La Taverna del Suculent, la barra de la rumba catalana

Suculent, con Javier Cotorruelo y Carles Abellan como socios, abrió esta barra con vocación tabernaria en mayo de 2014, bajo una carta firmada por Toni Romero, chef de la sede central, ubicada justo al lado en el barrio barcelonés del Raval.

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Es un ejemplo de una tendencia de la que hablamos hace meses: ¡los chefs de barrio! (aquí puedes leer un post sobre esta estrategia) Es decir, aquellos casos en los que cocineros y/o gastroempresarios optan por crecer y, a veces, diversificar el formato de negocio con la apertura de varios locales en un mismo distrito de una ciudad.

Suculent es una casa de comidas abierta en mayo de 2012, como el primer proyecto del Grupo Suculent, que tiene como socios a Javier Cotorruelo, al frente del día a día de los dos locales, y al chef Carles Abellan (una estrella Michelin en Comerç 24), mientras la cocina corre a cargo del joven y brillante Toni Romero.

Doble formato

Taverna Suculent - Gastroneconomy-17El pasado mayo, Suculent abrió La Taverna del Suculent. un local ‘hijo’, ‘hermano’ o como se quiera, pero, en todo caso, con otro formato de negocio. Suculent es una casa de comidas que arrancó con una oferta de cocina catalana; pasado el tiempo, combina ese recetario con otros platos globalizados o fusionados, como el Ceviche de gambeta roja o el Steak tartar tibio sobre tutétano con huevas de tobiko; que conviven con el Jurel en escabeche, los Macarrones rellenos de cordero y albahaca, la Parpatana de atún rojo a la brasa o el Pulpo a la brasa con garbanzos sofritos.

No hay que olvidar que, en su evolución, cuenta con dos reservados: uno en el piso superior, accesible desde un almacén, previo paso por la cocina, desde la que se llega al otro comedor semiclandestino ubicado tras activar un resorte situado en una pared de azulejos.

Mientras y ubicada en el mismo barrio del Raval, La Taverna del Suculent nació bajo otro concepto, con la vocación de una barra, taberna y bar, que a algún madrileño le puede recordar en ‘look’ a la mítica La Ardosa (que, tras décadas, sigue brillando con su tortilla en horario ‘non stop’ en la calle Colón). El recuerdo no anda desencaminado, ya que Cotorruelo y su equipo no niegan la inspiración en la castiza taberna madrileña. Aquí a lo castizo, le toma el relevo lo –por qué no– flamenco o, mejor dicho, el ‘formato rumba’, ya que, en La Taverna del Suculent, suena rumba catalana y a este género al que, sin complejos, se dedican sesiones semanales, montera de torero incluida.

La versión en ‘formato bar’

Taverna Suculent - Gastroneconomy-1La Taverna del Suculent es la versión tabernaria de Suculent, con una carta de bar integrada por platos cien por cien normales y que, al estar tan bien ideados por Toni Romero, funcionan. Toma nota de algunas de estas tapas y platillos, anunciados en una lista completada a bolígrafo y anunciada en gran parte en pizarras: buñuelos de bacalao (4,50 euros), anémonas gaditanas (11) o las tortillitas de camarones (5), en un capítulo que recuerda aquel escaparate de freiduría con el que la casa madre se estrenó hace dos años y medio; ostras con manzanilla (4,20 euros por unidad) o crestas de gallo con ‘mongetes’ (judías) (8,30); aparte de una colección de aceitunas, piparras, anchoas de L’Escala, y embutidos.

Barra, taburetes altos, ventana a la calle y terraza son los espacios disponibles para probar los platillos de La Taverna del Suculent, acompañados de cerveza servida desde los barriles a la vista, varios vinos por copas, vermú o vino a granel. El precio medio varía de 20 a 35 euros.

Con horario continuado, se puede tomar el aperitivo, comer o cenar. Y no olvides que aquí, cada jueves, se celebra ‘La Rumba por Montera’, una especie de ‘afterwork’: rumba y flamenco en directo, intelectuales entre el público, tapas de la casa y vino cerveza o vermú.

DóndeWebPrecioHorario

La Taverna del Suculent. Rambla del Raval, 39. Barcelona. Tel. 93 329 97 07

De 20 a 35 euros

Cierra los miércoles

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Acerca del autor



"Soy economista de formación y periodista de profesión. Mi vocación es escribir, casi de lo que sea. Por una promoción profesional, empecé a escribir sobre gastronomía como vía de escape y, tras unos años, es a lo que decidí dedicarme, con el portal GASTROECONOMY como principal proyecto. Me encanta comer y escribir y sostengo que, en el sector gastronómico, hay mucho que contar desde la seriedad, el rigor y la profesionalidad. La palabra 'foodie', que formó parte del subtítulo de este 'site' en sus primeros años, hoy me da alergia. En todo caso, el lujo es poder escribir, algo que me encanta y que me enseñaron a hacer en mi casa y en el diario económico Expansión (www.expansion.com)”.

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