En el segundo post de El Txoko de Say, se plantea el análisis de los mercados tradicionales.
En el artículo “Pequeños productores y la Ley de Say” advertía del potencial, y de la necesidad real, de entender que la solución a los problemas en torno a los pequeños productores pasa por replantear nuevas estrategias que pongan en valor el producto, al productor y el entorno que hacen posible productos y elaboraciones únicas. Planteábamos que una solución esencial pasaba por ahondar en las vías de comercialización directa e incidía especialmente en el camino del comercio electrónico. Pues bien, en el día hoy daremos un paso atrás e iremos al modo de venta directa tradicional: los mercados. Adelanto al paciente lector que pediré su ayuda para recabar más información sobre los mercados que conozcan… y el devenir de los mismos. La continuación del post de hoy podría ser uno que recoja más información de otros puntos de España y el resto del mundo.
Los mercados tradicionales han sido punto de encuentro, mezcla, diversidad y riqueza desde hace siglos en pueblos y ciudades. Ha supuesto una forma de comerciar y vivir que ha sobrevivido a todo tipo de dificultades. Es más, para dar la vuelta a situaciones adversas y crear un sustento de vida a los pueblos, la consolidación de los mercados ha sido crucial, como podemos apreciar en tantos lugares de nuestra geografía. Por mi cercanía, destacaré el caso del Mercado de Ordizia (Guipúzcoa), de cuya fundación se cumplirán 500 años en 2012.
Uno de estos hechos es sin duda, el incendio que destruyó la villa en 1512. A raíz de este trágico suceso, la reina Juana ‘la Loca’ de Castilla concede a Ordizia “la real facultad para que pudiera celebrar mercado franco semanal todos los miércoles del año”. Probablemente fue esto lo que le dio al mercado el impulso definitivo para afianzarse y llegar hasta nuestros días.
Si el cuadro clínico es el que es y la competencia está como está; ¿en qué se están convirtiendo nuestros mercados?
Podríamos decir que donde hay mercado y comercio, hay vida. Así ha sido en el caso de Ordizia y de muchos pueblos y ciudades. Una vida larga y próspera es lo que ha acompañado a los mercados durante muchos siglos, pero la realidad de hoy en día es completamente diferente. Los profundos cambios sociales del siglo XX han cogido a contrapié a la inmensa mayoría de los mercados. Salvo honrosos casos, los mercados hoy en día son más folklore que actividad económica pujante y vibrante. ¿Qué cuadro tenemos? Puestos con gente mayor, días inadecuados de feria o la disminución de la diversidad de productos son varios de los problemas acuciantes que están ahí y que no los podemos obviar. La paradoja es que el traspiés ha derivado en una tragedia: los mercados tradicionales compiten de facto con supermercados, hipermercados y tiendas gourmet. Resumiendo, si el cuadro clínico es el que es y la competencia está como está; ¿en qué se están convirtiendo nuestros mercados?
Como he adelantado me remitiré a los casos cercanos que conozco y espero vuestras contribuciones:
• Mercado de Ordizia: A punto de cumplir los 500 años, el mercado de los miércoles adolece…del miércoles. Hoy los miércoles por la mañana no pueden sino asistir personas mayores y grupos de escolares. Se están intentando otras vías de comercialización y promoción del mercado cuyos resultados están aún por verse.Mercado de Tolosa: Le está salvando hacer los mercados el sábado y unirlo a multitud de actividades relacionadas con la gastronomía y en general a la vivencia de experiencias.
• Mercado de San Martín (San Sebastián): El mercado como tal ha desaparecido. Son parte de centros comerciales y su posición es marginal. Hay que repartir las culpas pues no es sólo tema del ayuntamiento sino que los dueños de los puestos han permitido y apoyado la situación actual. El mercado está a pie de calle y en la planta -1. Con eso está todo dicho.
• Mercado de la Brecha (San Sebastián): Ídem al caso de San Martín. Con el punto irónico de que la fachada del antiguo mercado lo ocupa un McDonald’s.
¿Y en el resto de España qué acontece?
.
FOTO DE MARTI KILPATRICK EN EL MERCADO DE LA BRECHA



Yo no veo tan problemàtico que los mercados tradicionales se transformen en parte en centros comerciales, sino en la preponderancia y ubicación de estos mercados tradicionales en este nuevo contesto. Que debieran ser estos algo no marginal como parece es la tendencia actual, sino principal en su ubicación y eje de atracción del resto del centro comercial, creando ambos( Centro comecial y Mercado Tradicional) una sinergia más rentable para ambos, y especialmente pa los M.T.
No estaría mal tampoco una estrategia común de los M.T y cada uno de sus componentes payeses, campesinos, baserritarras, etc. ofertar de forma individual desde una plataforma común de su M.T ofertar sus productos online también.
En mi ciudad (Lleida) se acaba de rehabilitar uno antiguo que ha añadido un Mercadona que ha instalado las cajas no de cara al exterior sino al interior donde estan situadas las paradas.Se une el poder de convocatoria de la cadena de supermercados con las paradas particulares.Estas últimas deberán ofrecer un producto especializado que no sea Hacendado.