Así es el modelo de gestión responsable de pesca de Alaska

En Alaska, la pesca del salmón de manera sostenible es una tradición milenaria. Así funciona su modelo, protegido por su Constitución y varias normativas.

Una economía directamente ligada a la actividad pesquera, con una abundante oferta de pescados y mariscos salvajes, y una Constitución que prevé desde 1959 explícitamente que “todos los productos del mar se utilizarán, desarrollarán y mantendrán en función del principio del producción sostenible”. Así. Alaska es el único estado de EEUU, cuya Constitución establece explícitamente este objetivo, siendo pionero en el desarrollo de un sistema de gestión responsable y sostenible de pesquerías, mientras realiza un control riguroso sobre las temporadas de pesca, las cuotas, las zonas de captura, las técnicas y las actividades industriales con potencial efecto negativo sobre el entorno, con el fin de “asegurar la reproducción de los pescados año tras año, protegiendo a asimismo a la subsistencia de las comunidades autóctonas, la economía regional y el medio ambiente”. 

Este modelo de gestión responsable de pesca es un referente a nivel mundial es una pieza clave en el desarrollo de la economía y calidad de vida de las comunidades que habitan la región, es decir, se garantiza la protección a largo plazo de sus recursos, su ecosistema y su ecosistema. Y, a la vez, ese modelo redunda en la calidad de los productos del mar.

El salmón salvaje es una de las joyas de sus aguas; Alaska es, de hecho, el mayor exportador del mundo de este pescado, que el Parlamento de Alaska protegió, al prohibir su cría en piscifactorías en 1990 para “proteger el ecosistema y las poblaciones salvajes de salmón”.

Divulgar el particular modelo de Alaska, en el que la pesca del salmón de manera sostenible es una tradición milenaria, es el objetivo de ‘Alaska Seafood Month’, campaña global impulsada por Alaska Seafoood y dirigida a los consumidores, que se está desarrollando este mes de enero de 2023, con el objetivo de “promover el consumo de los pescados y mariscos del mar de Alaska y, en concreto, del salmón rojo salvaje de Alaska”, conocido como ‘Salmón sockeye’ —existen otros tipos como rosado, keta, plateado o real—. Alaska Seafood Marketing Institute, organización que representa a la industria pesquera y al consumo de productos del mar de Alaska, organiza esta campaña.

Prácticas avanzadas

El carácter pionero de Alaska en la aplicación de “prácticas avanzadas de gestión sostenible basadas en la ciencia sirven como referencia para pesquerías de todo el mundo”. Dado que “organismos estatales, federales e internacionales se coordinan con el objetivo de la sostenibilidad —cada uno de ellos tiene el mandato legal de evitar la sobrepesca o el daño a los ecosistemas y las comunidades pesqueras”, eso se traduce en que “Alaska no teme decir ‘no’ a la restricción de todo acceso a la pesca porque los peces siempre son lo primero”.

Habitualmente, los científicos calculan la captura biológica admisible (CBA), que es el número máximo de ejemplares que se puede capturar de forma sostenible; y los gestores de las pesquerías fijan el total admisible de capturas (TAC), incluso más bajo que el establecido por los científicos. El TAC nunca supera la CBA.

En todo caso, las normativas de Alaska contemplan vedas por temporadas y zonas, restricciones al tamaño de las embarcaciones y a determinadas artes de pesca, prohibición de determinados tipos de artes de pesca y limitaciones de licencias.

Según Alaska Seafood, los productos pesqueros salvajes sostenibles se gestionan “de forma responsable para que perduren a largo plazo sin poner en peligro la supervivencia de las especies ni la salud del ecosistema circundante” y, además, “son la fuente de proteínas más eficiente del planeta desde el punto de vista medioambiental”. En suma, las instituciones estatales y federales de Alaska “trabajan para administrar eficazmente la industria pesquera para que sea productiva, sostenible, limpia y saludable”.

Por ejemplo, el salmón salvaje de Alaska no está en peligro de extinción, ya que está “protegido por un marco jurídico riguroso, una estructura de gestión basada en la ciencia e instrumentos reglamentarios para responder a las fluctuaciones naturales de población y ajustar las capturas en consecuencia”.

Clave en la economía de Alaska

Hay que tener en cuenta que la pesca es la principal fuente de ingresos en muchos de los pueblos y aldeas rurales por la costa de Alaska; la mayor parte de la flota de más de 9.000 barcos del Estado pertenece a pequeñas empresas familiares en varias generaciones y la industria de los productos pesqueros es el mayor empleador del sector privado en Alaska.

