08 Ene 2013 #wineandshoot o… la gastronomía también se aprende
El cocinero navarro Enrique Martínez Barón y el bloguero Carlos Marañón ponen en marcha unas citas en el restaurante Baluarte, en Pamplona, con el objetivo de promover la cultura culinaria.
‘I love aceite’. Con esta declaración de amor a un producto, se celebró el pasado 13 de diciembre en el restaurante Baluarte de Pamplona la tercera cita del evento gastronómico #wineandshoot, organizado por el chef de este establecimiento, Enrique Martínez Barón, y el bloguero Carlos Marañón. Una cena en la que el aceite fue el invitado de honor, pero en la que también se enseñó a los comensales a elegir un buen aceite, a seleccionar el adecuado para cada plato y a interpretar el contenido de las etiquetas que encontramos en el mercado.
Estos dos amantes de la buena mesa decidieron hace unos meses sumar inquietudes y diseñar un ambicioso programa para impulsar la cultura gastronómica en Pamplona durante todo el año. Por un precio asequible (30 euros), los asistentes pueden disfrutar de platos, productos, vinos y experiencias culinarias que no son fáciles de encontrar en las ciudades pequeñas, como, por ejemplo, aceites recién prensados, catas verticales o catas ciegas. Si, además, aprenden algo y mejoran sus conocimientos sobre el mundo de la gastronomía, el objetivo de la iniciativa estará más que cubierto. El programa contará también con la participación de bodegueros, catedráticos, expertos del sector y cocineros de primera línea como Daviz Yarnoz (El molino de Urdaniz), Jesús Sánchez (El Cenador de Amós) y Xanti Elías (Acanthum).
Objetivo: culturizar
Y es que la gastronomía forma parte esencial de nuestro entorno cultural, aunque, en ocasiones, no se le preste la atención necesaria. Como señala Carlos Marañón (alias ‘El Perolas’ en las redes sociales), también se puede educar desde la infancia para aprender a comer bien, disfrutar de los alimentos frescos y aprovechar mucho mejor los productos que tenemos cerca, pero ése es otro reto. Y lo dice con conocimiento de causa porque enseñar es su actividad principal: Marañón es ingeniero eléctrico y da clases en un centro de Formación Profesional. Lo de la cocina, es su otra afición: “El apetito gastronómico me lo despertó Pedro Subijana con sus programas de cocina en la ETB”, reconoce. Desde entonces, todo su tiempo libre lo dedica a ampliar conocimientos y experiencias culinarias.
Según explica este bloguero, hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar como algo tan sencillo como estudiar los hábitos de compra en el supermercado. La responsabilidad última es de las familias, pero también de la sociedad, que, cuanto más educada esté, más contribuye a fomentar ese ámbito cultural. Sin duda, es cultura conocer cuáles son los alimentos de nuestra tierra, sus características y su manera de prepararlos.
Para Marañón, el origen de esta ambiciosa idea estuvo en la toma de conciencia del nivel de formación en este área en otros encuentros a los que acudía como aficionado. Por ejemplo, señala su experiencia en “la celebración de la tradicional Semana de Pincho en Pamplona, en donde las elaboraciones, las texturas, las combinaciones de sabores… no suelen ser tema de conversación. La confusión de comer mucho con comer bien, el acto social por encima del gastronómico y la cultura del producto no ayudan a que se imponga una verdadera cultura gastronómica. Por lo tanto, las personas con cierta formación e inquietud acaban juntas por obligación”. Por eso, con el objetivo de ampliar el círculo, iniciativas como ésta se abren a cualquiera que quiera asistir.
Para los organizadores, se trata de un primer paso que ni siquiera pretenden rentabilizar económicamente. “Sólo necesitamos cubrir los gastos que genera el encuentro y saber que los asistentes se marchan con las sensación de saber un poco más que antes de entrar”, dice Marañón.



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