Angelita Madrid, ‘wine bar’, bistró y bar americano en Reina

Ubicado en la mítica calle de la coctelería madrileña, este espacio suma conceptos bajo la alianza múltiple entre comida y bebida. En el nuevo proyecto lanzado por los hermanos David y Mario Villalón, ‘hijos de El Padre’: barra y comedor en el piso de arriba, en donde el vino es el protagonista, apoyado en una carta de cocina tradicional y con fórmula de horario continuado; y coctelería semiclandestina en el sótano, con vocación de ‘speak easy’ para la tarde y la noche, con oferta de cócteles clásicos, destilados y picoteo de platos de corte internacional.

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Es una de las aperturas más recientes registradas en el mercado gastronómico madrileño. En plena Semana Santa, arrancó Angelita Madrid, el nuevo restaurante de los hermanos David y Mario Villalón, que, tras su etapa en El Padre, el anterior proyecto familiar, estrenan este espacio que aún varios conceptos. Situado en la calle de la Reina, se estructura en dos plantas, que diferencian su doble apuesta en torno al vino y la coctelería, ambos ligados, a su vez, a la comida, su obvia pareja.

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‘Wine bar’ y bistró, arriba

En la planta al nivel de la calle, asomada a través de una gran cristalera, se ubica el ‘wine bar’ y el bistró: este último es un comedor que funciona con reserva a la hora de la comida y la cena, sujeto a una carta de cocina tradicional; le acompaña en esta zona una barra rodeada de otra zona de taburetes, sin reserva, con horario ‘non stop’ y una oferta más limitada para comer algo entre horas (chacinas, quesos y un extracto de la carta del bistró).

En ambos casos y englobados como ‘bar de vinos’, este piso superior tiene el vino como eje, con una carta de 25 por copas (con precios de 2,50 a 4,80 euros) y una bodega de 500 referencias nacionales e internacionales, con presencia de vinos de pequeños productores y una amplia selección de Borgoñas; a los que se suman cervezas artesanas, algunos cócteles vínicos artesanos elaborados por el equipo de barmen y embotellados a diario (‘Negroni Sbagliato’ o ‘Bloody Sanluqueño de tomate OK’, 7,50 euros cada uno) y curiosidades como un mosto de la casa (2 euros), como alternativa a la ausencia de refrescos convencionales en esta zona. “Buscamos democratizar la oferta de vinos para así difundir la cultura vinícola”, argumenta David Villalón, sumiller y artífice de la propuesta de vinos.

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Por el lado de la oferta para comer, el bistró o bar de vinos propone una carta de “platos de raíces tradicionales puestos al día”, en horario de comida y cena, con la idea de someterla a los cambios derivados de las temporadas de los productos, con especial relevancia en primavera-verano, época más atractiva debido a los productos llegados del huerto ecológico de la familia Villalón en Zamora.

Con algunas referencias claras a la anterior propuesta de El Padre, la carta de Angelita Madrid es un listado sin apartados de 10 recetas de cocina salada, con platos como la Selección de chacinas mar y montaña (10 y 19 euros, en media y ración); la ‘Rusa’ de gambas (8,50 y 12); los Espárragos y kale con jugo de cebolletas (12), plato imprescindible; la Sopa de cebolla (5,50); el Pisto de tomate OX (producto emblemático de la huerta de los Villalón) y huevos escalfados (10 y 14); las Alcachofas con langostinos (7 y 13,50); el Picantón en pepitoria (10 y 18,50); el Suquet de rape (19) y el Lomo de vaca vieja zamorana (29). Se pueden añadir guarnición extras de los pimientos (muy top) ‘asados en casa’ o de patatas fritas (3 euros en cada caso). Como aliado, está el pan suministrado por La Miguiña.

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De postre, se pueden probar opciones como el Arroz con leche (5 euros) o las Torrijas (6). Un carro de quesos, mermeladas y frutos secos es otra opción para terminar la comida o cena (con opción de degustación de 3 o 6 variedades, por 7 y 12,50 euros).

El tícket medio para comer o cenar se sitúa entre 30 y 40 euros; mientras en el ‘wine bar’ se puede beber y comer algo desde unos 15 euros. En todo caso, en esta zona “el cocinero se adapta al vino y no viceversa”, explican los Villalón, que, a través de su oferta de vinos por copas, dan la opción de un maridaje por plato.

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Bar americano, en el sótano

La segunda parte de Angelita Madrid se ubica en el sótano, como una coctelería semiclandestina, escondida tras una puerta de chapa que abre en torno a las 17.00 (algo antes si la clientela del bistró pide bajar a proseguir la sobremesa). Es el bar americano: con vocación de ‘speak easy’, este espacio suma una gran barra como protagonista y mesas bajas alrededor. Aquí funciona una carta de una decena de cócteles clásicos, además de creaciones propias, en una fórmula con más de 500 destilados. Un carrito y un mueble guardan los destilados nobles. “Con el bar americano, buscamos ser algo más que una coctelería. Es una propuesta de mixología en barra”, afirma Mario Villalón, encargado de ideado la parte de coctelería de Angelita Madrid.

Se trata así de un concepto de tarde y noche, que funciona hasta las 2 de la madrugada (cierra a las 2.30 en fin de semana), en donde, además de beber (también una selección de cervezas artesanas y un extracto de la carta del ‘wine bar’), se puede comer, con una carta “cocina internacional-fusión”. En el bar americano del sótano, se puede beber y/o comer por un tícket de 10 a 40 euros.

