Foster + Partners acaba de ganar el RIBA AWARDS 2011 (Premio del Royal Institute of British Architects) por su primera incursión en el mundo del vino realizada para el Grupo Faustino.
En 2007 el Grupo Faustino encargó a Foster + Partners el proyecto de su nueva bodega en Gumiel de Izán, una pequeña localidad burgalesa con Denominación de Origen Ribera del Duero, que fue inaugurada en octubre de 2010 y completaba el proceso de expansión del grupo en estas tierras.
Se trataba del primer proyecto de Norman Foster en el ámbito de la arquitectura vinícola, algo que ya habían realizado otros “grandes” como Rafael Moneo, Frank Ghery, Calatrava, Maziéres o Rogers.
Pero, ¿Cómo enfrentarse al nuevo proyecto? Pues qué mejor que participar en la vendimia para conocer con exactitud el proceso de elaboración del vino. Y eso hizo el equipo encargado del proyecto durante dos años consecutivos.
Tras la experiencia se preguntaron: “¿Qué podríamos hacer realmente relevante para la producción del vino? La idea fue minimizar la ruta que el vino debe recorrer en su proceso”, según ha explicado Pedro Haberbosh, arquitecto de la firma británica.
La idea se traduce a nivel organizativo en una distribución en forma de estrella de tres puntas. Cada cuerpo corresponde a una de las tres fases de elaboración del vino: la fermentación, la crianza y el envejecimiento. Situando en el centro el núcleo de operaciones y el centro de visitantes, con las áreas públicas en un nivel elevado para poder ver las diferentes fases del proceso.
A esta primera idea le acompaña otro aspecto básico en la estrategia del proyecto: la topografía del lugar, que juega a favor de los arquitectos, ya que el terreno cuenta con una pendiente que permite semienterrar parte de los volúmenes, reduciendo tanto el impacto visual en el paisaje, como la demanda energética del edificio.
Así, los cuerpos destinados a la crianza y al envejecimiento del vino quedan semienterrados, aprovechando al máximo la inercia térmica de la tierra y garantizando un correcto envejecimiento; el tercer volumen, donde se produce la fermentación, queda expuesto al exterior favoreciendo la evacuación de los gases liberados en esta fase.
Pero, ¿por dónde entra la uva en la bodega? ¡Por la cubierta! ¡Como un fruto caído del cielo!. Se ha construido una carretera en la cubierta de dos de las naves, que permiten a los tractores llegar hasta el centro y, desde un punto elevado, descargar la uva por gravedad hasta las tolvas, evitando el uso de bombas y minimizando el deterioro del fruto. El proceso de elaboración, por tanto, se inicia en el corazón de la bodega y continúa de forma radial.
En este proyecto, todo es lógico y también se refleja en los materiales escogidos. Si hablamos de vino, encontramos el acero en los depósitos de fermentación, la madera de roble en las barricas y el vidrio en las botellas. Estos tres materiales, juntamente con el hormigón en la estructura y el acero corten en las fachadas y cubierta son los utilizados en esta construcción, siguiendo el hilo conductor de la intervención que gira alrededor del mundo del vino y a su vez se mimetiza con el paisaje.
Todo transpira vino; su tono rojizo característico baña la atmósfera gracias a una iluminación de este color. Una luz que nace a ras de suelo y envuelve los diferentes contenedores del elixir en sus diferentes estadios.
Nada escapa al rigor y a la elegancia de Foster, que también ha diseñado el mobiliario. Destacan los botelleros modulares a doble cara; se puede ver el corcho de las botellas sin necesidad de tocarlas y seguir controlando la parte final del proceso.
Se trata de un edificio que aúna lógica, inteligencia, elegancia y rigor, características reconocibles en la obra de este equipo de arquitectos londinenses.
FICHA TÉCNICA: BODEGAS PORTIA
Dirección: Gumiel de Izán, Salida 171 de la A1. Burgos
Cliente : Bodegas Faustino S.L.
Arquitectos: Foster + Partners
Equipo: Norman Foster, David Nelson, Gerard Evenden, Pedro Haberbosch, Nadine Pieper Bosch, Ana Agag Longo, Juan Gabriel La Malfa, Luca Latini, Chris Lepine, Emanuele Mattutini, Josep Mercader, Jaime Valle
Aparejador: DLE
Consultores: Arup (estructuras); Arup (instalaciones) y Claude Engle (iluminación)
Project Manager: Prointec
Contratista: FCC
Imágenes cedidas por Bodegas Portia y Copyright Thomas Mayer













I’ve passed this thing on the A1 numerous times. I think it’s horrible. It’s cold and uninviting, massive and intimidating. It tells me that the owners have much more money than class. Has wine become so antiseptic? This type of design is better suited to a pharmaceutical factory or the lair of an evil bad guy in a James Bond movie.
Muchas gracias por el artículo, muy ajustado al espíritu del proyecto, ganador, por cierto del RIBA Award 2011, categoría Europa.
http://www.architecture.com/Awards/RIBAAwards/Winners2011/EU/FaustinoWinery/FaustinoWineryBeneathFrontArch.aspx