Ubicado en la Hostellerie Pierre du Calvet, el alojamiento más antiguo de la ciudad canadiense, este restaurante es un rincón imprescindible para disfrutar de este formato de desayuno tardío. Es una de las pistas que nos ofrece en primera persona Verónica Loza desde Canadá. Mañana, nos dará otra versión radicalmente diferente del ‘brunch’ de la ciudad.
La primera vez que oí la palabra “brunch” (acrónimo formado por las palabras “breakfast” y “lunch”) fue aquí, en Montreal, hace unos veinte años de la boca de mi padre en nuestro primer y único viaje juntos. Por aquel entonces, me pareció una idea genial mezclar el desayuno con la comida en una sola toma (en teoría, pues a día de hoy todavía no he conseguido llegar al ‘brunch’ sin desayunar primero) y, sobre todo, hacerlo en Thursday’s, un local restaurante-bar-club en plena calle Crescent, donde se juntaba (y aún lo hace) toda la gente guapa de Montreal.
Unos cuantos años después, sigo siendo una incondicional de esta tradición ya instalada y aceptada afortunadamente también en España. Se cree que originariamente el término proviene de Gran Bretaña (1895) donde se usaba para denominar al almuerzo dominguero de los juerguistas del sábado noche. Tiene sentido…
En Montreal, es fácil encontrar un sitio donde tomar el ‘brunch’ los domingos; hay infinidad de bares, restaurantes y bistrós donde dejarse caer, algo que se agradece pues durante el largo y helador invierno, comer y beber son (entre otras) de las pocas actividades placenteras que se pueden practicar a cubierto.
Mi zona favorita de Montreal es el Puerto o lo que se suele llamar “Old Montreal/Vieux- Montreal”, ya que pasear por sus calles es como revivir siglos (pocos) de historia, de la Historia de Quebec. En 1605, Samuel de Champlain estableció aquí un puesto de comercio de pieles cuando Montreal todavía se llamaba “Ville-Marie” pero no fue hasta el siglo XVIII que se adoptó dicho nombre, que se refiere a la montaña “Mont-Royal” situada dentro de la propia ciudad.
Con la llegada de los ingleses a partir del año 1763, el aspecto de esta parte de la ciudad fue cambiando paulatinamente al reemplazar la madera, material utilizado por entonces, por la piedra y así evitar los tan habituales incendios. Además, decidieron destruir las numerosas fortificaciones que por entonces rodeaban la ciudad y, con ello, empujaron a los ricos comerciantes hacia la periferia, donde pudieron construirse algunas de las grandes mansiones aún existentes.
Es en esta zona del Puerto, donde se encuentra la Hostellerie Pierre du Calvet (Posada de Pierre du Calvet), una mansión construida en piedra que constituye el alojamiento más antiguo de la ciudad. Sus muros son testigos de la historia de Montreal, algo que se transmite al comensal nada más entrar al restaurante Les filles du Roy (“Las hijas del Rey”), situado dentro de la Posada. Su nombre se debe al grupo de mujeres provenientes de Francia que llegaron a Montreal a finales del siglo XVII con el fin de asentarse en la ciudad y ayudar a poblar las colonias canadienses a cambio de una cantidad de dinero ofrecida por Luis XIV (tipo Plan en España sí, pero con recompensa).
El restaurante está considerado como uno de los mejores de Montreal donde se puede degustar cocina tradicional canadiense hecha con productos locales de una marcada influencia francesa.
Es aquí donde tomé el primer ‘brunch’ de la temporada. Si bien el precio es alto, he de decir que disfruté del ambiente, del servicio y, por supuesto, de la calidad de los productos. La composición no es distinta a la que se puede encontrar en cualquier otro restaurante que ofrezca este tipo de almuerzo: tostadas francesas, fruta fresca, huevos benedictinos, judías rojas cocinadas con sirope de arce, salchichas… Sin embargo, su biblioteca decorada con antigüedades heredadas por los propietarios, el pequeño Salón Beaupré que puede ser utilizado como comedor privado con capacidad para entre 4 y 12 personas, así como el invernadero de estilo victoriano, ideal para un cóctel o aperitivo, hacen de este local un lugar digno de ser visitado.
Sea para una cena romántica, una comida de negocios, la celebración del 50 aniversario de bodas (si es que la merece) o simplemente para disfrutar de un ambiente selecto y exquisito, Les Filles du Roy cumplirá con tus expectativas.
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Un clásico del Viejo Montreal
Dónde. Les Filles du Roy. la Posada Pierre du Calvet. 425 Rue Bonsecours, Montréal, Quebec (Canadá)
Horario: Lun-Dom: 11.00-23.00, Dom: 10.30-14.30
Brunch: Dom: 10.30-14.30
Tel: (514) 282-1725
Precio medio: 70 dólares canadienses (53 euros)
Cocina: Canadiense, Francesa, Creativa, de Mercado, Local.
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AUTORA DE LAS FOTOS: VERÓNICA LOZA COUTURE
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Quiero felicitar a Veronica por su magnifico articulo, escrito con todo mimo y detalle para deleitarnos con un brunch canadiense, y encima, con un toque de ironia a la pimienta… Caeremos rendidos en Les filles du Roy