Can Roca lanza su menú diario para llevar

A un precio de 12 euros, la versión más asequible y popular de la familia Roca se convierte en un formato de comida para llevar desde Can Roca, el ‘bar de los padres’, actualmente cerrado como toda la hostelería en Cataluña. “Es una manera de compartir cocina cálida en tiempo de austeridad […]. Accesibilidad a una cocina confortable, sencilla, económica”, definen los Roca su menú diario en ‘take away’, basado en la misma propuesta vigente desde hace más de 50 años en la ‘casa madre’ del barrio de Taialá, en Gerona, que fundaron en 1967 Montserrat Fontané y Josep Roca ‘padre’.

Si, en apenas 8 meses, la hostelería española y mundial ha sufrido el mayor mazazo de su historia reciente a causa del Covid, también está experimentando continuos cambios que está dando a luz formatos más o menos innovadores, que quizás hubieran sido inesperados hasta el pasado marzo. Para quienes siguen la actualidad sectorial vía Instagram, un detalle no pudo pasar desapercibido anoche: en la red social, estaba aterrizando un nuevo actor a través de la cuenta ‘Can Roca de tota la vida’. O, lo que es lo mismo, Can Roca, la auténtica y más antigua ‘casa madre’ de la saga Roca, ha ‘oficializado’ su adaptación tecnológica-social estrenando cuenta en Instagram. Con este nuevo ‘DNI’, deja claro, por un lado, que el apellido ‘de toda la vida’ cobra aquí más sentido que nunca al añadirse a Can Roca, la casa fundada por Montserrat Fontané y Josep Roca ‘padre’ en 1967, en Taialà, barrio periférico de Gerona, donde despachan platos como sus famosos Canelones o los Fideos a la cazuela, dentro de un menú del día (que, en los últimos años, ha costado entre 11 y 12 euros) y al que se pueden sumar extras como sus icónicos Calamares a la romana.

La ‘casa madre’ de la familia

Son la matriarca y el patriarca de la saga Roca, que ya tuvo raíces hosteleros en la generación anterior y que continúa con sus hijos: Joan, Josep (‘Pitu’) y Jordi Roca, artífices de El Celler de Can Roca. Justo enfrente, es uno de los 11 triestrellados españoles, convertido, además, en uno de los mejores restaurantes del mundo, al liderar en dos ocasiones la lista ‘The World’s 50 Best Restaurants’, de cuyo club ‘Best of the Best’ el restaurante de Gerona forma parte junto con el resto de ex números uno mundiales.

El ‘universo Roca’ tiene más miembros de la familia y más negocios: Anna Payet, Encarna Tirado y Alejandra Rivas, casadas con los tres hermanos e implicadas en proyectos como la finca Espai Mas Marroch, las heladerías Rocambolesc y el nuevo Hotel Casa Cacao. Mientras, asoma la cuarta generación vía Marc y Martí Roca, hijos de Joan y Josep y ya empezando a trabajar en las cocinas de la familia.

El origen de Can Roca

Si Can Roca no hubiera nacido por el empeño de la madre de la saga, es probable que hoy el apellido Roca no tendría el peso que ha conseguido en el mercado gastronómico global, logrado gracias al aprendizaje ‘en casa’ de la cultura del esfuerzo aprendida de los padres.

Montserrat Fontané animó a su marido, conductor de autobuses de línea, a quedarse con un local que se vendía muy cerca de donde vivían. “Lo compramos como pudimos para abrir Can Roca en 1967. Empecé aquí sola y mi marido siguió en el autobús; más tarde, lo dejó y se quedó al 100% aquí en el bar. Trabajamos muchísimo y empezó a venir cada vez más público”, recuerda la hostelera. La clientela se fue multiplicando entre vecinos de Taialà y empleados de la cercana fábrica de Nestlé y trabajadores que estaban construyendo una autopista al lado.

Justo en la planta de arriba de Can Roca, instalaron su casa a vivir y allí criaron a sus hijos. En 1986, Joan, con 22 años entonces, y Josep, con 20, abrieron El Celler de Can Roca, cuya primera sede se ubicó justo al lado del bar de los padres, que, a su vez, ganó ese espacio cuando el restaurante de los hijos se mudó en 2007 enfrente, a Can Sunyer.