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Formato de negocio

Bajo esta propuesta múltiple, Angelita Madrid revive formatos que, hace no tantos años, funcionaron vía espacios como el barcelonés 41º o el madrileño Le Cabrera, bajo fórmulas de negocio diferentes, pero con la misma (en realidad, clásica) alianza coctelería-comida como premisa estratégica. “Si arriba optamos por un bar de vinos europeo, abajo proponemos un bar americano. Buscamos plantear dos espacios muy diferenciados”, sintetiza Mario Villalón, que con su hermano David y el equipo decidieron el interiorismo, sin contar con un estudio.

En una ciudad como Madrid, con una oferta gastronómica potente y cada vez más variada, Angelita Madrid aporta un lugar en el que comer, beber y estar, que, sin duda, cubre huecos en el mercado y, al menos, parece nacer con la vocación de ofrecer calidad a precios razonables, dentro de un contexto sectorial local plagado de aperturas, que, en realidad, no siempre interesan.

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Evolución del grupo familiar

De paso, los hermanos Villalón se instalan en la calle mítica de la coctelería, Reina (donde Del Diego vela por la mixología clásica, mientras permanecen espacios como Cock). Estos ‘gastroempresarios’ que acaban de estrenar la treintena buscaron locales y, casi por casualidad, encontraron este espacio en el número 4 de la calle de la Reina. “Ahora, estamos en una zona en la que la clientela es muy diferente a la que teníamos con El Padre en el barrio de Salamanca; aquí, hay mucha más variedad de clientes potenciales, en diversidad y edad, aparte de que también hay más extranjeros. La propuesta de Angelita Madrid trata de alcanzar las diferentes demandas de todos ellos”, señalan. Es, en realidad, el tercer proyecto de los Villalón: sus padres, Pablo Villalón y Mari Ángeles, se empezaron a hacer conocidos en Madrid gracias a su local de la calle Malasaña, en donde servían sus productos zamoranos. Después, llegó la mudanza a la calle Serrano y el arranque de una nueva etapa con la segunda generación, David y Mario Villalón, al frente.

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Equipo

Para desarrollar su propuesta, los hermanos Villalón se apoyan en un joven equipo, con tres piezas clave: José Manuel Lázaro, como jefe de cocina; Rubén Moreiro, como ‘maître’; y Borja Goikoechea, como barman. “La nueva propuesta surge de nuestra gran pasión: la gastronomía, los espirituosos, la coctelería y los vinos”, señalan en este local.

DóndeWebPrecio medioHorario

Angelita Madrid. Calle Reina 4, Madrid. Tel. 91 521 66 78

Piso de arriba:

Bistró: De 30 a 40 euros

‘Wine bar’: Desde 15 euros

Sótano:

Bar americano: De 10 a 40 euros

Cierra el domingo

Piso de arriba:

Bistró: Abre para comidas, de martes a sábado, de 13.30 a 16.00; y, para cenas, de lunes a sábado, de 20.30 a 23.30

‘Wine bar’: Abre de forma ininterrumpida de 13.30 a 00.00, de martes a sábado

Sótano:

Bar americano: Abre de lunes a sábado, de 17.00 a 2.00 (2.30 en fin de semana y vísperas de festivos)

Fuente de las fotos: Angelita Madrid y MFG-Gastroeconomy.

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Acerca del autor



Estudié Empresariales, pero siempre he trabajado como periodista, título que espero seguirme ganando cada día. Escribir es lo que más me gusta. Antes, sobre economía; y, desde hace once años, sobre gastronomía, algo que casi me inventé como vía de escape y que, al final, se convirtió en mi trabajo. En abril de 2011, decidí pasar a la vida freelance y, el 30 de julio de ese año, lancé este portal, mi bebé al que consiento y maleduco para escribir lo que me apetece. Gastroeconomy aspira a ser un proyecto mucho más rentable que su actual sostenibilidad económica, con una idea clara: ni el portal, ni sus contenidos, ni yo, estamos en venta. Es la única forma de que os fiéis de nuestro trabajo. Como siempre, ¡¡GRACIAS por leernos!! Espero seguir creyendo en este proyecto, sin perder el escepticismo, ni la capacidad de autocrítica. En Twitter, soy @mfguada”.

1Comment
  • ASSIER MARTIN MARTIN
    Publicado a las 20:27h, 06 mayo Responder

    Reservamos a la hora de la comida en este restaurante que nos habian recomendado. La
    Comida excelente, ensalada de pimientos rojos exquisita, asi como los entremeses Angelita.
    Las carrilladas igualmente deliciosas.
    Lo que no nos gusto para nada el trato recibido, habia una persona encargada, supongo que uno de los propietarios, en orientar de los maridajes de vinos, pero que estaba entregado en cuerpo y alma a cuatro mesas, supongo que amiguetes, ignorandonos al resto.
    Nunca a lo largo de la comida se prensento en nuestra mesa para orientarnos del vino a tomar, por lo que decidimos tomar una botella de albariño, sin realizar mezcla alguna con otros vinos que ofrecia continuamente a sus conocidos.
    Supongo que esta debe ser una nueva manera de tratar a los clientes pero lo que esta claro que nosotros no volveremos, a pesar que la calidad precio era aceptable. Los amigos hay que cuidarlos pero tambien a los desconocidos que podiamos haber sido futuros clientes.
    SUERTE

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