Comida en escena

Con este repaso a la cinematografía más gastronómica, arrancamos el blog quincenal Cine o Sardina, nombre de una obra de Gabriel Cabrera Infante.

Podemos poner muchos ejemplos de escenas memorables a lo largo de la historia del cine, donde la comida ha ejercido un eje central o donde, gracias a ella, esas escenas son recordadas. No voy a nombrar ya a los clásicos como La quimera del oro, de Chaplin, o Viridiana, de Buñuel, pero sí me gustaría mencionar la primera gran película que recuerdo en el cine donde la comida adquiría categoría mística: Como agua para chocolate, del mexicano Alfonso Arau. En ella el realismo mágico llevado a la pantalla hacía que los alimentos se sintiesen como personajes vivos, que sonaban, olían, oían o palpitaban. El espectador no podía resistirse a los encantos de todo lo que pululaba por allí. Creo que esa película inspiró otras muchas ideas para otras tantos films que han tenido éxito posterior. Recuerdo Chocolat, de Lasse Hallström, con una preciosa (como siempre) Juliette Binoche. Esta película me encantó, a pesar de ser algo ñoña, pero es que a mí el chocolate me pirra hasta en el cine ñoño.

En España, en los últimos años, se han disparado muchas películas que suceden alrededor de la comida en un restaurante o que convertida en reclamo para contar historias de personajes a los que les pasan cosas con alimentos de por medio. En 2008, triunfó en taquilla Fuera de Carta, de Nacho G. Velilla, que llevó al cine a casi un millón de espectadores. Javier Cámara todavía es recordado por este papel. Después, llegó Dieta Mediterránea, de J. Oristrell, otra comedia donde los personajes se ubican en un restaurante: Olivia Molina se encuentra entre el amor de Paco León y el guapo Alfonso Bassave.

Imagen de previsualización de YouTube Y, en 2010, llegaron dos películas destacables: 18 comidas, del gallego Jorge Coira, donde narra 18 historias cortas con la comida a veces de fondo o a veces en primer plano (en las imágenes, varios fotogramas de 18 comidas y el tráiler en el vídeo superior); y, sobre todo, la comedia romántica Bon appétit, de David Pinillos, Goya al Mejor Director Novel, que nos cuenta cómo un joven cocinero español es elegido para entrar a trabajar en un restaurante de un prestigioso chef en Zúrich y como allí tendrá que elegir entre el éxito en su profesión o el amor con una sumiller alemana (su tráiler, en el vídeo de abajo).Imagen de previsualización de YouTube

ElBulli ha inspirado tres películas: “ElBulli, Cooking in Progress”, la producida por Zentropa Spain sobre el último día del restaurante y la hollywoodiense sobre sus ‘stagiers’

Todas ellas no son más que muestras de cómo actualmente la relación gastronomía y cine está de moda. Quedan por llegar las tres películas sobre elBulli, tanto ElBulli, Cooking in Progress, del director alemán Gereon Wetzel (ya estrenada en festivales internacionales); como la de Roger Gual, que prepara Zentropa Spain, donde nos sitúa la acción en el último día de apertura del restaurante tal y como lo conocemos; así como la que está produciendo Jeff Kleeman en Hollywood donde narrará un historia sobre la vida cotidiana en el restaurante de Cala Montjoi con los ‘stagiers’ (personal en prácticas) como protagonistas. Pero de esto ya hablaremos más adelante.

FUENTE DE LAS FOTOS:

Imágenes de “18 comidas” (las seis fotos de las dos primeras filas): Copyright © 2010 Tic tac producciones – Zirco Zine. Todos los derechos reservados.

Imágenes de “Bon appétit” (las cinco fotos de las tercera y cuarta filas): Copyright © 2010 Morena Films, Egoli Tosell Film y Zodiac Pictures. Todos los derechos reservados.

Acerca del autor

"Estudié cine y lo primero que me impresionó de esta profesión era lo mal que se comía en los rodajes. Comprobé que esto me cambiaba el humor, por lo que puse a Dios por testigo que no volvería a pasar más hambre en ninguna película y, por supuesto, en la vida. La madre de Gabriel Cabrera Infante le daba a elegir entre ir al cine o comer sardinas. Él eligió siempre el cine. Yo me considero un cinéfilo-fusión y prefiero quedarme con las dos cosas, para disfrutar así del cine y de la vida, que muchas veces es comer" ...POR QUÉ NOS GUSTA COCO EN GASTROECONOMY: Como buen productor, Coco dice que su profesión consiste básicamente en “resolver problemas” y eso siempre viene genial en un proyecto nuevo. Además, le apasiona el cine, con “El Hombre Tranquilo” y algún título inconfesable como protagonistas de su filmoteca particular. Y también le encanta comer, con lo que encaja a la perfección en la unión de la gastronomía con otros ámbitos que GASTROECONOMY quiere explorar.