Abre Casa Cacao, el hotel y obrador de chocolate de la familia Roca

El proyecto hotelero de uno de los mejores restaurantes del mundo abre hoy sus puertas, al tiempo que arranca el obrador de chocolate con espacio de degustación de uno de los pasteleros más top del mercado gastronómico global. La suma es Casa Cacao, que aúna dos formatos de negocio en un mismo edificio en el centro de Gerona, cumpliendo los respectivos sueños de Anna Payet y Jordi Roca. Llega Casa Cacao, el nuevo proyecto de dentro de la ‘saga’ propietaria de El Celler de Can Roca, considerado uno de los mejores restaurantes del mundo.

Surgió en una reunión familiar unas Navidades. “En las comidas navideñas, es cuando tenemos tiempo, nos vemos con tranquilidad, hacemos tertulias y nos planificamos. Es cuando siempre surgen las ideas”, reconoce Anna Payet, que, tras cursar la carrera de Turismo y conocer a Joan Roca, paso de trabajar en una agencia mayorista de L’Estartit a integrar poco a poco en su vida profesional la docencia en la Escuela de Hostelería y Turismo de Girona con su participación en diversos proyectos de la saga Roca: desde trabajar algunos días en El Celler Can Roca hace años a la propuesta de los Roca varios veranos en el festival de verano Cap Roig.

Pero su inquietud era abrir un hotel, que complementará la experiencia de año voltaje que Joan, Josep y Jordi Roca ofrecen en el triestrellado de Gerona, posicionado como uno de los mejores restaurantes del mundo según la lista ‘The World’s 50 Best Restaurants’. “Nos lo pedían muchos clientes que venían a comer o cenar a El Celler”, cuenta Payet.

Dos sueños unidos en Casa Cacao

Así que unas Navidades lo dijo en una comida familiar. A la vez, su cuñado, el pastelero Jordi Roca, admitió su sueño de crear su propio obrador de chocolate. Las inquietudes de Anna Payet y Jordi Roca y la posibilidad de dedicar un edificio (comprado en 2016 por la familia) en el centro de Gerona a abrir un nuevo proyecto con el sello Roca se juntaron, con el resultado de un proyecto: Casa Cacao.

De eso hace ya casi cuatro años. Y es mañana cuando, tras más de dos años de obras, Casa Cacao abre sus puertas, confirmando la apuesta, casi compromiso, que un día hace tiempo se hizo el clan Roca: Gerona sería el lugar de su crecimiento natural, a partir del que han salido fuera con un formato ‘controlable’ como Rocambolesc y, sobre todo, con la convicción de que El Celler de Can Roca no es replicable tal cual en otros lugares del mundo.

Como ‘pactaron’ en aquella comida navideña, Casa Cacao suma dos sueños y, como consecuencia, dos formatos de negocio: el hotel boutique de Anna Payet, con 15 habitaciones y servicio de desayuno para los clientes; y el obrador de chocolate con tienda-bombonería y espacio de degustación de Jordi Roca. Ambos comparten casa y marca, que el pastelero ya empleó como título de un libro que recoge su ruta por Latinoamérica con BBVA en busca de productores de cacao.

Edificio histórico 

Casa Cacao ocupa un edificio histórico en la esquina de Plaza de Cataluña y la calle Ginesa, con 5 plantas, incluidos bajo, tres pisos con habitaciones y azotea. Asomado al río Onyar, en su fachada se conserva el cartel de su primitivo negocio: La Gerundense, que fue una fábrica de papel, a la que en  los últimos años, sucedió la Clínica Esperança en esta ubicación.

Desde hoy, el bajo de este inmueble estará ocupado por un obrador de chocolate acristalado, donde se podrá observar desde la calle la elaboración de chocolate en directo; un espacio de degustación (tienda y chocolatería) con un mostrador, en el que, entre otros detalles, dos grifos diseñados por Andreu Carulla (diseñador industrial que lleva una década trabajando con Jordi Roca) para expender chocolate caliente y frío; y la recepción del hotel, con acceso independiente de la zona del obrador. Así, el mostrador de recepción da la espalda al espacio de degustación y mira hacia el obrador de chocolate y la fachada del edificio.

Casa Cacao como hotel boutique

El hotel boutique está dirigido tanto a clientes que visiten El Celler, como a personas que viajen Gerona. “Ya sea acompañando una mágica visita a la ciudad de Girona o una experiencia en El Celler de Can Roca, en el Hotel Casa Cacao encontraréis un espacio acogedor, con 15 cálidas y amplias habitaciones y una espléndida terraza donde desayunar y relajarse contemplando las maravillosas vistas del centro histórico”, anuncia la web de Casa Cacao, donde desde hace semanas era posible realizar reservas vía email.

