15 Nov 2013 Una bodega en tres vídeos: Cruz de Alba
Una historia empresarial del sector vitivinícola, en imágenes
Ramón Bilbao seguramente te suene. Se trata de una de las bodegas riojanas que más notoriedad ha adquirido en los últimos años gracias al buen trabajo y gran capacidad para lanzar novedades, además de un gran esfuerzo por estar presente y disponible allá donde pudiera ser demandada. Pero lo que igual muchos no saben es que Ramón Bilbao es mucho más que Rioja. Desde su feudo riojano en Haro, Ramón Bilbao se ha expandido con éxito para conquistar lo que nos gusta llamar las tres grandes “R” del vino español: Rioja, Rías Baixas (con el albariño fácilmente identificable de la botella azul Mar de Frades) y Ribera del Duero, donde se instaló en 2003.
Este último de Ribera es el proyecto más silencioso del grupo, sin un gran foco mediático sobre los vinos como se ha buscado a menudo para los llamativos albariños de Mar de Frades, pero no por ello el menos importante. Sus tintos han sido especialmente dignos desde el primer día, que en absoluto han padecido de “riojitis” (queremos decir que no se les ha visto el plumero de dónde venían y que desde el principio hicieron gala de la personalidad de la Ribera) y que si inicialmente la receta iba más en la línea de “intensidad + mucha fruta + mucha madera”, las excelentes cosechas 2009 y 2010 nos han permitido ver unos vinos mucho más definidos y tremendamente apetecibles.
De entrada, la gama de la bodega que se inició con un único tinto, Cruz de Alba, cuenta ahora con un hermano pequeño, Lucero del Alba, que se sitúa en el nuevo grupo de riberas genéricos (sin indicativo de envejecimiento) de imagen atractiva y buena relación calidad-precio. Y la existencia de un segundo tinto ha permitido afinar más si cabe la selección del Cruz de Alba Crianza. Otra decisión importante (y que se lleva a rajatabla desde la cosecha 2010) ha sido la de abastecerse únicamente a partir de viñas propias.
La bodega en tres vídeos:
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