Andy Warhol, Antonio Saura y Antoni Tàpies.

Todos los elementos forman un conjunto que aúna belleza y placer, conmoviendo a los comensales y permitiéndoles vivir una experiencia completa.

FICHA TÉCNICA: HOTEL-RESTAURANTE ATRIO

Dirección. Plaza de San Mateo, 1. Cáceres

Cliente: Restaurante Atrio, San Mateo Hotel

Arquitectos: Luís M. Mansilla y Emilio Tuñón (Mansilla + Tuñón Arquitectos)

Colaboradores: Carlos Martínez de Albornoz, Andrés Regueiro, Marceline Ruckstuhl, Carlos Brage, Arabella Masson, Elke Gmyrek, Ignacio Peydro, Teresa Cruz, Anna Partenheimer, Ainoa Prats, Joao Leitao, Bárbara Silva, Carlos Cerezo.

Aparejador: F. Benito Fernández Cabello

Consultores: J.G. Ingenieros (instalaciones) y Alfonso Gómez Gaite (estructuras)

Contratista: UTE Placosa-Joca; Carpintería La Navarra

FUENTE DE LAS FOTOS: LUIS ASÍN y ATRIO

 

 

Acerca del autor

"Soy una emprendedora que, en enero de este año, fundé Arquect (http://arquect.com/es), un nuevo proyecto de divulgación de la arquitectura en la ciudad desde una vertiente sostenible. He desarrollado mi carrera profesional como arquitecta en varios despachos de arquitectura de Barcelona, destacando mi última colaboración en EMBA_Estudi Massip-Bosch Arquitectes como directora del proyecto Torre Diagonal Zero Zero, nueva sede corporativa de Telefónica en esta ciudad" ...POR QUÉ NOS GUSTA ELENA EN GASTROECONOMY: En este portal, potenciamos la visión multidisciplinar de la gastronomía y, con Elena Guim, encontramos la interpretación de la experiencia culinaria desde un punto de vista auténticamente sensorial. Ella es capaz de ofrecernos respuestas sobre los otros “ingredientes” de una comida o una cena desde la óptica del interiorismo y la arquitectura. Además, resulta apasionante su interés por transmitir la experiencia de la arquitectura como parte de su trabajo.