Para los huéspedes, estará garantiza da la privacidad, ya que el acceso de recepción, a los tres pisos de habitaciones (cinco en cada uno) y a la azotea será exclusivo para los clientes alojados. «Hace años que los clientes del restaurante nos animaban a abrir un pequeño hotel. Este es una prolongación de la hospitalidad y el modo de servir del propio El Celler de Can Roca, con lo que cerraremos un círculo. No pretendemos otra cosa que nuestros huéspedes, sean o no clientes del restaurante, se sientan como en casa”, señalan. Para Anna Payet, se plantea la oportunidad de “poder recibir el testigo de la filosofía de la hospitalidad de la familia Roca”.

Desayuno en la azotea

En la azotea, podrán disfrutar del desayuno en un comedor acristalado o en la terraza al aire libre, donde una recién plantada buganvilla irá generando zonas de sombra, mientras se han plantado cipreses alineados con los existente al otro lado del río Onya. El desayuno podrá disfrutarse a cualquier hora de la mañana, ligado a productos de proximidad y con elaboraciones de chocolate del obrador de Casa Cacao, y se preparará desde una cocina con barra que ocupa una parte del último piso de la azotea, desde la que los huéspedes disfrutarán de vistas de Gerona.

Una carta de tapas y picoteo con el sello de Joan Roca y una selección especial de vinos realizada por Josep Roca regirá entre horas y por la tarde en esta zona de la azotea, disponible únicamente para los huéspedes alojados en Casa Cacao.

Interiorismo

Con interiorismo del estudio de Sandra Tarruella, Casa Cacao ha conservado intacta la fachada (con indicación de los años 1921 y 1946 de la actividad de La Gerundense), sometiéndola solo a un proceso de restauración, igual que la escalera interior, que se ha restaurado, al tiempo que se ha optado por tonos como verde agua, beige y ocres, representativos de Gerona. Mobiliario, textiles, azulejos y otros elementos se han diseñado a medida y de manera artesanal. La ejecución de la obra por Arcadi Pla, y el proyecto arquitectónico ha sido encargado a Callís Marès Arquitectes.

Las obras han sido largas y complejas. En una ciudad cuyo subsuelo esconde restos arqueológicos (como una pila de piedra encontrada en las obras y situada en los cuartos de baño de la azotea, cedida por el Ayuntamiento de Gerona a Casa Cacao), que complicaron el proceso de restauración y reforma para convertir el edificio de La Gerundense en Casa Cacao. “Aquí ha habido muchas ‘sonrisas y lágrimas’, pero siempre muchísima ilusión”, admite Anna Payet.

Habitaciones

En cuanto a las habitaciones, parecen el reflejo de los viajes de Payet con los Roca por todo el mundo. “Hemos tenido que viajar tanto estos años y hemos tenido que dormir tantas noches en hoteles que hemos intentado coger las mejores cosas de cada uno de los hoteles que hemos ido visitando”, cuenta Anna Payet. “Creemos que la sencillez debía dominar todo”, añade, sin ocultar que hay detalles como unas aparentes bolsas de cacao que guardan los ‘amenities’ de las habitaciones. Las ubicadas en la zona de la fachada cuentan con balcón.

Hoy sábado llegan los primeros huéspedes a Hotel Casa Cacao. “Estamos muy ilusionados; arrancamos ya y esperamos estar a la altura de ofrecer una experiencia hotelera especial a nuestros clientes”, dice la directora de Casa Cacao, consciente de las expectativas existentes en torno al nuevo proyecto de los Roca, que han situado a El Celler de Can Roca dos veces como número uno del mundo y, desde 2019, como miembro vitalicio de ‘Best of the Best’, ‘club’ de los ex líderes mundiales creado por ‘50 Best’.

Obrador de chocolate

Mientras, desde el obrador de chocolate, Jordi Roca cumplirá su particular sueño: una fábrica de chocolate con tienda y espacio de degustación. El obrador se plantea como “un espacio visible a pie de calle que muestra cómo se trabaja y se elabora el cacao desde el grano al chocolate”.

En todo caso, es el resultado de su trabajo en torno al cacao, a través de viajes que le han permitido conocer a productores latinoamericanos. “En Casa Cacao, nos dedicamos al cacao y al chocolate, para mostrar la naturaleza cambiante del grano, traducida en chocolates que buscan la diferencia por encima de la uniformidad. Cada origen, cada productor, cada partida, cada elaboración muestran una de las mil caras que completan la vida del cacao: el suelo donde creció, el clima que condicionó su vida, el trabajo del productor en la tierra y la planta o las diferencias en el tratamiento posterior a la cosecha, especialmente durante el proceso de fermentación y secado. El sabor de Casa Cacao es la diversidad”, señala la web.