“Las familias de pescadores de Alaska son el alma de la industria pesquera de Alaska y, a medida que transmitimos las prácticas pesqueras de generación en generación, reforzamos nuestra dedicación a la pesca responsable y respetuosa del medio ambiente”, comentan desde Alaska Seafood. “De hecho, el modo de vida de muchas comunidades depende de la salud de las poblaciones silvestres de peces y mariscos. Por eso, los pescadores y las comunidades pesqueras de Alaska están tan comprometidos con el cumplimiento de nuestras estrictas leyes de pesca, con la utilización de métodos de captura sostenibles, y con nuestras políticas de gestión pesquera guiadas por rigurosos estudios científicos”. Además, “nuestro sistema de gestión pesquera da prioridad a la pesca de subsistencia, que consiste en la captura y el uso tradicionales de los productos pesqueros para la alimentación y el sostenimiento cultural de la vida en la Alaska rural”.

Máximo aprovechamiento

Por otro lado, hoy que la búsqueda del ‘zero waste’ es un objetivo al que aspiran muchos actores del sector gastronómico y que, en la cocina marina, se aspira al máximo aprovechamiento de cualquier pieza, Alaska “se esfuerza por aprovechar el 100 % de cada pescado”. De las distintas partes de los productos pesqueros de Alaska, a huevas, parpatanas y piel “son un tesoro en diferentes mercados del mundo”.

Además, “tras la transformación primaria, muchos productores de productos pesqueros de Alaska utilizan los descartes para crear productos como la harina y el aceite de pescado”. Por ejemplo, las espinas se usan en alimentos para mascotas o fertilizantes; y el aceite de abadejo de Alaska se utiliza como combustible en algunas plantas procesadoras remotas.

Certificación

¿Cómo pueden las pesquerías demostrar una gestión pesquera responsable? A través de una certificación que valida su modelo de buenas prácticas de gestión sostenible, lo que avala que los productos pesqueros son sostenibles, que sido capturados legalmente y se pueden rastrear hasta su origen.

Se trata de una doble certificación: Responsible Fisheries Management (RFM) y Marine Stewardship Council (MSC). Ambas “cuentan con un programa de Cadena de Custodia que garantiza a los compradores que el pescado certificado se puede rastrear, a través de la cadena de suministro hasta su origen: una pesquería certificada”. 

Las propiedades del salmón rojo salvaje de Alaska

Con una carne firme de un rojo intenso, el salmón rojo salvaje de Alaska”, conocido como salmón ‘sockeye’ sigue una dieta basada en plancton, con el resultado de ser un alimento con alta aportación de proteína y Omega 3. 

¿Cuáles son las diferencias respecto a un salmón de piscifactoría? La carne del salmón salvaje de Alaska no tiene las vetas de grasa del salmón de piscifactoría. “Casi todo el salmón salvaje proviene de Alaska y el Norte Pacífico; casi todo el salmón salvaje es salmón pacífico y casi todo el salmón de piscifactoría es salmón atlántico”.

Desde el punto de vista gastronómico, se puede comer crudo, ahumado o cocinar a la plancha o al horno, con la recomendación de aplicar una cocción mínima para sellar  sus jugos por dentro.

‘Semana Salvaje’ en restaurantes de Madrid

Coincidiendo con el Alaska Seafood Month, Alaska Seafood organiza la ‘Semana Salvaje’, que arranca el sábado 28 de enero y se extiende hasta el sábado 4 de febrero de 2023 y en la que varios restaurantes de Madrid ofrecerán un plato especial o un menú con pescados salvajes del mar de Alaska, con el objetivo de “dar a conocer y promover el consumo responsable de pescado salvaje” y de “mostrar su versatilidad y calidad”, con productos como Salmón rojo salvaje de Alaska, Salmón rojo salvaje de Alaska ahumado, Ikura (huevas de salmón salvaje) y Salmón rojo salvaje de Alaska en conserva. Los restaurantes son Flax & Kale, La Tasquita Enfrente, Taberna y Media, Brasserie Lafayette, Atocha 107, Ponja Nikkei, Quispe y Uemura.

A la Semana Salvaje se suna la campaña “Soy Salvaje”, sello creado por Alaska Seafood que “reconoce cuáles son los restaurantes que sirven pescado salvaje de Alaska en sus menús”, es decir, “identifica los productos de mar que provienen 100% de una gestión de pesca responsable, salvaje y sobre todo respetuosa con el entorno natural y el medio ambiente, y respaldado por los certificados de sostenibilidad RFM y MSC. 

Artículo elaborado por Gastroeconomy con información de Alaska Seafood Marketing Institute.

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