Menú del día desde finales de los 60

Aparte de su horario desde primera hora de la mañana con su oferta de desayunos y bocadillos, su propuesta se identificó pronto con un formato, que hasta hoy sigue funcionando: el menú del día de Can Roca. ¿Existía desde los comienzos de este negocio? “Lo puse enseguida, porque los jefes de Nestlé me lo pidieron; también demandaban cenas. Yo hacía de todo para que los clientes vinieran”, recuerda Montserrat Fontané. Incluso empezó a hacer bodas aquí. “En los últimos años, hemos casado en Mas Marroch a los hijos y nietos de los que celebraron aquí su boda. Hemos trabajado muchísimo; durante muchísimos años, no ‘hacíamos fiesta’ ningún día”.

Can Roca sigue funcionando 53 años después de su apertura, con su menú del día operativo, con el que ha dado de comer durante décadas a los vecinos del barrio y, en los últimos años, al equipo de El Celler, que celebra la ‘comida de la familia’ en el bar de los padres.

Algunos de los platos más populares de la familia se recogen en el libro “Cocina Madre”, editado por Planeta Gastro en 2019.

Impacto de la pandemia

Como el resto de los negocios de los Roca, Can Roca cerró el 13 de marzo como consecuencia de la pandemia. El 8 de junio, Can Roca reabrió, justo cuatro días después de la inauguración de un proyecto nacido para afrontar los efectos del Covid: Àgora del Mas Marroch es el nuevo restaurante estrenado el 4 de junio en su finca de eventos, ideado para buscar nuevas utilidades a este espacio (que en verano pudo aprovechar el aire libre) y, además, para reubicar a una parte del equipo de El Celler.

El pasado 15 de octubre, Can Roca y el resto de los negocios de los Roca volvieron a cerrar, como toda la hostelería catalana, cumpliendo la orden de la Generalitat de cerrar bares y restaurantes de esta región como medida para intentar luchar contra el Covid-19.

Menú del día en ‘take away’

Anoche, Can Roca estrenó perfil en Instagram con el que comunicó su nuevo formato: su menú del día se convierte en fórmula para llevar, sin necesidad de reserva previa, de modo que el cliente puede pasar por el restaurante a recoger su menú.

Ofrece 3 entrantes, 3 principales y 3 postres para elegir uno de cada apartado y componer un menú a un precio de 12 euros. Es decir, el formato de ‘Can Roca de toda la vida’. Además, los platos de este menú del día se venden por separado, conformando una pequeña carta como alternativa: a 4 euros los 3 entrantes, a 5 los principales y a 3 los postres.

Por ejemplo, el menú de hoy miércoles 4 de noviembre como entrantes Estofado de ternera y patata, Flan de calabaza o ‘Mongeta’ guisada; como principales, Carrillera de cerdo, Salmón al pesto o Ternera com setas; y, como postres, Manzana al horno, Mouse de mango o Fruta de la pasión.

Así, la saga Roca ofrece un ‘take away’ de su cocina más popular, asequible y democrática. “Es una manera de compartir cocina cálida en tiempo de austeridad. Solo es ofrecer lo que se lleva haciendo desde hace mas de 50 años en Can Roca: servir para el barrio y un sector de la ciudad de Girona desde la normalidad, intentando dar vida y economía circular en nuestro barrio”, argumenta ‘Pitu’ Roca. Can Roca “es uno más de los bares-restaurantes que, ahora en Cataluña con el cierre, propone una cocina para llevar. Activar a los proveedores próximos y generar dinamismo en positivo es más necesario que nunca. Pequeños gestos, accesibilidad a una cocina confortable, sencilla, económica”, añade este ‘camarero de vinos’.

Este ‘take away’ de la cocina más tradicional y popular de la familia Roca parece casi un símbolo de los ‘nuevos tiempos’ de la hostelería: la fidelidad a los raíces de un negocio para seguir atendiendo las necesidades de los comensales en su propia casa, pese a que esté bajada la persiana del bar o del restaurante.

Fuente de las fotos: Can Roca y MFG-Gastroeconomy.

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

1Comment
  • Gloria Garriga
    Publicado a las 12:31h, 06 noviembre Responder

    ¿ en que dirección se recoge ?

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