El pastelero galés Damian Allsop, auténtico culpable de que Jordi Roca se dedicara a la pastelería (“mi maestro en el mundo dulce”), se reincorporó al equipo de los Roca, coincidiendo con el arranque de los preparativos para Casa Cacao, lo que ha supuesto un apoyo clave para el proyecto. “La especialización en chocolate que desarrolló después de su primera etapa con nosotros le llevó a trabajar con chocolate, pero ni él ni yo lo habíamos elaborado desde cero jamás. Este ha sido un nuevo reto para ambos”, dice Jordi Roca.

En este espacio, se podrá tomar un chocolate caliente o frío, elaboraciones sólidas con cacao, oferta de pastelería con el sello Roca  y probar bombones o tabletas (“las ‘chocolatessens’ de Casa Cacao”, presentadas en un ‘packaging’ fabricado a través del “reciclado de las cascarillas y fibras del cacao”), en una gran mesa compartida. “La idea es mostrar al cliente el mundo de chocolate y, de paso, aromatizar el hotel”, avanzaron los Roca hace un par de años. «En la chocolatería se pueden degustar elaboraciones de chocolate con cacao de origen de alta calidad, en forma de bebidas frías y calientes o elaboraciones sólidas, además de una cuidada oferta de pastelería con el sello Roca«, avanzan.

Reflexión en torno al chocolate

Para Jordi Roca, Casa Cacao “es un sueño hecho realidad. La idea del proyecto nació cuando un día en el restaurante nos planteamos un reto con mis hermanos: ‘¿Podemos hacer chocolate en casa?’. Y lo hicimos, en El Celler, y estaba bueno”. Apoyado por Allsop, el menor de los Roca cuenta el proceso desarrollado para conceptualizar Casa Cacao como obrador. “Hemos realizado una inmersión total en el mundo del chocolate. Hemos estudiado las variedades, sus distintas fermentaciones, y hemos realizado una exigente investigación y testeo con nuestro equipo de La Masía (I+R), así como viajes de campo para seleccionar los mejores cacaos de las mejores plantaciones. Allí, hemos conocido a sus productores en pequeñas comunidades de Perú, Venezuela, Colombia o Ecuador. En el proceso de adentrarnos en el mundo del cacao he tenido la suerte de poder aprender de primera mano muchas cosas sobre el proceso de fermentación y secado de las habas de cacao y de las gentes que de manera artesanal lo realizan siguiendo métodos ancestrales, como los indígenas awajún de Perú que lo recolectan de zonas de la Amazonia donde crece salvaje”. Serán ellos sus provedrores, sin intermediaros. Alineado con “la estela del movimiento ‘Bean to bar’, les compramos directamente el grano de cacao a ellos, de manera que podemos pagarles un precio justo por la mejor calidad. La filosofía del reto que nos empuja entiende la elaboración del chocolate como un círculo perfecto”.

Así, el cliente podrá ver el proceso de elaboración del chocolate “desde el grano o el haba de cacao” para después verlo convertido en diferentes productos que podrá comprar o degustar ‘in situ’. “A diferencia de otras propuestas existentes en el mercado, lo que queremos hacer en Casa Cacao equivaldría, si esta fuera un gastrobar de bocadillos, a escoger las harinas y las levaduras para elaborar el pan en casa y después pensar en la elaboración del bocadillo”, compara Jordi Roca, que confía en conseguir “hacer pedagogía no solo sobre la belleza del cacao y sus transformaciones, sino también sobre la amplia gama de sabores de los granos de cacao que hemos conocido”.

Fuente de las fotos: MFG-Gastroeconomy; Casa Cacao; Instagram de Hotel Casa Cacao, Casa Cacao, Anna Payet y Sandra Tarruella Interioristas y web de Casa Cacao.

Recreaciones virtuales en 3D pertenecientes al estudio de visualización arquitectónica Render4tomorrow Studio.

 

Acerca del autor



“Economista de formación y periodista de profesión, me encanta escribir y, además, comer. GASTROECONOMY nació el 30 de julio de 2011 como un pequeño proyecto personal, a los 4 meses de decidir convertirme voluntariamente en periodista ‘freelance’. Aquí escribo de lo que ocurre en el sector: cambios, novedades, estrategias, tendencias… Se trata de observar para contarlo de la forma más amena y detallada posible. La hostelería, sea un sencillo bar, una casa de comidas o un espacio de alta cocina, equivale a un relevante sector económico que se puede analizar con el mismo rigor y seriedad que cualquier otra actividad, eliminando la frivolidad que, por desgracia, sobra en los últimos tiempos en la gastronomía. A escribir aprendí y aprendo con la práctica y porque me enseñaron a hacerlo en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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